Viernes 12 y sábado 13 de julio en el Teatro Mayor, en Bogotá

“Tristán e Isolda”, la coreografía de una ópera

El Ballet del Gran Teatro de Ginebra, una compañía dirigida por Philippe Cohen, debuta en Colombia y lo hace con una pieza basada en la composición de Richard Wagner (1813-1883).

Una de las escenas de la obra “Tristán e Isolda”, del Ballet del Gran Teatro de Ginebra, bajo la dirección de Philippe Cohen.    / Fotos: Gregory Batardon
Una de las escenas de la obra “Tristán e Isolda”, del Ballet del Gran Teatro de Ginebra, bajo la dirección de Philippe Cohen.Gregory Batardon

En la escenografía de Tristán e Isolda, una coreografía basada en la ópera de Richard Wagner (1813-1883), dos elementos adquieren protagonismo. Por un lado, está una cuerda que simboliza el filtro que une a los amantes; mientras que por otro figuran grandes telas azules en movimiento que evocan las olas del mar.

Tristán e Isolda es la historia escogida por el Ballet del Gran Teatro de Ginebra para debutar en Colombia. Esta compañía comenzó su operación artística en el siglo XIX y por su nómina han pasado algunos de los más importantes coreógrafos de Europa.

Desde 2003 la compañía es dirigida por Philippe Cohen y está compuesta por 22 bailarines de diversas nacionalidades, de formación clásica y capaces de interpretar tanto las coreografías neoclásicas como las contemporáneas.

Conversamos con Philippe Cohen sobre su proceso dentro del Ballet del Gran Teatro de Ginebra y también habló sobre lo que significa presentarse ante un público como el colombiano.

Su encuentro con el Ballet de Ginebra es inesperado, ¿cómo es esa historia?

Conozco el Ballet del Gran Teatro de Ginebra desde que era estudiante. Y luego, como director del Conservatorio tuve muy buenas relaciones con el Ballet y con su director, Giorgio Mancini, quien además seleccionaba con cierta regularidad a los estudiantes del Conservatorio para que pasaran a hacer parte del Ballet. Hubo un cambio en la dirección general y la subdirectora era también una gran amiga mía. Un día me la encontré en un espectáculo y me dijo que le había hablado de mí al nuevo director general de la Ópera de Ginebra, Jean-Marie Blanchard, y él quería conocerme, porque, además, los bailarines que prefería en el Ballet eran todos egresados del Conservatorio de Lyon. Lo conocí, me hizo preguntas sobre la danza en general. La cita, que debía durar unos quince o veinte minutos, duró más de dos horas. Es decir, yo tuve una entrevista de trabajo sin saber que era una entrevista. Yo estaba muy bien en el Conservatorio, pero siempre había tenido el deseo de dirigir una compañía. Estuve en el medio pedagógico durante dos décadas, pero este era un nuevo desafío. Tenía cincuenta años y pensé que era un muy buen momento para tomar riesgos. Dieciséis años después, aquí sigo como director del Ballet.

¿Cómo ha sido la experiencia de dirigir el Gran Ballet de Ginebra?

Cuando llegué, tenía que desarrollar un proyecto. Antes, en el Conservatorio de Lyon y en el Centro Nacional de Danza Contemporánea de Angers, el objetivo era formar bailarines para que consiguieran trabajo e integraran compañías de danza. Iba a todos los espectáculos y conocía coreógrafos para entender qué tipo de bailarines necesitaban y eso me daba luces para montar el programa pedagógico, según también la demanda y la evolución de la danza. En el Ballet del Gran Teatro de Ginebra he podido tomar riesgos y darles la oportunidad a jóvenes coreógrafos de trabajar con compañías grandes de danza. Con este proyecto, lo que decidí hacer en esta compañía permitió el desarrollo de grandes artistas y ese primer apoyo los ha ayudado a convertirse en lo que son en este momento.

En el Teatro Mayor de Bogotá van a presentar la obra sobre “Tristán e Isolda”, ¿cómo es esta propuesta y cuál es el aporte de su coreógrafa, Joëlle Bouvier?

Yo adoro la ópera desde que era pequeño y, al hablar con Joëlle, le dije que veía en su trabajo la capacidad de tratar la danza incluyendo estos aspectos mucho más teatrales. Unos años después de hacer juntos Romeo y Julieta (2009), pensé en encargarle una obra que tuviera un personaje femenino muy fuerte, para lo cual Joëlle sería la creadora perfecta, así que un día le propuse hacer Tristán e Isolda, basada en la ópera de Richard Wagner. Me dijo que no conocía la obra y al comienzo titubeó un poco. Me propuso trabajar sobre otras óperas, pero le dije que lo pensara bien, que escuchara la música y que lo habláramos. La obra tenía que durar máximo una hora y media y hubo todo un trabajo para cortar la música, porque la ópera original dura más de cuatro horas.

¿Esta es la primera vez que el Ballet del Gran Teatro de Ginebra se presenta en Colombia?

En Colombia no hemos estado, incluso es la primera vez que estoy en Colombia a título personal, pero ya hemos estado varias veces en Brasil con la compañía desde que yo estoy al frente, unas cuatro o cinco veces. Tenemos una alianza muy constante con ese país de América Latina.

¿Cuáles son las expectativas de esta gira en Colombia?

El descubrimiento de un nuevo público, porque este espectáculo ya ha estado en Asia, Europa y Sudáfrica, pero no en Colombia. Siempre es muy interesante ver la reacción del público y ver qué percepciones tienen de las obras que uno monta con tanto esfuerzo. Brasil ya es un territorio conocido, pero vamos a llegar a descubrir Colombia, su cultura y su gente con una sensibilidad diferente y compartir esta experiencia.

“Tristán e Isolda”. Viernes 12 y sábado 13 de julio. Teatro Mayor, Bogotá. Información y boletería: www.primerafila.com.co