Estudió en el IED, Escuela de Artes de Madrid

Camila Vásquez, una apasionada de la moda y el deporte

La diseñadora bogotana trabajó para importantes marcas del país hasta que decidió emprender un proyecto personal en el que pudiera conjugar sus dos pasiones en prendas y diseños pensados para la mujer actual. Creó Ethos Active.

Camila Vásquez creó Ethos Active Waer y un “show room” de moda llamado “The dresser”. / Óscar Pérez - El Espectador

¿De dónde nació su pasión por la moda?

Mi mamá es artista, le encanta la moda y el arte. Tenía su propia marca de ropa y toda la vida vi cómo las personas iban a ver y comprar sus diseños. Tuve ese ejemplo a seguir y el emprendimiento estuvo presente, porque mis papás me enseñaron a tener claro lo que quería, trabajar como empleada para aprender y comenzar un camino haciendo lo que quiero.

También jugaba tenis. ¿Quién la llevó al deporte?

Vengo de una familia de tenistas, crecí con el deporte. Mi mamá me inculcó el amor por la moda y el deporte, le debo eso a ella.

¿Qué hay de su mamá?

Ella es tenista aficionada, toca piano, guitarra, compone y da clases. Es una persona completamente artística y mi papá es el emprendedor. Creó su empresa hace 40 años y de ahí viene la vena del emprendimiento y de luchar por los sueños. Llevo un año con mi marca, Ethos Active Wear, nada ha sido fácil, pero él lleva 40 dándole y dándole, por eso es mi motivación.

¿Ellos dicen que sea una diseñadora independiente?

Les encanta. Obviamente mis logros son los de ellos, entonces cualquier cosa que pase son las primeras personas en saberlo. He sido muy afortunada con su apoyo.

Logró conjugar sus dos pasiones, deporte y moda. ¿Cuál fue la clave para hacerlo?

Todo lo que hago es con pasión, y ahí las cosas se dan un poco más fácil. Desde que estaba más joven tenía claro que quería estudiar diseño y que el deporte debía ser parte de mi vida cotidiana, uno no puede ser una persona sedentaria. Es muy difícil no caer en la tentación del ejercicio.

¿Por qué decidió que el deporte fuera la impronta de sus diseños?

Creo que hay una necesidad en el mercado y la misma mujer lo está pidiendo. Cada vez tenemos más ganas de no parecernos, entonces tenemos que tener más opciones. Hay marcas muy chéveres y bien posicionadas, pero hay mucha cabida para esta gama de ropa. Fue una buena oportunidad para darse a conocer, probar y ver cómo responde la mujer colombiana.

¿De dónde vienen sus ideas para diseñar?

Mi inspiración es la mujer, no hago algo que no me pondría. Mis amigas, ir al gimnasio o hablar con gente cuando viajo son mi inspiración. Soy como una esponja, completamente visual a todo –colores, estampados y siluetas–, me gusta hacer ropa real para una mujer real. A veces como diseñadora es muy difícil encontrar un producto que sea comercial y que al tiempo proponga algo.

¿Qué fue lo más importante que aprendió luego de estudiar su maestría en moda en Europa?

Me dejó saber que en Colombia tenemos muy buenas marcas y materiales. El “made in Colombia” puede ser como un “made in Italy”, literalmente, en zapatos y en marroquinería. Me dejó ganas de empezar algo y decir con orgullo que es un proyecto ciento por ciento colombiano.

Las personas que trabajan con usted son mujeres.

Mi taller es de sólo mujeres, es muy rico que ellas se sientan identificadas con los diseños. Actualmente hay un empoderamiento femenino. Nos tenemos que meter en ese vagón, apoyarnos. Por ejemplo, empecé un proyecto llamado The dresser, un show room donde quería tener mi oficina, pero también marcas aliadas, y todas son de mujeres diseñadoras.

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