Es Jota en “Sin senos sí hay paraíso”, de Caracol Televisión

Francisco Bolívar: del drama a la comedia

De actor a productor, el bogotano impulsó parte de su carrera gracias al apoyo de su tío, el guionista Gustavo Bolívar. Ha participado en novelas, series y películas para Colombia y Estados Unidos.

Francisco Bolívar considera que ahora no podría dedicarse a algo diferente a la actuación. / Cortesía Caracol Televisión

Desde el colegio empezó en el teatro. ¿Por qué decidió llegar a la actuación?

Digamos que siempre tuve pasión y gusto por la actuación. Lo más cercano que hacía en aquella época eran las obras de teatro del colegio. “Hay izada de bandera, ¿quién va a hacer una obra?”, y yo era el primero que levantaba la mano. Pero antes de eso quise ser futbolista y después estudié Negocios Internacionales. Gustavo Bolívar es mi papá-tío, entonces ahí tuve un benefactor muy chévere.

¿Qué significa para usted su tío Gustavo Bolívar?

Gus, más que el tío, es mi padre. En mi adolescencia, el hecho de que fuera mi tío y yo el sobrino que estaba en los proyectos de él, como que me rayaba un poquito. Decía: “Dios, dame trabajo”, y no me daba cuenta de que mi benefactor estaba ahí a la vuelta de la esquina. Es mi papá, es mi amigo. Es el que me regaña porque compré, porque hice, porque tomé o dijeron algo de mí, pero ante todo es un gran ser humano del que he aprendido muchísimo.

¿Qué le dejó “Pandillas, guerra y paz”, la primera gran producción en la que actuó?

Es como una escuela práctica de actuación. En Pandillas, muchos arrancamos sin tener la más mínima idea de qué se trataba esto del medio audiovisual. Es como cuando tú quieres estudiar una carrera y decides invertirle seis años de tu tiempo a una universidad. Yo tuve el privilegio de invertírselos a la actuación, pero en la práctica.

En 2010 debutó en el cine con su papel de Bayron en “Sin tetas no hay paraíso”. ¿Cómo fue esa experiencia?

De niño tenía el sueño de llegar a la pantalla grande, creo que muchos actores tienen ese gran sueño, por no decir que todos, y al saber que iba a interpretar a Bayron, un personaje que había hecho hace unos años ya Andrés Toro en Sin tetas en Caracol, digamos que fue un reto aún más grande. No sólo iba a hacer cine, sino que iba a reencarnar un personaje que había hecho otro actor y que lo dejó en un nivel muy alto.

Ganó el premio a mejor actor protagónico en el Festival Internacional de Cine de Cuenca.

Fue por una película que hice hace unos años, llamada Silencio en el paraíso, era como un documental-película dramática. El drama fue que mi carrera y yo como que no nos la llevábamos muy bien, pero este fue otro reto, otro desafío con el que pude romper ese miedo de que el drama y yo no éramos tan amigos.

Estuvo en el “stand up comedy” “Gringolandia no es como la pintan” en Estados Unidos.

Es un rezago de lo que quedó de la primera temporada que se hizo hace ocho años de Sin senos. La temporada uno no fue tan exitosa aquí en Colombia, porque ya habían visto la temporada que hizo Caracol, pero al personaje en Estados Unidos de Jota le fue muy bien y la serie fue muy exitosa. Me fui a estudiar y aproveché esos años para presentar un stand up con este personaje. Me di cuenta del cariño que la gente de allá, los latinos, los hispanos, les tienen a los actores colombianos y a su gente.

¿Cómo llegó a encarnar a Jota?

Jotica pasó porque en aquella época, la primera temporada, Ramiro Meneses me propuso hacer ese personaje tartamudo. El crédito de que Jota tenga esa forma de expresarse se lo debo a él. Ya con el tiempo nos dimos cuenta de que la parte cómica en él podría fluir muy bien.

Participó en todas las temporadas. ¿Qué representa esta serie en su carrera?

Siempre he tenido un gusto muy chévere por la comedia. Ese personaje me encantó desde el inicio, porque tenía toda la parte cómica en medio de una historia densa. Con él he podido exorcizar el gusto que tengo por la comedia. Puedo inventar y hacer prácticamente lo que me dé la gana.

Otra faceta en su carrera es la producción. Hizo “¿Por qué dejaron a Nacho si era tan buen muchacho?”.

El producir cine me ha relajado un poco a la hora de actuar, porque conozco qué pasará con lo que hacemos todos los actores a la hora de interpretar en un set, bastantes mitos y rollos que a uno le quedan en la cabeza. Ya cuando conoces un poquito más de posproducción, te relajas y es una herramienta muy válida a la hora de actuar.