"Me conquistan sin tirarme los perros": Carolina Guerra

Esta embajadora del Colombian Film Festival, que se realizará en Nueva York del 25 al 30 de marzo, pasó por CROMOS antes de salir en la segunda temporada de Da Vinci’s Demons.

Carolina Guerra.David Schwarz

¿Su película colombiana favorita?
La lectora.

La película que se ha repetido más veces.
El resplandor.

¿Actriz, presentadora o cantante?
Artista.

Un lugar del mundo para vivir.
Londres.

¿Cuál ha sido su mejor papel?
El que estoy desempeñando ahora. Mi nueva etapa de vida.

¿Cuál es el mejor piropo que le han echado?
Fernán Martínez un día me dijo que por fuera era muy fea comparada con lo que soy por dentro.

¿Con qué personaje de la literatura se identifica?
Pues hace poco me identifiqué mucho con la Celestina.

¿Cuál ha sido su mayor logro?
Profesionalmente, haberme ganado a pulso este personaje de Da Vinci’s Demmons.

¿Qué cualidad le gustaría tener?
Me gustaría tener mucha más paciencia.

¿Por qué hay que creer en el cine colombiano?
Porque hay muchas cosas que contar diferentes de las que ya se saben

¿Su libro de cabecera?
No tengo un libro de cabecera, me gusta cambiar todo el tiempo.

¿De qué se arrepiente?
De nada, de perder tiempo.

Una frase de batalla.
«Sal de tu zona de confort».

¿Dónde y cuándo es feliz?
Eso no es condicionado, no tiene ni lugar, ni momento. Es una decisión. Yo ahora soy feliz.

¿Cuál es su mayor atrevimiento?
Irme a vivir a otro país sin tener nada asegurado. Y lo haría diez mil veces, de hecho me voy otra vez así a Los Ángeles.

¿Qué le estresa?
La lentitud.

La última vez que lloró y por qué.
No me acuerdo, he estado como tan contenta.

¿Quién es, para usted, el actor más apuesto de Colombia?
Juan Pablo Espinosa.

¿Cómo la conquistan?
Sin tirarme los perros.

¿Qué debe tener su príncipe azul?
Hacerme reír mucho.

¿Qué le pone picante a su vida?
La música.

Un lugar para enamorarse.
Cualquiera.

¿Qué tan vanidosa es?
Soy muy vanidosa.

¿En qué cree?
En la buena onda, en hacer el bien.

El proyecto de su vida.
Me encantaría tener un buen balance entre la música y el cine. Y después como colgarme los chinos y gitanear. Llevármelos a todas partes.

¿Cuál es su parte más cosquillosa?
La nuca.

¿Cuál prenda no se pondría jamás?
Un cuello tortuga de lana.

¿Su canción favorita?
Don’t stop me now, de Queen.

¿Qué la deja muda?
Una imprudencia bien brava.

¿Qué piensa de las noticias?
Uy no. No me gustan tanto, prefiero leerlas que verlas.

¿Qué le falta por hacer?
Mucho… hasta ahora estoy comenzando.

Un autor que recomiende.
Hace poquito leí un libro increíble de Simone de Beauvoir.

¿Qué canción oye para levantar el ánimo?
Hay una que se llama From to Disco.

El personaje que sueña interpretar.
Me gustaría ser un indigente.

¿A quién no le daría el teléfono?
Tengo una listica bien larga.

¿Cuál es la parte de su cuerpo que más le gusta?
La espalda.

¿Y la que menos?
Los pies, pero les tengo un cariño...

¿Qué le gustaría que dijera su epitafio?
«Aquí yace Farrolina». Pero yo no quiero que me entierren. Que me cremen y se lo fumen, como Tupac.

Si pudiera escoger, ¿cuál poder le gustaría tener?
Ser invisible.

¿Qué heredó de sus papás?
La cabeza de mi papá y el corazón de mi mamá. Soy ese híbrido.

¿Con quién le gustaría naufragar?
Con un flotador.

¿Cuándo miente?
Hoy mentí.

¿Qué le queda de niña?
Muchas cosas, más de las que parecen.

¿Qué le da pena?
¿Pena? ¿Qué es eso? Le da más pena a una vaca que la ordeñen que a mí.