Alejo Pez, el maestro que dejó la docencia para ser músico

Sergio Alejandro Rodríguez López, a sus 30 años, decidió abandonar su trabajo como profesor químico farmacéutico en la Universidad de Antioquia para dedicarse a su sueño de pequeño: ser cantante.

El músico Alejo Pez. Cortesía

¿Siempre tuvo claro que quería ser músico?

Desde que era niño jugaba a ser el cantante. Quería ser cantante, mi papá me regaló mi primera guitarra, pero mi mamá no me veía tanto en ese mundo. Siempre me decía que era muy difícil y complejo. No sé por qué me decían eso habiendo otros que ya lo han logrado. Así que decidí estudiar.

¿Qué estudió?

Soy químico farmacéutico de la Universidad de Antioquia, sin embargo, nunca dejé la música a un lado. Cuando ingresé a estudiar yo era el clarinetista del grupo de danzas.

Era un profesional y tenía una vida estable, ¿por qué decidió abandonar todo?

Llega un momento en la vida en donde dices que tienes que despertar porque esta vida es tan cortica para no hacer lo que queremos, así sea difícil.

¿En qué momento decidió hacerlo?

Toda mi vida he escrito. En una de esas yo escribí “No me vendo un día más” que habla de despertar por sus sueños, luchar por lo que quieres. Es una canción que no se la había mostrado a nadie y un día, en una conferencia, dije que era el momento de hacerlo. Pedí que me prestaran el micrófono y empecé a cantar. Al termina la gente me aplaudió y me sentí feliz.

Luego, una muchacha se me acerca y me dice que tengo que grabar la canción, me pide mi número y yo se lo doy. Como a la semana me entra una llamada del salsero Willy García y me dice como “mi hija no para de hablar de ti, así que necesito escucharte, ven a mi estudio”. Yo no sabía que esa chica era la hija de él. Fui al estudio y grabé la canción. Luego dije ya no puedo seguir siendo profesor, me voy a dedicar a hacer música y renuncié.

¿La Universidad de Antioquia le dijo algo?

Me decían que no me fuera, que lo pensara bien. Pero yo dije que, si quiero hacer esto, tengo que hacerlo de verdad. Luego fui el profe parchado.

Ya son cinco años los que lleva cómo músico, ¿cómo ha sido ese proceso?

Siento que esto de hacer música es cumplirme al niño que fui. Después de la muerte de mi padre, a mis 13 años, no sentí el mismo apoyo de todos. Mi mamá era más aterrizada y no veía una carrera musical como algo que pudiera hacer, yo estudié lo que quería y disfruto mucho, inclusive como independiente.

¿De qué trata su álbum “Puertas abiertas”?

Este álbum es un pop. Hay canciones que tienen regué, un toque de urbano y también salsa. La canción “Caminos opuestos” no pensé que iba a lanzarla porque es la más triste de ese álbum. Yo la escribí cuando estaba super despechado, no podía dormir y como una manera de exorcizar o hacer catarsis fue escribiendo. Me senté al correo y le envié un mensaje a ella, cundo al día siguiente me despierto y lo releí, dije que esto estaba muy bueno y debía convertirlo en una canción.

¿Cuáles son sus próximos proyectos?

Que la gente conozca mi álbum, quiero escribir más y seguir creciendo como artista.

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