LEO: A veces piensa que, como están las cosas, si se fuera a una cueva, allí también lo alcanzarían las turbulencias y el desespero. La quietud es su salvación: inhalar, exhalar, conectado con el pulso del universo que hace mover el mundo. Como decía Neruda: “Ahora contaremos doce/y nos quedamos todos quietos./Por una vez sobre la tierra/no hablemos en ningún idioma,/por un segundo detengámonos”. Velas blancas, muchas velas blancas, sin falta.
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