Ha llevado sus accesorios a cuatro continentes

Las joyas, el juego de Paula Mendoza

De pequeña sintió el deseo de diseñar, pero sólo en su adultez decidió seguir su instinto creativo. Un anillo la ratificó como joyera y viajar mostrando sus diseños tienda por tienda consolidó sus accesorios, que evocan la época precolombina.

Paula Mendoza creó una marca de joyas que lleva su nombre y es directora creativa de la joyería Cano. / Mauricio Alvarado - El Espectador

¿Por qué llegó al diseño de joyas?

Empecé a hacer joyas de una manera muy orgánica. Era algo que me gustaba y simplemente hacía insertados de pepitas en cuerditas. Se volvió un hobby tan fuerte que renuncié al trabajo que tenía en el departamento de comunicaciones de un banco para dedicarme de lleno a la joyería. Era lo que me gustaba.

¿De dónde salió ese gusto?

No lo sé. De chiquita me hacía ropa, joyas y coronas. Todo el tiempo estaba creando cosas para ponerme.

¿Qué joya cree que la ratificó como diseñadora?

Un anillo que amo profundamente y que hice a partir de una morralla que me regalaron unos proveedores a los que les compraba piedras y esmeralda para mis diseños. Era una pepota supergrande. Al verla pensé en hacerme un anillo y de ahí surgieron un montón de cosas adicionales, por eso es la joya que más recuerdo.

Sus joyas han sido un motivo para viajar. ¿Por qué?

Cuando estaba en Estados Unidos empecé a viajar mucho a Nueva York para tratar de hacer contactos y vender la marca allá. Empecé a hacer más contactos y a viajar más. Me mudé para esa ciudad y monté mi compañía. Ahora he logrado tener mis diseños en todos los continentes.

¿Es difícil consolidarse como diseñadora de joyas en el ámbito internacional?

Creo que nunca lo he pensado de esa manera, por eso me divierto tanto: lo tomo como si fuera un juego y no tan en serio. Sí es difícil tener una compañía, quizás eso es lo más retador.

Para usted, las creaciones tienen un significado. ¿Cuál es el que ve en una joya?

Una joya siempre evoca un momento importante de la vida, el hecho de recibirla o querer darla. Al usar un anillo que te regalaron, un amuleto o los aretes que compraste en un paseo, estás evocando recuerdos bonitos.

Mucha gente ha vestido sus joyas, una de esas personas fue Beyoncé. ¿Cómo se dio el contacto con ella?

¡Dios mío! Eso fue lo máximo. Nos contactó la estilista por Instagram, recogió un par de fotos y nos dijo que quería enviárselas a ella. Así pasó. Otras celebrities —Rihanna, Sofía Vergara, Shakira, Cate Blanchett, Kate Moss— también las han usado.

¿Quién le gustaría que las use?

Sofia Coppola. Muero por ella, me parece una mujer fabulosa.

Sus diseños se caracterizan por las joyas precolombinas. ¿Qué cuidados hay que tener al replicar una joya antigua?

Respetarla. Cuando un indígena crea una pieza es el resultado de una contemplación muy larga, está repleta de simbologías y es un tema muy importante para ellos. Creo que si vas a tomar una de esas piezas, hay que respetar enormemente lo que significa para ellos. Me gusta ese tipo de creaciones, quizás por ser colombiana, tengo parte de ADN indígena y ese gusto sale por ahí.

¿Cómo es el paso a paso de la elaboración de una joya?

Primero tienes que concebirla, saber en qué te vas a inspirar y cómo la harás realidad. Sigue dibujarla. A mí me gusta hacerlo a mano porque soy “vieja escuela”, pero hay personas que lo hacen en un software de 3D. Después se mandan a crear muestras y, si funcionan, se mandan a producción, se programan fotos y se lanzan en una semana de la moda.

Ha lanzado las joyas en diferentes países. ¿Cuál ha sido su favorito?

Es difícil decirlo, porque todos tienen algo especial. Cada vez que viajo y conozco una cultura encuentro cosas fascinantes. Tengo algunos que han sido importantes: en Panamá, donde hubo una acogida increíble, y en Guayaquil, donde me sorprendió que la gente me saludara en el aeropuerto. Tener eso como diseñadora de joyas nunca me lo había esperado. Mi próxima colección la lanzaré en la Fashion Week de París.

 

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