Rubén Darío Arcila narrará el Tour de Francia

Rubencho, el poeta del ciclismo

La carrera más importante del mundo comienza mañana y cinco ciclistas del país compiten por el “maillot” amarillo.

Rubén Darío Arcila ha sido narrador de ciclismo por más de 40 años. / Caracol TV

¿Cómo ve el panorama de los colombianos en el Tour?

No está tan fácil: tenemos muchos rivales muy bien preparados. Chris Froome no deja de ser fuerte, y están Alejandro Valverde y Alberto Contador. Hay que prestar atención a Sergio Luis Henao, porque si Froome no responde, él es el encargado de liderar. Podemos llegar a ver un duelo entre Nairo Quintana, Sergio Luis Henao y Esteban Chaves.

¿Cómo narraban antes las carreras de ciclismo?

Llegamos a Europa en 1974, cuando fue subcampeón Gonzalo Chavito Marín. Empezamos transmitiendo en directo los últimos kilómetros y la empresa local de telecomunicaciones nos daba cuatro líneas, dos para transmitir y dos para el retorno. Lo hacíamos sentados en la orilla de la carretera o en un parque.

También lo hacían por medio de teléfonos públicos.

En 1983 llegaron todos los medios importantes a transmitir y desde ese momento cambió el formato. En una etapa de 200 kilómetros hacíamos relevos, todos en kilómetros diferentes. Teníamos una bolsa llena de monedas para llamar a Colombia por teléfono público. Llegabas a lo alto de la montaña buscando un teléfono en un restaurante. Era una carrera loca de periodistas de todo el mundo buscando teléfonos públicos para transmitir.

¿Era difícil conseguir tantas monedas para llamar a Colombia y hacer las transmisiones?

Lo primero que hacíamos al llegar era surtirnos de monedas. Hacíamos un plan de trabajo para conseguirlas y utilizarlas. Si la etapa tenía 250 km, no sólo teníamos que ir sobre la ruta de la competencia, sino que teníamos rutas alternas, hacíamos travesías para volver a la carrera. Cada uno conseguía sus monedas. Íbamos en carros varios narradores y no faltaba el compañero que decía: “Pará, pará, pará, que no tengo monedas”.

¿Cuál ha sido un triunfo inolvidable para usted?

La Dauphiné Liberé de 1984, cuando ganó Martín Ramírez, porque lo logró a dos grados bajo cero, en una montaña llena de nieve. Uno no podía identificar los ciclistas por la neblina. La carrera la transmitimos con un teléfono de disco. Yo no dejaba que nadie se acercara a mi teléfono porque podía tocar la rueda de los números y dañar la llamada. Cuando ganó tuve que correr con el teléfono debajo del brazo para hacer la entrevista. Al final de la carrera cargaban a los ciclistas para llevarlos a duchas calientes y otros ciclistas se pegaban al carro para sentir la calefacción.

¿Cómo han cambiado las carreras de ciclismo?

Hay fotos en blanco y negro donde se ve que el vehículo acompañante era una volqueta o un camión con una valla que decía el nombre del equipo. Ahora son carros último modelo; se fueron haciendo más pequeños y ahora son más versátiles, pero todo comenzó con volquetas y camiones.

¿Las estrategias de los corredores han cambiado?

Antes, los ciclistas eran más lobos, más solitarios, pero ahora todos trabajan juntos. Es mayor el compromiso del equipo, desde los que corren hasta los técnicos y mecánicos, todos unidos para apoyar al líder.

¿Cuáles son los ciclistas que más recuerda?

Cada país ha tenido su propio dios del ciclismo. En Colombia tenemos a Fernando Gaviria, un hombre que está llamando mucho la atención porque nadie se imaginaba que alguien lograría sus triunfos. Por supuesto, Nairo y muchos más. Todos los récords de los anteriores son importantes y vienen más.

 

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