Amalia Andrade, escritora de lo invisible

La comunicadora prepara su nuevo libro, “Cosas que piensas cuando te muerdes las uñas”, una obra inspirada en su transtorno de ansiedad.

Amalia Andrade escribió: “Uno cambia el amor de su vida por otro amor o por otra vida”./ Mauricio Alvarado

¿Cuándo se interesó en la escritura?

Cuando era niña, en Cali, el plan de los fines de semana con mi tía era comprar libros y cuadernos para escribir. Crecí alrededor de un mundo literario. Durante las vacaciones, mientras mi hermano y mi primo jugaban y se metían en la piscina, me insolaba leyendo libros enteros.

¿Qué leía en esa época?

Libros infantiles. Había una serie de Torre de Papel que se llamaba Las historias de Franz. También me gustó mucho Harry Potter y, aunque suene cliché, un libro fundacional para mí fue Mujercitas. Desde allí empecé a leer autoras como Jane Austen, Sylvia Plath y Kate Chopin.

¿Fue difícil llegar a vivir a Bogotá?

El frío es muy duro. Hasta el sol de hoy no me he podido acostumbrar, pero Bogotá me ha dado mis mejores amigos y me gusta mucho vivir aquí. A diferencia de mucha gente que viene de las regiones y siente desarraigo, y aunque Cali es el amor de mi vida, quiero mucho a esta ciudad.

¿Cómo fue su etapa en la universidad?

Tuve dos épocas universitarias. La primera, mientras estudiaba comunicación e hice muchos amigos y locuras. Después entré a literatura, cuando tenía 23 años. No lo hice por un desengaño con la comunicación sino que tuve una crisis que me cambió mucho y me hizo perseguir con mayor vehemencia lo que siempre había querido.

¿Por eso su primer libro “Uno cambia el amor de su vida por otro amor o por otra vida” es de desamor?

Sí. Creo que el amor es la experiencia fundamental del ser humano y la adultez se trata de redefinir qué significa amar para cada uno de nosotros. Ese es el viaje más importante que tenemos. La gente que tiene hijos puede encontrarlo con ellos, pero al resto nos puede pasar con cosas como descubrir qué significa amar nuestro trabajo.

¿Por qué puede ser tan difícil superar las rupturas amorosas?

El amor es una construcción social y tenemos unas herencias culturales y afectivas pésimas. Desde las novelas, en las que Betty se pone muy feliz y se siente amada porque don Armando la mete a trabajar en un cuartico, hasta la sirenita que vende su voz, que es su mayor talento, para irse con un tipo que apenas conoce.

¿Qué buscaba al alejarse de los formatos tradicionales?

Quería un libro que planteara una nueva forma de leer y una nueva forma de entender la idea de autor. El libro no está abierto para que quienes leen puedan intervenirlo, por eso tiene tantas versiones y autores, como personas lo pueden llegar a leer.

¿Por qué quería poner en duda la noción de autor?

Poner en jaque la noción de autoridad me parecía importante, más cuando iba a hablar de un tema del cual no soy experta y en el que creo que no hay expertos. Quería hablar desde la sinceridad y admitiendo que no tenía todas las respuestas.

¿Le importa que digan que lo que hace es autoayuda?

El libro está pensado para ser terapéutico, pero en realidad todos los libros lo son. Creo que la diferencia con los libros de superación es que el libro no es una fórmula. Lo que dice en el fondo es que no existen fórmulas para superar el desamor y que, cada vez que pase, uno mismo va a tener que inventar el modo de salir de ahí.

¿Cuándo pensó en escribir “Cosas que piensas cuando te muerdes las uñas”?

Creo que el miedo es otra de las experiencias centrales para el ser humano. Cada vez tenemos más miedos, que operan de muchas maneras. Trump lo hizo su bastión político, porque es la forma más horrible y facilista de gobernar. Me interesa la posición que adoptamos frente a esos miedos y cómo nos gobernamos a nosotros mismos para lidiar con ellos.

¿Qué aprendemos del miedo?

Sufro de trastorno de ansiedad generalizada y mi mamá siempre me dijo algo que me marcó mucho: “Lo que te hunde te salva”. Mis miedos han hecho que busque superarlos y que logre hacer cosas. Teniendo ansiedad me di cuenta de que muchos sufrimos lo mismo y que es un problema que hay que visibilizar.

¿Por qué no se habla del miedo?

La gente se siente demasiado mal y no puede exteriorizarlo porque cree que eso la hace débil o que su problema no la va a dejar alcanzar sus sueños. Es una lucha interna que cambia cuando uno logra verbalizarla.

¿Qué la hace escribir para visibilizar problemas?

Creo que es algo necesario en un país con una doble moral fuerte. Aquí todo está bien si no se ve. Ser lesbiana está bien si eres femenina, pero a la gente le incomoda mucho cuando las cosas se notan, como pasa con el miedo o el desamor. La tendencia es a oprimirnos y toda esa supresión hace que seamos tan ansiosos.