A Mike Bahía una melodía le cambió la vida

El caleño habló de la música, sus nuevos tatuajes y las luchas que ha tenido en su vida. Su último sencillo fue “Amantes”, canción que canta junto a su novia Greeicy Rendón.

El cantante Mike Bahía ha hecho dos colaboraciones musicales con su novia, Greeicy Rendón. / Cristian Garavito - El Espectador

¿Se imagina una vida sin música?

No, porque para mí representa un sentido que me encanta satisfacer. Lo lindo es que no la podemos controlar, el sonido de las guitarras o de los instrumentos no lo podría dejar de vivir. De hecho, la historia de mi música viene a raíz de mi oreja.

¿Qué pasó con su oreja?

Me empezó a atraer en el colegio porque en las actividades extracurriculares había un coro, jamás había visto uno en mi vida. Recuerdo que era un jueves, mi casa quedaba cerca de donde estudiaba, y mientras caminaba hacia allá sentí una armonía de voces. Empecé a sentarme todos los jueves a escuchar los ensayos, hasta que el profesor un día me invitó a hacer parte del coro.

Usted tiene varios tatuajes. ¿Qué significa para usted marcarse la piel?

Sí, tengo varios. Marcarme la piel demuestra que voy viviendo la vida, el tiempo pasa y las cosas que hacemos tienen una repercusión. En cada tatuaje podría contar algo que me pasó, y no necesariamente tiene que suceder algo para hacerme uno, porque el solo hecho de estar vivo es un acontecimiento. El arte relata momentos de mi vida y me encanta. No sólo lo pongo en mi piel, sino en mis prendas e instrumentos.

¿Cuál es la historia de sus últimos tatuajes?

Una palmera en mi muñeca que refleja Los Ángeles, lo que pasó con la última canción, Amantes, que la saqué con Greeicy, porque en los planos había palmeras, eran lo que más nos gustaba. El de arena, que está en mi cuello, es porque de un momento a otro comenzó a parecerme muy interesante construir una familia. Si tengo una hija, quiero que se llame así. Está en mi cuello porque lo que yo cante y salga de mi boca ella lo va a escuchar algún día.

El mérito es muy importante para usted.

Desde el principio ha sido lo que me ha motivado a ser mejor. Empezó desde mis papás, cuando uno simplemente empezaba a cantar una canción superdesafinada y a pesar de todo mi mamá me aplaudía. Eso es lo importante: no es cómo lo hiciste, porque uno siempre está evolucionando, se trata del mérito diario que después se convirtió en sonar en la radio, los festivales en los que quería participar o los pequeños grandes triunfos, que son la gasolina para salir adelante.

¿Qué significó para usted cantar con Greeicy?

Era un momento muy esperado, de mucha tensión en mi vida. En algún momento me empecé a sentir responsable de que ella hubiera abandonado temporalmente la actuación y me di cuenta de que le hacía mucha falta. Le pedía a Dios poder acompañarla en su proceso para que tuviera éxito y después salir yo. Me di cuenta de que me importaba más Greeicy que yo, estaba dispuesto a trabajar con el que fuera con tal de que ella estuviera bien.

¿Qué es lo que más ha tenido que luchar en su vida?

Conmigo mismo, con el ego. Mi mamá era un gran incentivo en su momento, pero me malcrió, y después llegó la vida y me enseñó. Aprender que estamos equivocados es muy difícil, sobre todo cuando la música es tan efímera y subjetiva, a alguien puede gustarle y a otra persona no.

Usted dice que la música es efímera, pero como artista intenta agarrarla y hacer algo con ella.

Es superraro, porque una canción o una melodía te cambian la vida, pero puede que alguien que la ha estudiado toda la vida jamás encuentre la composición que lo va a cambiar.

¿Cuál fue la canción que le cambió la vida?

Buscándote, y lo bonito es que a Greeicy se la cambió Amantes, que han sido nuestras dos colaboraciones.