Megan Maxwell, autora de 27 libros, es una de las literatas españolas más importantes de la época

Una mujer entre el amor y el erotismo

Aunque la apasionaba escribir, trabajó en una oficina jurídica hasta que su hijo menor enfermó y tuvo que renunciar para cuidarlo. Mientras él dormía comenzó a escribir sus novelas, que ahora son exponentes de la literatura hispana.

El verdadero nombre de Megan Maxwell es María del Carmen Rodríguez del Álamo Lázaro. / Nines Minguez

¿Considera que su literatura tiene más de romántica o de erótica?

Dependiendo de lo que escriba, así lo reflejo. Si quiero escribir una novela romántica, me centro en el amor, pero si quiero escribir una erótica, el centro de la novela es el erotismo. Por supuesto, sin que le falte amor.

Aunque ya había publicado otros títulos, ¿“Pídeme lo que quieras” le permitió consolidarla como escritora en un nuevo género?

Sin duda alguna, Pídeme lo que quieras fue un punto de inflexión en mi carrera, en el que se me abrieron nuevas puertas. Nunca había escrito novela erótica y esta novela me consolidó en este género.

¿Qué la llevó a escribir literatura erótica?

En todas mis novelas siempre hay escenas de sexo y fue mi editora quien me animó. En un principio dije que no, pues no sabía si sería capaz de escribir una novela erótica, pero luego lo pensé y me dije: “¿Por qué no?”. Probé, vi que era capaz de escribir algo con tanto erotismo y simplemente me lancé a hacerlo. Hoy por hoy estoy encantada de haberlo hecho y espero seguir escribiendo novelas eróticas a la par de que escriba otras.

¿Cree que hay puritanismo en algunos sectores de la sociedad alrededor de este tipo de literatura?

Puritanismo siempre ha existido y siempre existirá. Lo gracioso de todo esto es que mucha gente dice: “¡Yo no leo eso!”, y luego precisamente son las personas que lo leen todo. El sexo es tabú y sin duda lo seguirá siendo durante muchos años más. Sólo espero que en un futuro todo esto se normalice y se entienda el sexo como algo que todos disfrutamos en algún momento dado de nuestras vidas.

Antes de ser escritora trabajaba en una oficina como jefa de secretarias. ¿Por qué decidió dar ese salto y atreverse a la literatura?

Mi hijo menor se enfermó y tuve que dejar de trabajar para cuidarlo. A partir de ese instante tuve más tiempo libre para hacer lo que me gustaba, y cuando él dormía yo aprovechaba y escribía.

Después de dejar ese trabajo, ¿qué tan difícil fue darse a conocer como escritora?

Dejar mi trabajo fue un gran disgusto para mí. Había luchado durante muchos años por algo que me gustaba y cuando lo dejé me sentí un poco perdida. Había pasado de ser la jefa de siete secretarias en una asesoría jurídica a ser mamá de dos niños a tiempo completo. En cuanto a lo difícil que fue darme a conocer como escritora, fue un proceso lento que nunca imaginé. Tardé doce años en que un editor se fijara en mi trabajo, ¡pero lo conseguí! Yo, como mis personajes, soy muy cabezota, y cuando me empeño en conseguir un sí en algo, lo lucho como buena guerrera hasta el final.

Pronto publicará “¿Y a ti qué te pasa?”. ¿Puede hablarnos de esta nueva novela?

Digamos que es la precuela de la novela ¿Y a ti que te importa?, donde podréis saber más de los personajes y conoceréis otras historias de amor que se quedaron en el aire.

“Pídeme lo que quieras”, “Yo soy Eric Zimmerman” y “¿Y a ti qué te pasa?”. ¿Vendrán más novelas eróticas en su carrera?

Por supuesto que sí. Espero que vengan muchas y que sigan enamorando al lector como han enamorado las otras.

De todos los títulos que ha publicado, ¿cuál ha sido el que más la satisface como escritora?

Todos son especiales, pero el libro que le escribí a mi madre, llamado Hola, ¿te acuerdas de mí?, sin duda es importante.

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