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Un toque de modernidad, un tanto de historia y, a la vez, una mezcla de sobriedad es el reflejo que Quito da a sus visitantes. Esa ciudad suramericana encierra un encanto escultural y por su ubicación pareciera que naciera desde la parte baja de un cúmulo de montañas tan altas, que todo el tiempo están cubiertas por una espesa mancha blanca y semejante a un abrigo diseñado especialmente por las nubes.
Un lugar de clase mundial que en 1978 se dio el lujo de entrar a la exclusiva lista de las ciudades declaradas por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad, gracias, entre otras jugadas de los ecuatorianos, a que entendieron que su antiguo centro histórico es uno de los más significativos para el continente y que guarda algo más de 40 iglesias y capillas que fueron construidas en momentos de la colonización. Un repaso único para la historia.
De allí que los expertos cataloguen esta zona como uno de los espacios mejor restaurados del mundo entero y en donde es fácil toparse, a pocas calles del Palacio Presidencial de Carondelet, con iglesias adornadas de láminas de oro, campanas del tamaño de un adulto y docenas de calles adoquinadas que aunque son compartidas por los peatones con los carros, da la sensación de estar caminando por las Ramblas en Barcelona, las calles circundantes al Palacio de la Moneda en Chile o tal vez por el Caminito en Buenos Aires.
Tal vez por eso, y por un montón de razones más, Quito le está apostando a figurar en el radar mundial del turismo de aventura, del cultural, de convenciones, de gastronomía y hasta de rumba. Esta última con la restaurada Plaza Fosh, una pequeña zona en donde propios y extraños se pueden divertir tomando las bebidas más exóticas de la región o, si se tiene un paladar más internacional, aparecen por doquier algunos de los mejores tequilas mexicanos, vinos españoles, chilenos y argentinos, whiskies escoceses e irlandeses y vodkas rusos.
Por eso hay que pasar por El Atrio, uno de estos bares de la zona que ofrece los mejores martinis de todo Ecuador, la música en vivo con los nuevos talentos ecuatorianos y una puesta en escena única en el sector. O por La boca del lobo, un espacio que combina el lujo con un diseño muy kitsch, gracias a sus detalles en las paredes y los muebles del lugar, las botellas adornadas junto a espejos luminosos y un tanto de naturaleza inmersa en el bar, pues dejaron un gran árbol que cruza casi por la mitad de este llamativo sitio.
En la mitad del mundo
La mañana es el momento ideal para tomar un autobús y a pocos minutos estar en la mitad del mundo. Ese monumento puesto en plena línea ecuatorial y con latitud cero grados, cero minutos y cero segundos, donde se les dice a sus visitantes que, como pocas zonas en todo el globo, se está parado exactamente en la parte media del planeta Tierra. Un atractivo tan importante que es fácil encontrarse con docenas de extranjeros llegados de los cinco continentes y posando para lograr una fotografía en la Ciudad Mitad del Mundo, que es la ciudad turística, científica y comercial más pequeña de Ecuador.
Pero a lo que más les están apostando el gobierno, los empresarios e industriales del país es al turismo de negocios, corporativo o de convenciones. Tanto que para 2010 tendrán un aeropuerto a la salida de la ciudad de talla internacional; contarán además con un aumento significativo de la plaza hotelera, que hoy representan cadenas como Hilton, Marriot, Radisson y Le Parc, además contarán con el centro de convenciones Eugenio Espejo, un antiguo hospital remodelado, restaurado y acondicionado para recibir algo más de 2.000 personas en un solo evento.
Un Quito que le está apuntando a moverse en el mapa mundial como un espacio para eventos internacionales y que además cuenta con una amplia oferta gastronómica, centros culturales que por estos días tienen los recuerdos de la revolución quiteña en su exposición Bicentenario, zonas como La Mariscal y La Floresta, una decena de miradores, La calle de la ronda y hasta un ferrocarril que llega hasta la Avenida de los Volcanes. Un destino que sin duda, con Galápagos, está ganando terreno y está ubicando no sólo a Quito, sino a Ecuador, entre los destinos más atractivos del momento.