“Poesía amorosa para ser dicha”: 14 y 21 de octubre en el Teatro Colón

La visión de la poesía de Piedad Bonnett

La descubrió a través de sus padres y desde siempre le fascinaron las palabras. Cuando tenía diez años se dio cuenta de que sabía rimar, a los trece o catorce afianzó su relación con la poesía y desde ahí comenzó su enamoramiento con ella.

La selección de poemas que hizo Piedad Bonnett será declamada por los actores Kepa Amuchástegui y Carmenza Gómez. / Óscar Pérez - El Espectador.

¿Usted a quién le escribe?

Le escribo a un lector que imagino curioso y que respeto y quiero sin conocerlo.

Si la ponen a elegir entre narrativa y poesía, ¿con cuál se queda?

Con la poesía, porque a la hora de escribir me otorga una intensidad que no me da la narrativa.

¿De dónde escribe usted?

Todos los escritores trabajamos con la experiencia, aunque a veces la transfiguremos y también robemos de las historias de otros. Pero en mi caso, los libros son un elemento determinante en lo que hago.

¿Quiénes son los autores que más la han marcado?

La lista es infinita, porque en cada edad hay autores que marcan. Bécquer cuando tenía doce años, César Vallejo cuando tenía diecisiete, Baudelaire a los veinte. Ya en la adultez son muchos: Eliseo Diego, Blanca Varela... y novelistas también han influido mi poesía.

¿Cuál es el papel del amor en la poesía?

Al ser un sentimiento tan tremendamente misterioso, se hace objeto predilecto de la poesía. Esta apunta a las emociones y el amor es una emoción enorme. Misterio y emoción, que son inherentes al amor, son dos condiciones también de la poesía.

¿Se le puede concebir sin que exista o siempre estará presente el amor para crear?

La poesía es un hecho de lenguaje que se alimenta de muchísimos temas y el amor es uno de ellos. Pero hay poetas que pueden escribir una obra completa sin hablar sobre este.

¿La define como un hecho de lenguaje?

Mucha gente ha intentado hacerlo, pero solo se consiguen definiciones parciales. Cada poeta tiene su visión de ella, definirla es un ejercicio bonito, pero a veces inútil.

¿Usted tiene una definición?

Creo que sintetiza y también tiene un poder revelador en el lenguaje que difícilmente tiene el lenguaje cotidiano. Aunque trafique con este, como que nos permite percibir cosas que ordinariamente no vemos.

¿Cómo llegó a la selección de los cuarenta poemas que se declamarán en el Teatro Colón?

Buscando y buscando. Por supuesto, como yo fui durante muchos años profesora de poesía en lengua castellana, tengo un acopio en mi cabeza. Pero de todas maneras tuve que releer muchos libros y hacer una selección primero muy grande de más de cien para empezar a descartar y quedarme con lo esencial.

¿Qué es para usted lo esencial?

Para este espectáculo, la poesía que se oiga bien, que la gente pueda captar desde su silla; por eso debe ser sonora, no necesariamente en versos rimados. Debe ser muy emotiva, es poesía amorosa, y sobre todo tuve mucho cuidado de que fuera de gran calidad. La gente a veces ama poemas muy charros, un poquito cursis, y la poesía amorosa puede ser muy bella, no siendo cursi.

¿Qué hace falta para declamar poesía amorosa?

Lo primero que necesita una persona es voz. Luego, familiaridad con la poesía, que no creo que eso se pueda improvisar. Esos autores dicen los poemas a su manera, hay un director que está en contacto con ellos, pero el público debe saber que no siempre los dicen como uno se imagina que los dirán.

Dentro de la selección hay una canción, ¿una canción es poesía?

Hay canciones, boleros, de rock, baladas, que pueden, por su calidad, tener aliento poético. Escogí una de Sabina porque considero que la poesía es muy amplia, tiene muchas manifestaciones, y ese poema me servía mucho para lo que estaba pensando hacer.