Alejandro de Gyvés, el entrenador de pymes

El experto en asesoría a pequeños y medianos empresarios cree que el apoyo profesional a estas organizaciones es tan importante como el que le da un técnico a un deportista.

¿Cómo comienza un entrenamiento empresarial?

El primer entrenamiento es el acondicionamiento mental, para estar preparado a ser un dueño. La mayoría de pequeños empresarios se lanzan a crear negocio pensando que siguen siendo empleados y les cuesta mucho cambiarse el chip que les implica verse como un verdadero dueño.

¿Y cuál es la clave para cambiarse ese chip?

No sobrecargarse de tareas, aprender a delegar y convencerse de que ahora su tarea es ser el líder.

¿Cuáles son las bases de cualquier negocio?

Sólo tiene tres áreas: mercadeo y ventas, administración y finanzas y operaciones. En todas hay que entrenarse.

¿Cuál es su concepto de empresa?

Antes la gente invertía mucho tiempo pensando en cómo sacar adelante su negocio. Nuestra estrategia es distinta, para nosotros un negocio es una empresa comercial, rentable, que funciona sin el dueño.

¿Y entonces a qué se dedicará el dueño?

Una vez que entiende que al delegar su negocio funciona bien, el empresario recupera lo más valioso que tiene el ser humano: el tiempo, lo que le dará la oportunidad de abrir otros negocios, generar nuevos empleos y agrandar su riqueza.

¿Quiénes son mejores entrenadores, los hombres o las mujeres?

Las mujeres, sin duda. Su espíritu maternal las hace estar más pendientes de sus clientes, en ese aspecto los hombres somos más fríos.

¿Cuál es la diferencia entre entrenar grandes o pequeños empresarios?

Está en la visión. El pequeño no suele tener definida su estructura empresarial, ni sus cargos, ni los recursos físicos o materiales, cosas que sí ha ganado un empresario con mayor experiencia y que le permitirán a su empresa avanzar a otro ritmo. Pero todos necesitan apoyo porque nadie ha llegado a la perfección.

¿Cómo convencer a un pequeño empresario de que necesita esta asesoría profesional?

Hay que educarlos, que sepan que estamos a su disposición y que reconozcan que si sus negocios están bien asesorados, crecerán.

¿Cuál es la clave para que una empresa familiar supere la tercera generación?

Hay que separar los roles: la institución familiar debe tener límites definidos con la institución empresa.

¿Cuáles son los problemas más comunes que ocurren en las empresas familiares?

Que al pasar a la segunda generación no se sepa a cuál de los hijos deba entregársele el poder, que a la hora de la contratación se elija a alguien de la familia sin que tenga las competencias necesarias, eso les sale costosísimo a las empresas. Por último mencionaría la presión que se les ejerce a muchos hijos para trabajar dentro de la empresa cuando quizá el proyecto de vida de ellos está enfocado en otros propósitos. No se pueden esperar buenos resultados de alguien a quien le impusieron estar allí.

¿Qué les responde a los pequeños empresarios que sienten miedo con la aprobación del TLC?

Todos les tememos a los cambios. Pero a la larga sin duda es bueno, porque nosotros somos tan buenos como nuestra competencia. Vendrán mejores competidores que nos obligarán a crecer.

¿Durante cuánto tiempo necesita una empresa a un entrenador?

¿Durante cuánto tiempo cree que un atleta necesita de un entrenador? La respuesta es: siempre que quiera seguir mejorando, o hasta que quiera retirarse.

¿Cuál es el sexto sentido del entrenador?

Lograr empatía con su cliente.

Tres características de un buen empresario...

Que esté abierto a aprender, a cambiar y a tomar decisiones.

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