Está grabando una película coreana

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La actriz, quien da vida a “La Chacha” en “Amar y vivir”, quiere romper con su personaje los arquetipos que existen en la televisión sobre las mujeres malas.

¿Quién es “La Chacha” en “Amar y vivir”?

La hacen ver como la chica mala, pero no es así. Siento que es una mujer que hace todo desde un buen lugar y que tiene buenas intenciones, solo que no posee las herramientas para hacer las cosas de una manera distinta. Lleva a cabo cosas que a los ojos de la mayoría de las personas pueden estar mal, como robar, matar, pero no lo hace por mala persona, sino porque creció bajo este modelo.

En la primera versión de “Amar y vivir” (1988) su personaje era un hombre y en la actual es una mujer. ¿Cómo hizo para construir su personaje?

Siento que lo que se hizo en la original fue muy lindo y exitoso en la época. Siempre en este tipo de estructuras narrativas usualmente hay un personaje parecido a La Chacha, quiero decir, como la mujer mala y fuerte que es masculina. Y la verdad, me parece que el concepto de masculinidad y feminidad está entendido de manera extraña, y por eso no quería hacer el arquetipo o cliché como de la mujer ruda y la construí de una manera distinta.

¿Cómo romper con este tipo de estructuras narrativas sobre la feminidad y masculinidad?

Mi gran premisa en la vida es ser lo más auténtica posible. He tenido la fortuna de hacer personajes maravillosos donde todas las mujeres tienen una fortaleza única. Es bueno que en estos momentos las actrices dejen de ser la esposa del protagonista, la mamá o la amiga.

¿Con sus personajes lo ha logrado?

Sí, he aportado un grano de arena en cada una de ella. Por ejemplo, con Amelia (La ley secreta) era una mujer que en apariencia era frágil y débil, pero que tenía una fuerza interna brutal, al igual que Helena (Frontera verde). Mientras que La Chacha es una mujer que en apariencia se ve muy parada, pero que por dentro tiene sus cosas vulnerables.

¿Qué le han dejado sus últimos tres personajes femeninos?

Con La Chacha aprendí que uno no puede entrar a juzgar a nadie solamente por lo que uno ve de esa persona. Con Helena, que hay mucho más en el ser humano que la primera capa física, que uno tiene la posibilidad de trascender y hay mil maneras para hacerlo, lo inteligente es saber cómo. Y Amelia me dejó que, ante todas las situaciones de la vida, hay que pararse pase lo que pase.

¿Se identifica con “La Chacha”?

Un montón. Primero quería a La Chacha súper mal hablada, como lo soy, pero por el horario no se podía. También nos parecemos un poco en lo estético, obvio no nos vestimos igual, pero sí es algo como en protesta al estereotipo normal de la feminidad. Y, lo último, es que hago lo que sea por la gente que quiero, excepto matar.

¿Cuál es la relación de su personaje con Joaquín?

Creo que ella se embelesa con él y no es un amor como romántico de que quiero que seas mi novio, porque si fuera así ella no tendría ningún problema en ir a pegarle un tiro a Irene y quedar juntos. Pero no, no lo hace porque busca la felicidad de Joaquín y, pues es Irene. Ella termina cuidándola. Siento que la relación de los dos es un amor muy puro y generoso, pero en el plano de amistad.

¿Cómo empieza la relación de ellos?

Cuando Joaquín la empieza a tratar diferente. Ella creció en un ambiente hostil y nadie la reconocía pese a las labores que hacía en la organización, entonces, digamos que Joaquín es la primera persona que le muestra algo de generosidad, compasión y afecto. Eso es todo para ella, porque es la primera vez que le sucede, por eso más que amor es un tema de fidelidad y de entrega muy absurdo.

¿Cuáles son sus planes a futuro?

En este momento estoy grabando una película surcoreana con Song Joong-ki, uno de los actores más reconocidos del país asiático.

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