Sancocho Fest: contra la violencia, un festival

Júnior Valencia, cofundador del festival, cuenta cómo se ha mantenido la propuesta, a la que ya llegan reconocidos artistas nacionales e internacionales. Un evento que enfrenta la violencia de Tuluá a través del arte, la música y la danza. El Sancocho Fest llega a su sexta edición, del 8 al 11 de febrero.

El festival que lidera Júnior Valencia es apoyado por el Ministerio de Cultura. / Cortesía

¿Cómo es la idea de un festival para hacer frente a la violencia en Tuluá?

El Sancocho Fest nace con la idea de usar el arte como herramienta de transformación social. Tuluá siempre ha sido azotada por la violencia, pero en 2012 fue catalogada como una de las ciudades más violentas del mundo. Por eso quisimos que el arte hablara por nosotros y rechazara la violencia. Es un festival multiartístico e intercultural que une todas las artes en torno a un fin común que es decirle “no más” a la violencia.

¿Qué encuentra quien va al Sancocho Fest?

Tiene varios pilares. Están todas las presentaciones artísticas: música, teatro, cine, danza, fotografía y artes plásticas. Hay un componente académico, del que hace parte una escuela en la que se realizan clínicas, talleres y conferencias de temas artísticos, sociales y de paz, ahora que estamos hablando de reconciliación. Un bazar en donde los artistas invitados exponen sus marcas. Este año, en la quinta edición, por primera vez tendremos un “flash day”, con tatuadores haciendo su trabajo durante los tres días del festival.

¿Cómo es ese componente ambiental del Sancocho Fest?

Queremos un evento con bajo impacto ambiental. La entrada son elementos reciclables, como papel, cartón o chatarra. Calculamos el impacto y la huella de carbono, que sea lo menor posible. Lo que se recoge, se dona a una fundación que ayuda a personas de escasos recursos.

¿De dónde llegan los artistas?

Vendrán artistas locales, de Tuluá y Cali, pero también nos visitan artistas de Ibagué, Cartagena, Pereira, Manizales, Bogotá y Bucaramanga. Los internacionales llegarán desde Estados Unidos y Uruguay. Están la Clandestina Orquesta, de Cali; Dostrescinco, de Uruguay; Kuisitambó, de Santander, que estuvo nominada al Grammy Latino; Astrolabio, de Bogotá. Están todos los géneros, es un sancocho artístico.

Llama la atención que las bandas llegan por sus medios a Tuluá…

Sí, es una gestión que hacemos con mucha anticipación. Las bandas, nacionales e internacionales, atienden la invitación y llegan con sus recursos. Pero no se trata de que las bandas gastan su dinero, sino que el festival les gestiona eventos en otras ciudades, como Armenia, Cali o Buga, para que cuenten con ingresos. Muchos de los artistas internacionales tendrán conciertos en Medellín, Bogotá y Cartagena, que se lograron con la ayuda del festival.

¿De eso hace parte el mercado cultural que se abre este año?

No directamente. El mercado cultural, que se hará por primera vez, es un intento por formar una red independiente de circulación del arte y la música. Se buscará hacer una alianza con 16 directores de festivales que llegarán al Sancocho Fest para la colaboración y la gestión de proyectos. En ese espacio habrá conversatorios para que los artistas entiendan de autogestión, imagen y cómo buscar la financiación para sus carreras.

¿Qué ha sido lo más difícil de hacer un festival independiente y mantenerlo durante seis años?

Generar los recursos, pero con ganas, todo sale. Como es un festival gratuito, hay que gestionar mucho dinero para lograrlo.

¿Y cómo ha sido recibido por la gente de Tuluá un festival de estas características?

Creo que ha sido lo más importante y lo que nos anima a seguir haciéndolo. Los artistas que se presentan dicen que el festival tiene el mejor público: si hay metal, la gente cabecea; si hay salsa o folclor, se fajan en el baile. Se genera una interculturalidad, que es de lo más bonito del festival. Se disfruta cada espacio con tolerancia y respeto.

 

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