El Archivo General de la Nación cumple 150 años de fundación

Su director, el historiador Armando Martínez Garnica, habla de los retos y el papel de la institución. Además, reitera la importancia de que las clases de historia y de geografía regresen a las aulas de clases.

Armando Martínez se desempeñó por más de 30 años como docente. Tiene doctorado en historia del Colegio de México. / Gustavo Torrijos - El Espectador

¿Cree que nos hemos apropiado a conciencia de nuestro pasado?

¡Por supuesto que no! La apropiación de la conciencia de casi tres siglos de acontecer indiano tanto en el Nuevo Reino de Granada como en la Gobernación de Popayán es casi nula, y la apropiación comprensiva de dos siglos de acontecer nacional es lamentable. La desaparición del estudio disciplinado tanto de la ciencia de la historia como la de la ciencia de la geografía en la enseñanza básica de las nuevas generaciones, desde los tiempos de la administración Betancur, prestó un flaco servicio a la cultura histórica de los ciudadanos. La conciencia de lo que hemos sido y de lo que queremos ser como entidad nacional es escasa, con lo cual es probable que el consumo de textos de historia nacional en Colombia debe ser de los más bajos del mundo.

¿Por qué es tan importante para el país la labor del Archivo General de la Nación?

Una institución que custodia, conserva, describe, copia y sirve a los investigadores unos 125 millones de folios de documentos nacionales es importante no sólo por su custodia del patrimonio documental de la nación colombiana, sino porque es la fuente del trabajo de investigación de muchas generaciones de colombianos que vendrán. Por su misión de regimiento de la política archivística nacional y de articulación de un Sistema Nacional de Archivos importa mucho para la preservación de los archivos del país y para hacer realidad el imperativo de la transparencia de la administración pública, a través de la facilitación del acceso ciudadano a la documentación pública. El proyecto del Archivo Nacional Digital permitirá a todos los colombianos acceder a miles de imágenes digitales de documentos históricos desde cualquier computador.

Hoy el AGN tiene una gran celebración. ¿De qué se trata?

El 17 de enero de 1868 el presidente Santos Acosta firmó el decreto que le dio vida a los Archivos Nacionales, un esfuerzo por reunir en un solo sitio los archivos heredados del Estado monárquico y los archivos de todas las secretarías del Estado republicano. Han transcurrido 150 años de trabajos archivísticos en nuestra nación, con los avances e insuficiencias que pueden registrarse, y ello amerita la organización de varios actos conmemorativos que reunirá a historiadores y archivistas para examinar ese legado archivístico nacional.

¿Qué es lo que más disfruta de su labor?

Para un historiador profesional nada importa más que el acceso directo a las mejores fuentes disponibles, pues esta es la base de sus representaciones históricas. Y si se tiene la oportunidad de acceder al mayor repositorio documental del país, el disfrute de las labores de investigador y archivista no tiene más limites que la brevedad de la vida.

Es historiador. ¿Debería regresar la historia y la geografía a las escuelas?

¡Por supuesto! ¿A quién se le puede ocurrir formar una nueva generación de nacionales sin los sistemas básicos de orientación ciudadana que son la historia y la geografía de su nación? ¿Es socialmente pertinente formar niños en colegios bilingües sólo con un relato de historia de Estados Unidos? Quienes se opusieron a la innovación legislativa de finales del año pasado que permitirá una renovación curricular que le dé más espacio a la enseñanza de la historia: ¿qué piensan de la vida nacional? La desorientación política de los jóvenes está directamente relacionada con la ausencia de estos sistemas referenciales básicos de un nacional de cualquier país singular, los cuales se deben adquirir desde la temprana experiencia de las escuelas primarias.

¿Quiénes pueden consultar los fondos del AGN?

Por ser el mayor repositorio de las transferencias secundarias de los documentos producidos por todas las entidades del orden nacional, se trata de un repositorio de documentos públicos. Como tales, pueden ser consultados libremente por todos los ciudadanos y extranjeros debidamente identificados. Hoy el AGN hace esfuerzos para ampliar la consulta de algunos documentos seleccionados a los ciegos y a los sordos, y dado que custodia los protocolos de nueve notarías de Bogotá sirve la consulta de muchos ciudadanos que no son investigadores calificados.

¿Cuál es el documento más raro y valioso que conserva el AGN?

Es difícil seleccionar un documento raro y valioso en este océano documental tan extenso, pero en la caja de seguridad se custodian algunos candidatos: todas las cartas constitucionales originales de Colombia firmadas por varios grupos de constituyentes entre 1821 y 1991, el borrador de la Carta de Jamaica escrita en lengua inglesa con destino a Henry Cullen, una copia manuscrita de “Mi delirio” sobre el Chimborazo del puño y letra de uno de los escribanos de Bolívar, un cantoral eclesiástico del siglo XVII, el álbum fotográfico de la entrega de armas de los guerrilleros liberales del Llano en 1953, y el testamento original del general Francisco de Paula Santander.

¿Qué tan importantes son los documentos para los historiadores?

El trabajo del historiador consiste en representar lo que aconteció en alguna sociedad con las mejores fuentes disponibles y empleando el método de crítica de esas fuentes. Esto significa que sin disponibilidad de fuentes no es posible decir nada verosímil y referenciado, una licencia que en cambio tienen a discreción los novelistas y los contadores de historias. Los historiadores siempre tienen que comenzar sus relatos advirtiendo con humildad: “Conforme a las evidencias documentales podría decirse que…”.

¿Qué es lo que más recuerda de sus años como docente en la UIS?

Después de una experiencia de 25 años en las aulas de la Escuela de Historia de esta universidad territorial tan querida es difícil seleccionar un recuerdo singular, pero recuerdo con mucho afecto a los colegas que me acompañaron por muchos años en los seminarios y cursos del Grupo de Investigaciones Históricas sobre el Estado colombiano y en la producción de la colección de los 21 títulos bibliográficos de la Colección Bicentenario de la Independencia. La edición de 13 entregas de la maravillosa Revista de Santander, diseñada por Marta Ayerbe, es otro de mis mejores recuerdos.

Un consejo para quienes se inician en los estudios de historia.

Les aconsejaría recordar que el camino de las ciencias es difícil, tortuoso y lleno de espinas, lo cual exige al caminante llevar una mochila llena de paciencia y disciplina para no desfallecer. Es cierto que las ciencias requieren algo de vocación, pero sobre todo mucho sudor. A diferencia de la opinión vulgar, tan fácil de repetir, la formación de las ideas científicas requiere estudio concentrado y disciplinado, día a día, examen crítico de las opiniones, libertad personal y audacia imaginativa.

 

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