”Candela” es su más reciente trabajo discográfico

Vicente García, experimentando con el merengue

Para la producción de su tercer álbum investigó en su país, República Dominicana, los ritmos del género de los años 50, 60 y 70. Encontró que el merengue se toca con guitarra, tiple y acordeón.

Vicente García  quiere sentirse libre y no encasillarse en ningún género.  / Cortesía Sony Music
Vicente García quiere sentirse libre y no encasillarse en ningún género. / Cortesía Sony Music

¿Cómo define “Candela”?

Siento que es la evolución de mis dos primeros álbumes, Melodrama y A la mar. En el primero empecé a trabajar la música dominicana a través de la bachata y fue mi primer intento de hacer este tipo de ritmo. Y, luego, con A la mar quise profundizar un poco más la música de raíz, todo lo que vino previo a la bachata y a los géneros que hoy conocemos como caribeños y tropicales. Ahí comencé a trabajar la música afrodescendiente. Cuando iba a ser mi tercer disco sentí la necesidad de trabajar el merengue, que es el ritmo que más nos caracteriza a nosotros los dominicanos.

¿Cuál fue el proceso de creación de “Candela”?

Realmente fue un reto importante, porque el merengue tiene unas características muy marcadas y de cierta forma diferían mucho de donde vengo. A pesar de que he trabajado la música tropical, lo he hecho casi que desde la perspectiva de una banda de rock que busca hacer música tropical. El merengue se toca con una orquesta, con un frente de coristas y para mí eso significó un desafío. Sentía que tenía que buscar en sus orígenes la manera de cómo iba a plantearlo. Para eso me fui a República Dominicana a estudiar mucho los discos viejos, de los años 50, 60, 70, y entender diferentes formatos que tal vez ahora no se escuchan tanto para tratar de hacer lo mío. Encontré el merengue de guitarra, con tiple, con acordeón, que todavía existe, y descubrí que en los orígenes se reemplazaba ese acordeón por armónica. Con ese estudio inició, digamos, el proceso de hacer mío el merengue.

¿Por qué “Candela” desafía varios paradigmas?

Desafía el paradigma del merengue de orquesta, del de cuatro bailarines adelante, del que tiene un tumbao de piano siempre, el que necesita tener trompetas, saxofón y trombón. Lo hace de una manera simpática, no tratando de hacer que el tradicional se vea mal, sino intentando buscar mi manera de hacerlo. También reta las características claras del ritmo. Desafía ser un merengue puramente dominicano a la hora de fusionarlo con música del Congo, de Sudáfrica, de Cabo Verde. Trato de que la gente vea que mi paso por el merengue no se basa en que me convertí en una orquesta, sino que es un proceso de experimentación y de búsqueda que marca mi trayectoria como artista.

¿Qué busca proponer como artista en este nuevo álbum?

Lo que busco proponer no se trata de un solo álbum, se trata de una carrera y de mi vida. Cuando consumo música me fijo mucho en la discografía de los artistas y veo lo que ha sucedido en su carrera y cómo va marcando un paso por esta vida a través de discos, canciones. Quiero sentirme libre como artista, no encasillarme en ningún género y, de cierta forma, organizarla, es decir, que dentro de esa libertad exista una conversión a través del tiempo entre mis intereses y necesidades como artista. La coherencia que uno pueda llevar a través del tiempo es esencial.

El primer sencillo de este álbum fue “Loma de Cayenas”, junto a Juan Luis Guerra. ¿Qué significa esta colaboración?

Fue importantísimo, porque Juan Luis ha sido mi influencia más directa. Empecé en la música desde joven haciendo rock pesado y funk, y a través de la música de Juan Luis empecé a fijarme en la importancia que tenía hacer música con un trasfondo cultural, con la identidad de uno, en mi caso dominicana. Siempre sentía esas ganas de que cantara una canción conmigo, pero quería esperar el momento adecuado. Sentí que el hecho de querer hacer merengue era la excusa perfecta para invitarlo a cantar una canción, sobre todo porque entendía que podría ser como una introducción al ritmo y al género, con la idea de hacer un álbum con muchas canciones de merengue.

En “Ahí, ahí” mezcla muchos géneros. ¿Cómo fue la fusión de estos ritmos?

Candela es un disco variado. Hablo del merengue porque creo que es como la novedad. También hay canciones un poquito más tranquilas. Ahí, ahí es una bachata funcionada con elementos de la música sudafricana en los coros, tiene parte de trap y de música electrónica. Siento que es la continuación de experimentos que he hecho antes con la bachata.

Ahora está muy marcado el género urbano, pero usted es de los pocos artistas que les sigue apostando a los ritmos tradicionales. ¿Cuál es el objetivo de resaltar la música caribeña?

En mi caso es un objetivo muy personal. A través de la música aprendí a darme cuenta de que amo y abrazo la cultura caribeña y, en general, latinoamericana. Es importante que mantengamos vivo ese sentimiento de orgullo, lo que somos no solo como dominicanos, sino como latinoamericanos. Sin embargo, no le quito credibilidad a la otra música. Mi dolor sí puede venir de pensar que el hecho de que solamente se escuche música urbana se pierdan los otros ritmos. También disfruto de la música urbana, bailo reguetón, me encantan algunos exponentes. Tanto en la música caribeña como en la urbana o cualquier otro género hay cosas buenas y otras que no lo son tanto. Que exista la música urbana, pero que mis hijos, mis nietos, no dejen de escuchar vallenato, merengue, la música llanera, tango, la música afroperuana. Me dolería que se pierda toda esa diversidad.

Aparte de cantante es compositor. ¿Cómo es el proceso de creación de las letras?

Empecé componiendo de una manera que disfruto mucho, y es a partir de la melodía. Comenzar a trabajar y esculpir lo que el subconsciente va generando. Luego improviso melodías, casi siempre tienen alguna dirección fonética que te va llevando a palabras o sentimientos. Creo mucho en esta fórmula. Siento que hay melodías que por sí solas ya llevan un mensaje, y cuando las juntas con la letra se vuelve algo muy poderoso, y es lo que la gente al final siente. No obstante, estoy experimentado con otros métodos, como la investigación, a través de desarrollo del banco de palabras. Por último, viene un trabajo de días, de verla, leerla, esculpirla, quitarle una cosa y al día siguiente ponerle otra.

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2019-06-16T21:00:00-05:00

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