Antes practicaba ciclomontañismo

Egan Bernal, un joven que promete ser grande

El ciclista de Zipaquirá, quien está en el Tour Down Under corriendo por primera vez con el equipo Sky, llegó al deporte motivado por su papá. Comenzó a pedalear en una bicicleta amarilla que heredó de sus primos y ahora es profesional.

Egan Bernal guarda todas sus ciclas en “el cuarto de la bicicleta”, en su casa. Tiene ocho. / Mauricio Alvarado - El Espectador

¿Por qué comenzó en la bicicleta?

Cuando mi papá era joven fue ciclista. Aunque nunca consiguió un equipo grande y se retiró por problemas económicos, siguió montando y haciendo lo que le gustaba. Cuando nací me inculcó ese amor por el ciclismo. A los cinco años empecé a montar y a los ocho participé en mi primera carrera. La gané y me dieron una beca. Ahí empezó todo.

¿Qué significa para su papá que usted sea ciclista y esté cumpliendo ese sueño?

Es un orgullo para él, porque intentó hacerlo y al final no pudo. Cada que yo llego a la casa está viendo algún resumen de las carreras, está pendiente de mí y sigue todas las noticias. Es un motivo de alegría para él.

¿Le agradece a su papá haberlo impulsado a ser ciclista?

Sí. En este momento mi vida gira en torno al ciclismo y gracias a él fue que yo inicié en esto. Por eso, lo que ha pasado hasta ahora se lo debo a él.

¿Cómo fue su primera bicicleta?

Amarillita, chiquitica, era la de toda la familia. Cuando la cogí tenía por ahí unos 20 años de uso porque se la habían comprado a un primo que es mucho mayor. Él se la regaló a su hermano y luego a una prima. Nos la fuimos pasando hasta que llegó a mí. Todavía la tengo.

¿Qué significó para usted llegar a Europa?

Fue el verme como ciclista. Antes pensaba si podría vivir de esto, pero cuando llegué a Europa y me recogió el carro del equipo, estuve en el hotel con todos mis compañeros y estaban pendientes de mí, me di cuenta de que ya era profesional. Esa fue la consagración.

Firmó con Team Sky. ¿Qué significa para usted llegar a ese equipo?

Es un sueño. Hace dos años, cuando comencé, esperaba pasar algún día a un equipo Pro Tour, pero cuando firmé fue increíble.

¿Cómo ve las pedaleadas con Chris Froome?

Nunca he estado en una carrera con él todavía, pero creo que será una experiencia muy bonita. Él sabe mucho y creo que aprenderé bastante si pedaleo con él.

¿Cuál va a ser su reto más grande?

Adaptarme al estilo de carrera del Sky. El equipo siempre trata de correr al frente y debo acostumbrarme a eso.

¿Qué se viene para usted en 2018?

Estaré en la Vuelta a Colombia Oro y Paz, que será del 6 al 11 de febrero, y luego regreso a Europa a correr carreras como la Vuelta a Cataluña y la París-Niza. Tal vez corra la Vuelta a España; todo depende de como vayan las cosas. Mientras no esté la nómina lista, no hay nada seguro, porque uno se puede caer dos días antes, bajar el rendimiento o estar cansado. Uno no puede ir a una vuelta grande si no está al cien por ciento.

¿En qué vueltas grandes sueña participar?

Quiero estar en las tres (Giro de Italia, Tour de Francia y La Vuelta a España). Quizá con la que más sueño es con el Tour, no sé si es por su historia, pero todos los ciclistas quieren ganarlo. También me gustaría correr un campeonato mundial, pero todo hay que hacerlo con paciencia. Tengo 20 años y habrá tiempo.

Usted es la revelación, la gente lo está mirando.

Estoy tranquilo, a veces ni me doy cuenta de eso. Después de hacer una carrera, lo primero que hago es hablar con mis papás y con mi novia. No estoy pendiente de lo que dice la prensa porque a veces es un poco maluco, cansa, y prefiero tener calma. Gané el Tour de L’Avenir y no sabía lo que había hecho hasta que llegué a Zipaquirá y vi como tres vallas gigantes a la entrada con mi foto.

 

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