Gabriel Delascasas: “no vine a La Luciérnaga para quedarme solo un par de años”

Ha pasado un mes desde que Gabriel Delascasas volvió a Caracol Radio para asumir la dirección del programa en el que había trabajado durante 17 años ininterrumpidamente. El actual director de La Luciérnaga busca que el programa tenga presencia en el mundo digital y la capacidad de monetizar sus contenidos.

"Hoy frente a los contenidos la gente tiene más ventanas para verlos oírlos o leerlos. Yo puedo leer, entre comillas, un medio a través de los trinos y nunca entrar"Cortesía Canal Caracol

Pedro González (Don Jediondo) mama gallo con una frase suya: “No es hacer digital por hacer digital”. ¿Cómo planea meter a La Luciérnaga en ese mundo tan competido?

Estábamos haciendo la fácil: segmentar pedazos del programa para subirlos fraccionados a redes sociales. Eso es hacer digital por hacer digital. En redes hay audiencias que quizá no son oyen el programa y no entienden el contexto de los personajes y los chistes. Quiero tener en paralelo una Luciérnaga digital que despierte en el la web ciertas inquietudes que motive a los jóvenes a prender la radio.

¿Esa Luciérnaga digital tendría el mismo equipo de producción?

No necesariamente tengo que ser yo el director de ese espacio. Debo estar al frente de los contenidos y de la línea editorial, pero el director del producto podría ser otra persona. Hay que saber identificar los momentos para no querer figurar en todo. Sin embargo, hay personajes que funcionan para la radio tradicional y para la web. Don Jediondo, Polilla, Pascual Gaviria, siempre pegan en cualquier plataforma.  Quiero tener una Luciérnaga digital que pueda entregar diariamente un capítulo exclusivo. Lea también: Yolanda Ruiz: “los periodistas no podemos sucumbir a la dictadura del clic”

¿Le apunta a la monetización?

A eso le están apuntando todo los medios y Caracol está en una etapa de sacudirse. No se trata de cobrar por algo que antes era gratis. La idea es ofrecer un contenido exclusivo, como hacíamos con La Tele Letal; le cobrábamos a un segmento que compraba contenido especial a través de mensajes de texto.

¿Esa sacudida de Caracol obedece a la crisis por la que pasan los medios?

No veo una crisis en los medios. Sí creo que el que no se mueve, se queda atrás, el que no se sacude y el que no está pendiente de lo que está pasando queda rezagado. En últimas los medios siguen siendo un negocio en el que los inversionistas siempre esperan resultados.

Si no hay crisis en los medios, ¿cómo explica entonces la mortandad laboral de los periodistas?

El ingreso publicitario se viene reduciendo año tras año en las grandes compañas y eso afecta directamente la sostenibilidad de las salas de redacción. También hay que ver cuál es papel nuestro en esa crisis. En qué momento nos reinventamos o no nos dejamos de reinventar. En qué momento nos creímos vacas sagradas y no se cambiaron las formas de hacer las cosas. Lo que se plantea hoy es que “esa crisis” se traslada a los que hacemos los contenidos. Tenemos que inventarnos cosas nuevas para ofrecer. Si salimos con las mismas de hace cinco años, hoy no vamos a lograr competir.

¿Cómo piensa competir en medio de este panorama en el que, insisto, se respira crisis?

El contenido sigue siendo el rey. La gente siempre va a buscar en radio, televisión o prensa, el mejor contenido y en eso la Luciérnaga tiene un camino ganado. Es un programa que sé hacer, me divierte y me motiva. Pero hay que hacer más cosas. Todos los procesos son medibles y La Luciérnaga no es la excepción. También le puede interesar: El revolcón en Caracol Radio tras la renuncia de Darío Arizmendi de 6AM Hoy por Hoy

¿Cómo piensa hacer esas mediciones en La luciérnaga?

Todavía no tenemos pensado cómo medirnos cada uno dentro de La Luciérnaga dentro de lo que hacemos. Hay unas mediciones que son de ratings, pero creo que tenemos que llegar a unas mediciones personales de cada uno para ver en qué avanzamos, en qué no avanzamos y qué estamos haciendo. Eso es interesante que pase en los medios de comunicación también.

Cuando se anuncian esas mediciones en el periodismo las redacciones entran en un ambiente adverso. De inconformismo. ¿No le parece?

Depende. A un periodista no se le debería medir por el número de notas que hace a la semana. Eso depende del cargo y del trabajo que se esté adelantando. Una investigación, por ejemplo, puede durar 15 días o más. Sin embargo, las mediciones pueden servir para saber qué estamos haciendo y si estamos aprovechando bien los recursos que tenemos.

¿Usted se puso metas personales en La Luciérnaga?

No me había planteado eso. Pero le puedo decir que no vine para estar solo un par de años.  No vine para eso. Este un programa que quiero mucho, que entiendo, que me divierte, que se hacer, pero que tiene mucho trabajo. Vine para quedarme, para aprender, para reinventarme y para hacer crecer a los demás.

¿En qué ha cambiado el Gabriel que dejó el periodismo para dedicarse al mundo corporativo?

No es muy diferente al que está en aire.  Soy un tipo disciplinado. El talento es muy importante, pero es más importante la disciplina y esa fue la forma en la que fui adquiriendo responsabilidades. Estoy desde las 9:00 a.m. para un programa que va a las 4:00 p.m. Seguiré en ese horario hasta que sienta que ya tengo el ritmo que demanda un programa como este.

Si bien en este momento estoy muy concentrado en La Luciérnaga, también estoy en reuniones con la gente de comercial, de digital y otras áreas pensando en la monetización. Estar en el lado corporativo también me permitió entender lo que le interesa a la compañía, al medio de comunicación. Esto también es un negocio y creo que esa visión de negocio requiere procesos. Lo creativo es un poco desorganizado, pero si se requieren unos procesos más ordenados para llegar a un fin.

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