¿Cuáles son las razones de la movilización?

hace 14 horas
Participó en el Festival de Jazz de Mompox

Juan Carlos Coronel, orgulloso de ser músico

El cantante cartagenero celebró 35 años de actividad artística en los que ha pasado por géneros diversos. Antes de terminar 2019 lanzará cinco canciones nuevas.

 El cantante Juan Carlos Coronel dice que nunca se ha ido de la música tropical./ Cortesía
El cantante Juan Carlos Coronel dice que nunca se ha ido de la música tropical.Cortesía

En el Festival de Jazz de Mompox celebró 35 años de trayectoria musical. ¿Qué sintió?

Sigo teniendo la misma pasión, la misma devoción, la misma mística desde que arranqué. Estar en un escenario, en un estudio, en una entrevista, me pone nervioso, me emociona, y esos han sido los elementos que me han mantenido en esto más de 35 años. Me levanto todos los días con convencimiento de lo que soy y siempre con una canción distinta en la cabeza: respirando, transpirando y enriqueciéndome por la buena música. Feliz y orgulloso siempre de ser músico.

¿Cómo ha sido adaptarse y reinventarse en estos 35 años?

Dios me dio la voz a través de mi madre, quien fue cantante profesional por 40 años, y yo era su imitador. Desde los seis años la escuchaba cantar y me paraba a cantar y a imitarla. Por ejemplo, Piel canela fue el primer bolero que yo articulé, precisamente de imitar a mi mamá, que además tenía un muy buen gusto por la música, por el jazz, que coleccionaba en acetatos. Todos esos elementos y herramientas que tuve en mi casa, la teta de mi mamá, el canto de mi mamá y la música por unos parlanticos, me dieron la posibilidad de albergar cientos de terabytes de música en mi cabeza, que me hacen lo que soy.

No sigue recetas...

No. La receta siempre hay que cambiarla. Primero, porque me asiste el derecho en la medida que puedo sustentar los cambios en el conocimiento que ya tengo. Y segundo, porque la gente siempre está esperando algo distinto de uno. La audiencia siempre espera que uno con su estilo le permita descubrir algo, no sentir que todo lo que escuchan es la misma vaina.

¿Y cuál es su huella?

La huella en el canto es que soy cartagenero y, por ser cartagenero, como el Joe Arroyo, cantábamos distinto. Nacimos en el barrio, en la esencia de Chambacú, Getsemaní, el barrio Nariño. Haber nacido ahí es uno de mis privilegios.

¿Cómo fue pasar de lo tropical al jazz?

Uno de los actores más ejemplarizantes de Hollywood, para mí, es Al Pacino. A él le admiro que puede hacer cinco, diez papeles protagónicos y ser tan diverso. Uno lo veía en El Padrino, uno sentía eso al nivel de creerse la historia, pero de repente saltaba a otro papel, donde hacía otro personaje, pero era el mismo. A mí me ha tocado prepararme en la academia, pero también en la escuela primaria, que fue el barrio, escuchar cantar a mi mamá...

¿Qué significa volver a Mompox, que es Bolívar, que es esta confluencia de jazz con tamboras y gaitas?

El jazz es música popular y es muy diverso. Y, finalmente, la música que nosotros hacemos en el Caribe colombiano, que venimos explorando desde los setenta, tiene mucho de eso. Petrona Martínez, Joe Arroyo, cada uno con esa negrura y con esa manera de hacerlo. Asimismo, el jazz no se puede contextualizar solo como lo que nació en Nueva Orleans. Eso fue una manifestación y ellos fueron los creadores de un estilo, de un sonido, de una cultura, así como tenemos nuestra cultura acá. Por eso quise regalarle el álbum Lenguaje universal (2017) a mi mamá, que fue la que me inyectó todo el jazz desde pequeño.

¿Cómo fue el proceso de hacer ese álbum?

Irme a Capitol Records a buscar al mejor productor, Jorge Calandrelli, y hacer el que, diría yo, es el mejor álbum de mi carrera, y ser el primer latinoamericano en entrar a Capitol a traducir el cancionero del arraigo norteamericano al español. Billboard calificó ese disco como el segundo mejor álbum colombiano de la historia.

¿Qué se viene pronto en su carrera?

Yo estaba renuente a volver a la música tropical. Después de 14 años sentí que se había cumplido un ciclo. Además, se murió mi compadre Joe y eso me reafirmó esa nostalgia de decir: “Oye, no quiero volver”. Yo participé en muchos álbumes del Joe y sentí que iba a pagar un precio muy alto por insistir más en eso. He comenzado a trasegar en otros géneros, con gran éxito: el bolero, el jazz, el pop. Sigo en ese universo, porque eso soy: Un humano como cualquiera, pero distinto porque no me puedo desprender de la música un solo segundo. Hace un año y medio me empezaron a mostrar canciones y la gente, los medios, el público, me pedían que hiciera música tropical: “Haz, porro, cumbia, haz eso, haz Caribe...”.

Le decían: “Vuelve a casa...”

Exacto, era como que me dijeran: “Vuelve a casa”. Y entonces dije: yo nunca me he ido, lo que pasa es que he estado en otras cosas, en otras labores dentro de la casa. Fue así que Amaury Gutiérrez me sorprendió con una canción del carajo. Jorge Luis Piloto y Martín Madera, el gran compositor de los éxitos de Carlos Vives Déjame entrar, Amor eterno, El amor de mi tierra, me salió con cuatro canciones, y es alguien que en este momento no le quería dar canciones a nadie, pero me abrió su corazón. Dentro de unos veinte días van a escuchar: lanzo cinco canciones en un álbum, como primera parte, y el otro año lanzo las otras diez, junto con estas cinco.

¿Por qué hacerlo así?

Porque estoy desesperado por mostrarlas. No quiero que pase 2019 sin que escuchen un álbum totalmente inédito con un sonido reoxigenado y reinventado de nuestra música tropical que sabe a Cartagena, a Barranquilla, a Joe, a barrio, que sabe a Medellín, a Bogotá, a Chocó.

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2019-09-11T21:00:00-05:00

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2019-09-12T12:06:13-05:00

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