Aleks Syntek, sin teclados

El mexicano, que inició su carrera musical en el rock, cree que su cambio al pop le ha permitido acercarse al público joven, lo cual lo llena de vida y energía. Para él, componer una canción es usar el alma y el corazón, no la mente.

Aleks Syntek está en Colombia y se presentará esta noche en la campaña que busca recaudar fondos a favor de los niños con discapacidad física./Gustavo Torrijos

Tiene distintos roles en la música. ¿De qué manera influye el ser productor al momento de componer?

Empecé en la música a los 14 o 15 años, como asistente de estudios de grabación, cargando cables, limpiando consolas, y estar en medio del rock and roll fue lo que me enseñó todo en la vida. Soy como una esponja que absorbe todo. Como productor tengo la oportunidad de volver a aprender, sin importar el género que esté manejando, y siento que necesito de las dos partes en la vida para sentirme bien.

¿Hay alguna diferencia entre la creación de una canción instrumental y una que tiene letra?
 
Cuando compongo no uso la mente. Creo que la creatividad se trata de usar el alma y el corazón, así que respondo a una catarsis en cada canción, porque siempre tengo algo que decir, sea divertido o triste.
 
¿Cuáles son las historias que le gusta contar?
 
Situaciones de la vida real que me han sucedido o a alguien cercano de quien me hago cómplice, y al final, como en cualquier arte, hay que involucrar la ciencia ficción, lo cual me encanta porque se pueden crear mundos fantásticos de una historia insípida.
 
¿Qué ve de nuevo cuando compone para niños?
 
Aunque muchos consideran que mi cambio del rock al pop es un pecado, para mí tiene mucha credibilidad. Me permitió acercarme al público infantil y estar vigente con ellos. Me da mucha vida y una energía increíble.
 
¿Es diferente hacer canciones como ‘Sexo, pudor y lágrimas’?
 
No sé, porque en realidad tras una canción adulta hay un niño pidiendo ayuda. Por ejemplo, con esta canción muestro a un niño frágil que quisiera que su padre lo consolara, pero como no lo tengo hay que enfrentar las cosas con madurez.
 
Entre el pop y el rock hay una frontera muy delgada, además tiene canciones muy baladescas. ¿Ha llegado a sentirse en el limbo?
 
Nací en el rock, pero cuando me fui al pop mi idea era fusionar todos los ritmos que me gustan: el jazz, el blues, la electrónica. Quería hacer de todo un poco dentro del género del pop.
 
¿Por qué llamo a su última producción ‘Romántico desliz’?
 
Porque realmente nunca pretendí cantar baladas románticas, siempre quise que no siguieran los patrones tradicionales, y ahí declaro que también puedo ser un tipo romántico y me preocupo más por contar historias que por hacer arreglos musicales impactantes.
 
Syntek viene de “sin teclados”, pero en su música el componente principal son los teclados...
 
Ese es mi instrumento principal, aunque también toco un poco de guitarra y percusiones. Por ejemplo, en mis conciertos tengo un show con mi banda en el que toco ocho o nueve instrumentos diferentes en cada canción.
 
Pero ¿cómo es la anécdota del “sin teclados”?
 
Cuando niño siempre les decía a mis amigos que me dejaran tocar el piano en su casa, y me decían “el sin teclados”, hasta que un día nació la broma Aleks Syntek, y a hoy me siento a gusto de serlo.
 
¿Siempre tiene en cuenta que en su actividad musical esté presente su actividad social?
 
Absolutamente. Creo que los artistas tenemos que dar un buen ejemplo, y no se trata de exhibicionismo: es poner tu corazón y dar para así poder recibir.
 

 

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