Jaime Manrique: “Nuestro cine va más allá de lugares comunes”

El director de Bogoshorts, invitado al Festival Internacional de Cine de Durban, en Sudáfrica, habló con El Espectador sobre su asistencia al evento y sobre la presencia de Bogoshorts en el Bogotá Audiovisual Market.

Jaime Manrique es el único latinoamericano del jurado del Festival de Cine de Durban. / Cortesía
Jaime Manrique es el único latinoamericano del jurado del Festival de Cine de Durban.Cortesía

Hablemos primero de la presencia de Bogoshorts por segunda vez en el BAM. ¿Cómo se han ido posicionando en la industria audiovisual?

Bogoshorts lleva más de seis años conectado al BAM y la misión en esta alianza ha sido siempre buscar que la industria comprenda que este formato no solo tiene un amplio potencial comercial que con la evolución de las plataformas OTT cada vez es más evidente, sino que su solidez es fundamental para visualizar un futuro lo suficientemente diverso y creativo. Los cortos son la cantera de un cine posible en el futuro y cada vez más esto se ha convertido en una conciencia para el BAM.

¿Ha habido modificaciones relevantes en la identidad de Bogoshorts a la hora de adaptarse en eventos como el BAM?

En tanto Bogoshorts no es solo un festival sino también un movimiento que desarrolla actividades a lo largo del año, su proceso de crecimiento ha estado basado en adaptarse y reinventarse con nuevas propuestas y conectando diferentes tipos de audiencias. Para este año la conexión con el BAM es aun más potente, pues en conjunto diseñamos dos programas que van más allá de la edición 2019. Primero Crossroads para conectar los nuevos talentos con aquellos que han logrado una experiencia significativa e Inmersión BFM-BAM (profundidad Guion), una residencia para fortalecer la escritura de historias cortas.

¿Cómo se empiezan a dar las relaciones de Bogoshorts con otros países por medio de Bogoshorts World Tour? ¿Qué enseñanzas o aportes ha traído al país?

A lo largo de los últimos seis años hemos visitado más de veinte países con la presencia de cortos colombianos y nos hemos convertido en la plataforma internacional para que los realizadores emergentes tengan una oportunidad de conectarse con públicos que tienen búsquedas muy diversas y que contribuyen a enriquecer el diálogo sobre lo que es el cine colombiano, para salir de los estereotipos.

¿Cuáles son los temas o preocupaciones, por decirlo de alguna forma, del cine emergente en Colombia? ¿Cuáles son las novedades y también los lugares recurrentes del cortometraje en el país?

Exactamente esa es la maravilla del cortometraje: que evidencia que el futuro de nuestro cine se encuentra más allá de los lugares comunes y los temas recurrentes, pues los jóvenes creadores cinematográficos evidencian a través de sus historias las diferentes miradas que tienen del mundo y sus temas de interés logran ser tan diversos que nos ofrecen en conjunto una perspectiva mucho más enriquecida del mundo y de lo que somos como país.

Hablemos de su papel como jurado del Festival Internacional de Cine de Durban. ¿Qué debemos conocer de este evento en cuanto a su rol en la creación de relatos audiovisuales del continente africano?

Además de las labores de jurado, que son siempre una compleja misión por la responsabilidad que implican, el objetivo principal es empezar a comprender cuál es el estado de evolución en el que se encuentra el cine africano, en especial la creación joven, con la finalidad de establecer puntos de comparación y lograr ampliar el diálogo entre la cinematografía colombiana y la de este continente, del que no conocemos lo suficiente.

¿Qué elementos desde lo narrativo y lo cinematográfico identifican al cine africano?

Meter en un mismo saco la cinematografía de todo un continente es demasiado pretencioso y sería una pretensión ignorante, pues los niveles de desarrollo de los diferentes países, además de sus conflictos culturales y políticos internos, hacen que la multiplicidad de miradas y estados del cine sean demasiadas como para englobarlas en un solo concepto. Es un continente con un alto grado de volatilidad en la base estructural de sus sociedades y al tiempo sus expresiones culturales tienen un profundo diálogo con lo local e histórico, lo cual suma puntos a la complejidad de analizarlo.

Colombia tiene raíces africanas en muchas de sus manifestaciones culturales. ¿Se ha contado esto desde el cine? ¿En qué ejemplos, si los hay, podemos encontrar historias que respalden estas referencias?

Por supuesto, existe un cine afrocolombiano, y películas como La playa DC o Chocó son fuertes referencias de la producción más reciente en esta línea de presencia cultural; sin embargo, dada la importancia y amplitud que tiene la comunidad afro en el país, la cantidad de producción que logra llegar a las pantallas comerciales es demasiado limitada para lo que debería ser.

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