El Pentagrama

Wolfgang Amadeus Mozart y Gioachino Rossini más allá del estilo clásico

Rossini, con menos de 40 años, decidió terminar de manera abrupta su impresionante carrera para la escena, mientras Mozart compuso, en 24 años, 22 obras de estilos muy diversos.

Paola Leguizamón, mezzosoprano colombiana que participa en el concierto llamado "Mozart y Rossini, más allá de la ópera" que se realiza el sábado 11 de enero en el Teatro Adolfo Mejía a las 7 de la noche. Cartagena Festival de Música

En 1829, el célebre maestro Gioachino Rossini (1792-1868), en la plenitud de su carrera artística, se despidió del mundo de la escena lírica con su obra Guillermo Tell. Gaetano Donizetti (1797-1848) dijo en referencia a la mencionada ópera: “Rossini compuso la primera parte, pero la segunda... es la voz de Dios”. Las palabras de Donizetti, a su vez un brillante compositor del bel canto, representan una pequeña muestra de lo que fue el gran círculo de cariño y admiración que Rossini logró construir como músico y ser humano durante su vida.

Gioachino Antonio Rossini nació el 29 de febrero de 1792 en Pésaro, localidad a orillas del Adriático. Allí las montañas contrastan con el paisaje marítimo. Una visita a esta ciudad nos permite familiarizarnos con algunos de los elementos que forjaron la personalidad del maestro.

En una calle estrecha del centro histórico se levanta la casa natal del compositor. Podemos imaginar el ambiente de la época, rodeado de la música proveniente de las bandas de pueblo que su padre dirigía, o la dulce voz de doña Anna Guidarini, madre de Gioachino, interpretando, mientras cumplía sus oficios de costurera, las arias más famosas de la ópera de su tiempo.

Recorriendo la ciudad encontramos múltiples referencias al Cisne de Pésaro, nombre cariñoso dado al compositor. En sus calles se libraron batallas que el maestro convirtió en música a través del crescendo. No es de extrañar ver en un café o en un pequeño restaurante personajes de edad y aspecto generoso que evocan la simpatía de don Bartolo o don Basilio en El barbero de Sevilla, una de su óperas más famosas. La vida agitada de Pésaro, la belleza del idioma italiano y los sonidos de la calle sirvieron para que Rossini adquiriera una destreza rítmica que da un sonido individual sobre todo a sus óperas bufas.

La lírica acompañó desde temprana edad a Rossini. En su infancia, el canto ocupaba un lugar importante y en la adolescencia, cuando su voz quebró, hizo parte de orquestas en donde brillaba como clavicembalista.

Biógrafos y musicólogos hablan de la gran precisión y rigor del maestro cuando de música se trataba. En su vida cotidiana, Rossini se destacaba por su buen humor, crítica ácida pero divertida y su gusto por la buena comida. Se habla de su profunda admiración por la obra de Ludwig van Beethoven (1770-1827). Sobre Richard Wagner (1813-1883), autor de El anillo de los Nibelungos, Rossini decía: “Su música tiene bellos momentos, pero terribles cuartos de hora”.

Wagner y Rossini se reunieron en París. Amigos del compositor italiano quedaron sorprendidos al ver cómo la gentileza de Rossini y su buen humor lograron derretir el difícil y severo carácter del compositor alemán.

Rossini tuvo también oportunidad de encontrar a Beethoven en Viena, durante una temporada en el verano de 1822. Seis de sus óperas se representaron y el erudito público de la ciudad de la música se rindió a sus pies creando lo que podríamos llamar una Rossinimanía. El maestro de Bonn fue particularmente amable con Rossini y le sugirió componer muchos barberos más.

Resulta difícil comprender cómo Rossini, con menos de 40 años, decidió terminar de manera tan abrupta su impresionante carrera para la escena. En la segunda mitad de su vida el maestro se dedicó a la música instrumental y vocal de cámara y compuso dos monumentales piezas sacras: el Stabat Mater y la Pequeña misa solenmne, cuya duración es superior a las dos horas. En la partitura original de la misa se pueden leer las siguientes palabras: “Querido Dios, mi pobre pequeña misa está terminada. ¿Es esta de verdad música sacra? Yo nací para la ópera cómica, como tú ya sabes. Solo necesité un poco de destreza y corazón, nada más. Sea bendecida la obra y por favor no dejes de admitirme en el paraíso”.

La asociación de Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791) con la ópera viene casi desde la cuna. En Austria y Alemania, desde siempre, la ópera, y en general todo aquello relacionado con la voz humana, ha hecho parte muy importante de la vida cotidiana. En tiempos de la familia Mozart, en casa se cantaba y se interpretaban instrumentos.

Leopold Mozart, padre del compositor, recreaba en su hogar, para la admiración de Wolfgang y su hermana, las melodías provenientes de las grandes obras para la escena que se montaban en los teatros principales. Como consecuencia, a la tierna edad de 11 años Mozart ya había compuesto y estrenado un drama en latín, con una duración de dos horas, llamado: Apolo y Jacinto, y poco tiempo después sorprendería al público, esta vez con una pequeña obra en alemán llamada Bastian y Bastiana. Durante su vida musical siempre pensó en todos los públicos.

Mozart compuso, en un período de 24 años, 22 obras para la escena en diferentes estilos. En 1786 conoció al dramaturgo italiano Lorenzo da Ponte (1749-1838). Los genios de estos hombres se unen y nacen entonces tres obras que se conocen como la trilogía Mozart-Da Ponte. En ella, compositor y libretista inventaron el llamado drama giocoso, el drama jocoso, en el que, como su nombre lo indica, la comedia y el drama se unen.

Estas obras fueron creadas para ser representadas en teatros de la aristocracia. Con el tiempo, la ópera comenzó a ser propiedad de todos, el público pudo identificarse con los personajes propuestos por Da Ponte y admiraron la caracterización que Mozart dio a ellos a través de una música que supera las barreras del tiempo.

La ópera Las bodas de Fígaro cuenta la historia del Conde Almaviva, que ya no ama a Rossina, su esposa. Coquetea con las empleadas de la corte y al iniciar la obra su interés está en la bella Susana, prometida de Fígaro. La Condesa debe renunciar a todo su orgullo para recurrir a su dama de compañía como ayuda para recuperar el amor de su esposo.

El personaje central de Don Giovanni es un hombre que ha logrado conquistar en varios países más de dos mil mujeres de características y edades diversas. En las diferentes páginas de la ópera, Mozart describe la sensualidad, capacidad de seducción y el poder del personaje central.

Por su parte, Così fan tutte nos presenta la historia de dos amigos que desean probar a un cínico anciano la fidelidad eterna de sus respectivas mujeres y para ello cambian lugares e identidad, después de haber hecho una apuesta. Esta obra representa la unión perfecta entre la llamada ópera seria y el canto popular. Resulta curioso recordar cómo esta ópera fue considerada inmoral en su tiempo. Para justificar una presentación ante la censura, se cambiaban o recortaban textos, y fue apenas en el siglo XX que se reconoció su verdadero valor.

Estudiar la obra para la escena de Mozart resulta ser una experiencia enriquecedora desde diferentes puntos de vista. Musicalmente, nos permite apreciar la evolución de la música para la escena, y desde el punto de vista humano nos otorga la posibilidad de ver entre sus líneas a un ser simplemente grandioso. Nos preguntamos siempre: si Mozart no hubiera fallecido a los 35 años, ¿cuál hubiera sido el camino que la ópera hubiera tomado?

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José Daniel Ramírez Combariza

Música

Wolfgang Amadeus Mozart y Gioachino Rossini más allá del estilo clásico

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