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La historia del enigmático hombre que ideó los resorts más discretos y elegantes del mundo.
Casi un año después de haber contactado a su asistente en Hong Kong, Adrian Zecha envía un mensaje diciendo que estará durante los próximos cuatro días en Singapur. Son contadas las entrevistas que ha concedido, pero esta vez decidió hacer una excepción. “Creo que es más importante hablar de un producto que de una persona. Hoy puedo estar aquí pero no necesariamente lo estaré mañana. Espero, por el contrario, que mis productos perduren y prosperen”, argumenta el reservado Zecha.
Amanresorts, el grupo que el indonesio fundó hace 21 años, congrega los resorts de lujo más fascinantes del mundo. Preservan la naturaleza y están instalados en lugares remotos y alguna vez prohibidos para los extranjeros. Los Aman –palabra que significa “pacífico” en sánscrito– suman 23 repartidos en Phuket (Tailandia), Bhutan, Cambodia, China, la Polinesia Francesa, Indonesia, Laos, Marruecos, Filipinas, Sri Lanka y Estados Unidos, entre otros. Cada uno de ellos ofrece una experiencia única, íntima, discreta y con un alto nivel de servicio. Todos son diferentes, reflejan los elementos naturales de sus alrededores y respetan las tradiciones de las culturas locales.
Pero antes que empresario hotelero Zecha fue periodista. “Nunca pensé que haría algo distinto al periodismo. Cuando terminé mis estudios en la Universidad de Columbia, en Estados Unidos, me vinculé a la revista Time y trabajé con ellos durante siete años. Al salir de allí comencé con mi propia editorial”.
En 1960 lanzó su primer título, Asia Magazine, pero al año se quedó sin dinero y convenció al entonces naciente millonario australiano Rupert Murdoch de que invirtiera 500.000 dólares en su aventura. “Necesitaba una inyección de capital y él se ofreció. Estuvimos juntos cerca de siete años en ese proyecto”.
Zecha dice que nunca pensó en hacer nada diferente al periodismo pero un día se cansó del oficio y prefirió hacerse a un lado. “Usted, que vive en un país de América Latina, me entiende. Conoce casos en los cuales no hay libertad de prensa, donde existe la censura. En nuestra parte del mundo siempre ha habido censura. Finalmente me cansé de luchar contra ella y decidí retirarme. Vendí la editorial cuando tenía 39 años y no sabía a qué dedicarme. Pasaron dos años y comencé a sentirme inquieto y luego, por una casualidad de la vida, conocí la industria hotelera”.
Se refiere al llamado que le hizo la cadena Marriott para solicitarle una asesoría con el fin de iniciar operaciones en Asia. Pero el embargo petrolero de 1973 frustró los planes de Marriott en el corto plazo, aunque no los de Zecha, quien fundó, junto con dos socios, Regent International.
“Me vinculé a la industria hotelera hace treinta y cinco años cuando creé, junto con Robert Burns y George Raphael, la cadena hotelera Regent International. En 1992 los hoteles Regent fueron vendidos a la cadena Four Seasons y se convirtieron en la base de su expansión fuera de Norteamérica”, señala Zecha, quien recibió por su parte cerca de 30 millones de dólares. Era 1986.
Zecha asegura que nunca planeó construir los Amanresorts, sólo un pequeño hotel llamado Amanpuri. “Decidí comprar una tierra para mi uso personal en la isla de Phuket y cuando descubrí lo que debía invertir en infraestructura para construir mi casa, lo cual era mucho más de lo que había pensado, decidí edificar algo más grande. Construimos Amanpuri, pero la idea inicial era que fuera uno sólo, no lo pensamos como un negocio”.
Se embarcó en un segundo hotel en Bali que resultó tan exitoso como el primero y fue cuando pensó en convertirlos en un negocio. De paso les dio una lección a quienes pensaban que los hoteles con menos de cincuenta habitaciones y altas tarifas jamás iban a ser exitosos. Era de esperarse: terminaba la década de los 80 y la industria estaba volcada a construir megahoteles con cientos de habitaciones y a buscar economías de escala.
Pero olvidaron lo más importante: la discreción, la intimidad de sus huéspedes y la frase que siempre recuerda Zecha sobre las dos formas de hacer dinero en cualquier negocio: “Crear algo en vastas cantidades y cobrar poco por él, o hacerlo en pequeñas cantidades y cobrar mucho por él”.
Amanjunkies
Adrian Zecha tiene 71 años pero sigue tan activo como hace dos décadas. Pasa sus días recorriendo sus hoteles e identificando lugares para construir nuevos. No permanece más de tres noches en ningún lugar y asegura que duerme mejor en los aviones que en la tierra porque en el aire nadie lo molesta. Su obsesión son los botes y los tiene anclados en diferentes lugares del mundo. “Sencillamente me encantan. Tengo varios, pero no son yates, no puedo permitirme ese gasto. Lo que sí puedo permitirme siempre es un buen puro cubano”; como los Romeo y Julieta Petit Corona o los Juan López, un par de sus preferidos.
