Marcaron la escritura, la pintura y la política

Las mujeres poderosas de Myriam Bautista

La periodista habla de su libro “Rebeldes, osadas y transgresoras mujeres colombianas”, una compilación vibrante de cinco perfiles .

Myriam Bautista fue una de las primeras periodistas de “Semana”. / Mauricio Alvarado - El Espectador

¿Por qué decidió hacer un libro de mujeres rebeldes?

No fue mi decisión. El editor jefe de Intermedio Editores, Leonardo Archila, me propuso reunir una serie de perfiles de mujeres vivas y muertas en un libro. Mi contrapropuesta fue escoger seis mujeres que hubieran dejado huella profunda, y sin investigar mucho llegué a sus nombres. Encontré muy rápido que además de haber sido profesionales muy importantes fueron olvidadas recién enterradas o a lo largo de algunas etapas de su vida, y lo que puede parecer increíble es que aún hoy, en pleno siglo XXI, en muchos espacios— por ejemplo, en el académico—, el juicio hacia su obra es cicatero, y no sólo por parte de los hombres.

¿Cuál de los relatos fue el que más le costó elaborar?

Más que trabajo hubo mucho placer, porque cada hallazgo era motivo de emoción. Fueron mujeres no sólo rebeldes sino audaces, incisivas, creativas, inteligentes y muy sensibles. La más difícil de abordar fue Soledad Acosta de Samper, ya que es la escritora con la mayor obra literaria del siglo XIX. Cada dato biográfico, cada hallazgo de su escritura, cada anécdota, los recibía entusiasta y feliz, porque fue una intelectual sobrada y una aguerrida luchadora social, que escribió varias proclamas que hacía firmar por sus congéneres, dirigidas a los presidentes de la República, en las que llamaba la atención a problemas que aquejaban a toda la comunidad.

¿Qué ha pasado con las mujeres en la política? ¿Considera que alguna mujer en la actualidad es heredera del legado de María Cano?

La década de activismo político de María Cano Márquez no tiene parangón. Muy corta pero vibrante y llena de actos heroicos ayer y hoy. Ahora bien, la mayoría de mujeres políticas —más de izquierda que de derecha, la verdad sea dicha— que han conocido de ella, sobre todo por la película de Camila Loboguerrero y por el libro de Los años escondidos de Tila Uribe, la emulan en su compromiso de lucha por construir un país mejor, en su defensa de los más desprotegidos y en su convencimiento de que sólo puede haber paz cuando haya justicia y equidad social.

¿Por qué le despierta tanta empatía Emilia Pardo Umaña?

Ha sido la periodista por excelencia, no sólo la primera sino la más creativa, arriesgada y valerosa en una época en que las mujeres escribían la página social y punto. Ella llegó como columnista a las páginas editoriales y se mantuvo ahí por varios años, inventó personajes, concibió secciones y opinó sin restricción alguna. Además de ingenio, le sobró sentido del humor. Y envidio poder escribir con frescura, con gracia, con ocurrencia, pero con inteligencia y agudeza, como lo hizo ella.

¿Cuál sería la mejor manera de honrar la memoria de estas mujeres del XIX y del XX?

Diría que, en primer lugar, conociéndolas, estudiándolas y socializando sus aportes. Por ejemplo, Débora Arango y Virginia Gutiérrez de Pineda son la cara de los billetes de $2.000 y $10.000, y la mayoría de personas no saben quiénes fueron y qué hicieron. Si se cuenta y se difunde su trabajo, se las estaría honrando.

¿Por qué escogió a Débora Arango entre sus rebeldes?

En el sentido estricto de la palabra, Débora Arango no fue rebelde, porque durante toda su vida fue una hija de familia paisa tradicional, obediente, católica de misa diaria, pero su obra, toda, los 210 cuadros que pintó, fue indómita, insolente y perturbadora. Además fue ella la primera pintora en este país que hizo sátira política en sus lienzos, se metió con el poder político y religioso y lo fustigó con saña.

Cecilia Cardinal de Martín es tal vez la menos conocida de sus seis mujeres. ¿Cómo llegó a ella?

La conocía muy superficialmente. Una amiga médica, feminista además, me la recomendó y me dio el teléfono de quien fuera su asistente y amiga por muchos años. Todo un descubrimiento. Cecilia fue una de las primeras mujeres médicas de la Nacional y, tal vez, la primera ginecóloga, pero estas conquistas son un pálido reflejo de lo que fue su vida profesional dedicada a luchar por establecer la materia de educación sexual. en los colegios de enseñanza media y por universalizar el estudio de unas prácticas sexuales respetuosas y placenteras para hombres y mujeres.

¿Quedó satisfecha con el resultado de su trabajo?

No. Creo que sigo en deuda con estas mujeres, sobre todo porque no cuidé más la edición y se fueron algunos errores, por lo que estoy dedicada a expandir, por todos los medios, sus historias de vida.

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