Alternativas para el cuidado femenino

La argentina que rompe tabúes

La argentina Romina Rizzi vive en Colombia hace cinco años, es ambientalista y busca generar conciencia sobre el uso de los productos íntimos y su relación con el medioambiente. Además, promueve nuevos métodos para el cuidado íntimo de la mujer.

La ambientalista argentina Romina Rizzi creó su empresa Life Cup hace tres años y medio en Colombia. Cristian Garavito - El Espectador

Alrededor de los productos femeninos hay paradigmas. ¿Cómo romperlos?

No se puede relacionar la menstruación con algo cochino, porque es algo natural y debemos amigarnos con nuestro lado femenino. La sangre huele a sangre y punto. Hay que hablar de las cosas, contarlas y explicar las verdades de los productos que debemos usar. Existen mitos alrededor del uso de tampones o copas, pero no se ha tenido en cuenta que todos los cuerpos son diferentes y reaccionan de cierta manera.

¿Qué mensaje quiere dar?

No tenemos por qué avergonzarnos de lo que pasa en nuestro cuerpo; no hay que ocultar nuestros días menstruales o esconder los elementos que los indican. Hay que romper tabúes. Incluso, los hombres deben amigarse con el ámbito femenino porque son paradigmas antiguos que nos limitan.

¿Qué tan arraigados están esos tabúes en Colombia en comparación de otros países?

Al llegar, me sorprendí. Me habían hecho muchos comentarios sobre la cultura que había en el país. Pero me encontré con algo diferente: mujeres que se animan a probar cosas nuevas y no tienen miedo de hablar sobre el tema. Sí existen los tabúes, pero muchas los han roto. Acá son abiertas.

Ahora hay muchos productos que se unen a la moda ecológica. ¿A qué se debe esto?

La sociedad ha cambiado porque estamos viviendo problemas ambientales y por ese mismo motivo han aparecido personas con propuestas nuevas. Si no hacemos algo ya, será demasiado tarde. Se está “poniendo de moda”, pero es una moda hermosa para frenar la destrucción que estamos generando.

¿Cuál es la huella ecológica de una mujer?

En la vida fértil de una mujer se utilizan entre 10.000 y 13.000 tampones o toallas; son cerca de 30 años de productos que se comparan con el uso de sólo tres copas. Hay que tomar conciencia del planeta en el que estamos y protegerlo, porque al hacerlo nos ayudamos como sociedad. Además, hay productos que son más costosos.

¿Es más caro ser mujer, gracias al impuesto rosa?

Es cierto. La mujer consume más y tiene que pagar más por lo que usa. Como son productos de gran rotación, las empresas se lucran y cobran un poco más. Por ese motivo, los nuevos métodos son una respuesta.

Su método se llama copa menstrual. ¿En qué consiste?

Es un recipiente de silicona médica hipoalergénica que sirve para los días menstruales y que, en lugar de absorber el flujo menstrual, como otros métodos, lo recolecta. Se debe esterilizar antes de usarla, se coloca en la parte baja de la vagina y puede estar hasta 12 horas dentro del cuerpo. Al quitarla se limpia y se vuelve a usar.

Usted convirtió esto en una empresa. ¿Por qué?

Lo que más me motivó fue el ámbito ecológico, porque puedo ayudar al medioambiente y reducir la contaminación promoviendo el mensaje de usar nuevos métodos para el cuidado íntimo de la mujer. Al principio era algo que pocos conocían y quería mostrarlo. Es bueno difundir algo bueno.

¿Por qué Life Cup?

Está en inglés porque sueño que sea algo mundial. Es algo poético porque todo está relacionado con la vida: traduciría algo como “Copas de vida” y eso me gusta.