Relaciona el lujo con espacio, tranquilidad y privacidad pero cree que el resort perfecto probablemente nunca será construido. “Aun así intento hacerlo todos los días para que nuestros huéspedes siempre regresen. Después de tanto tiempo hemos logrado identificar una base de clientes que llamamos ‘amanjunkies’, que se ha ido multiplicando cada año. Es a ellos a los que dirigimos nuestros esfuerzos. Nosotros no hacemos publicidad”, expresa Zecha.
Los ‘amanjunkies’ siempre regresan con otros nuevos para vivir la experiencia Aman, que no es otra que la música perfecta al volumen perfecto, una toalla fresca, rutas e itinerarios magistrales, la mejor comida, la bebida predilecta esperando al salir de la piscina, servicio discreto y personalizado y mucha privacidad. “Crear algo sencillo puede ser más difícil que hacer algo complicado, pero sólo busco que los ‘amanjunkies’ vivan experiencias profundas y genuinas”, dice Zecha.
Pero así como existen ‘amanjunkies’, Zecha también habla de los ‘amanwannabes’, aquellos resorts que quieren parecerse a los suyos. No lo inquieta. Para él los únicos competidores de los hoteles Aman son los otros hoteles Aman. “Hay muchos que nos quieren imitar, y eso me alegra, especialmente porque ayudarían a un futuro mejor en aquellos lugares que conservan su belleza natural, de los cuales aún hay muchos por descubrir en todos los países. Sería mucho mejor si en el futuro todos los hoteles fueran lo que yo denomino ‘a escala humana’. No estas estructuras de acero, concreto y vidrio de trescientas o cuatrocientas habitaciones, sino hoteles más pequeños, que sean compatibles con la cultura y la arquitectura del lugar. En este sentido, mientras más hoteles del estilo Aman se construyan, más feliz me sentiría”.
Jamás va con ideas preconcebidas de cómo construir un resort en un lugar determinado. Siempre cuentan la riqueza natural y la cultural y como regla básica está la preservación del ecosistema. “En el momento que se entra en una zona sin desarrollar, se genera un cambio, una alteración, tanto desde el punto de vista ambiental como social. Se puede decir que no hay impacto, pero eso sería ingenuo. Se justifica diciendo que se genera un beneficio económico, y puede que sea así, como es el caso de nuestros hoteles, en los cuales utilizamos entre un noventa y un noventa y cinco por ciento de mano de obra local. Lo único que queda por hacer es tratar de que el impacto sea manejado de la manera más responsable y sensible posible. No podemos juzgar si los Amanresorts han logrado hacer esto exitosamente, pero siempre intentamos que así sea”.
En su constante recorrido por el mundo, Zecha ha desembarcado varias veces en América Latina, una zona que describe como una de las más fascinantes del planeta. “Desde el punto de vista de Aman, si fuéramos a considerar incursionar en el mercado latinoamericano, la primera prioridad sería países como Perú. Lo considero el más exótico debido a que el espíritu de la cultura inca aún se siente allí. Después vendría Brasil, por su riqueza cultural, playas y, claro, el Amazonas. En Colombia he estado en varias ocasiones. Conozco Bogotá y en mi última visita, el año pasado, estuve en Cartagena. Si en algún momento buscara hacer algo en Colombia, lo haría en Cartagena”.
Anjali Nihalchand, su asistente, le dice a Zecha que ya es tiempo, lo espera un avión para llevarlo a alguno de sus resorts. Ante la pregunta de cuál es su filosofía de vida responde: “No quisiera hablar de religión, pero la tranquilidad hace parte de ella. Como usted sabe, los budistas creen que el más alto estado al que se debe aspirar es la paz. Eso es lo que nosotros intentamos hacer. No se trata del dinero, ni cosas por el estilo, simplemente buscamos la paz y la satisfacción interior. Es un talento tratar de no ser demasiado ambicioso, lo cual es muy difícil de lograr en el mundo actual”, se despide Zecha.
¿Qué es el lujo para Adrian Zecha?
“El lujo es una parte del concepto de estilo de vida. El estilo de vida es más amplio que el simple lujo, pero tienen definiciones separadas. El estilo de vida es muy difícil de describir de manera precisa dado que existen muchas facetas y elementos que lo comprenden. Algunas personas prefieren un estilo de vida activo, otras un estilo de vida pasivo, algunos prefieren un estilo de vida cultural, de diversión o de fiestas. Todo este tipo de elementos hacen parte del estilo de vida de cada individuo en diferentes proporciones. En cuanto al lujo, es difícil explicarlo en una sola palabra porque existen muchos elementos dentro de esa definición, como, por ejemplo, privacidad y espacio. Para mí, lujo implica espacio, tranquilidad y privacidad”.