Andrea Guzmán asegura que se encuentra en manos del teatro musical

Andrea Guzmán asegura que la música siempre ha sido su sueño y la que la ha llevado a enamorarse de este género de actuación.

Andrea Guzmán dice que heredó la pasión por el teatro de su mamá, una actriz frustrada. / Cortesía

¿De qué se trata su nuevo proyecto?

Se llama Paraíso, un musical que se está presentando en otro proyecto más grande: Cabaret, una sociedad de mis hermanos. La obra es dirigida por Juan Carlos Mazo y las historias transcurren en un cabaré.

¿Cuál es la temática de “Paraíso”?

Cuenta la historia de una madame, dueña de un cabaré, adicta al juego, quien en medio de una noche de mala racha pierde el negocio y debe entregárselo a un señor muy poderoso. De ahí se desprenden cada una de las historias contadas con música y baile. Somos más de 30 personas en escena.

¿Cuál es su personaje en el musical?

Represento a Amaranta, más conocida como la Carioca, una diva de Brasil, quien en medio de la problemática de la obra se enamora de la persona menos indicada, que además tiene un secreto.

¿Cómo nació la idea de convertirse en empresarios del espectáculo?

Antes de Cabaret teníamos otro sitio, donde empezó la idea de querer producir y de ser empresarios culturales, pero lo más importante era tener un espacio donde poder hacer nuestras obras y lo que nos gusta.

¿Se puede decir que Cabaret es un pequeño teatro?

No sólo un teatro, es un lugar en el que reunimos muchas cosas artísticas: obras, música, bailarines de salsa, pole dance, comida, rumba, etc. Durante toda la noche, a nuestros visitantes, pueden sucederles muchas cosas buenas y divertidas.

¿Por qué su afición a los musicales?

Siempre he sido muy curiosa con el tema del cuerpo, me gusta bailar y creo que si no hubiera sido actriz hubiese sido bailarina profesional, y el canto ha sido siempre como un sueño, pero no deja de haber personas que te digan: “Ay, no cante, que va a hacer llover”, por eso siempre me preparé vocalmente, sin que nadie supiera, porque he soñado con ser una actriz integral.

¿Cuándo comenzó su interés por los musicales?

Comenzó cuando viví en Buenos Aires, creo que es uno de los lugares donde más musicales hay; después viví en Londres, pero fue en este último donde empecé a darme cuenta de que el teatro musical en Colombia se hacía de una manera muy discreta, y comencé a ir a todos los musicales para aprender.

¿Luego de hacer parte de “Chicago” que pasó?

La vida me puso el teatro musical en el camino. Cuando estuve en Inglaterra siempre quise hacer un unipersonal, entonces lo escribí durante cinco años. Hice Divorciadas y después decidí hacer mi monólogo musical, que no es común aquí, pero fue mi gran reto, porque cumplí muchos roles de los que me siento satisfecha.

¿Por qué llamó su monólogo “Ni muerta dejo de vivir”?

Porque en medio de la escritura me pasó algo muy doloroso, que fue la muerte de mi hermano mayor, entonces decidí hacerle un homenaje a la vida, y, por supuesto, a mis familiares, que ni muertos dejan de vivir en nuestros corazones.

¿Cuál es la historia de esa obra?

Es la historia de una mujer que en el momento de su muerte hace un viaje por las etapas más importantes de su vida, que a pesar de sus equivocaciones, errores y amores equivocados, al final llega a una conclusión y es “a mí nadie me quita lo bailao”. Ella al final dice: “Viví y eso es lo único que importa.

¿Quién motivó sus ganas de ser actriz?

Pienso que mi mamá, ella siempre fue una actriz frustrada, fue la cómplice y total alcahueta de que mis hermanos y yo nos direccionáramos hacia el arte y la música. Desde muy pequeños ella nos metió en clases de baile, teatro y cuando llegaba el momento de hacer vestuarios, ella se sentaba en la máquina de coser y nos hacía las faldas o lo que necesitáramos para presentarnos.

¿Cómo llegó al cine?

Cuando me llamaron para hacer Golpe de estadio, con Sergio Cabrera. Era un personaje muy chiquito, pero fue muy bonito, porque fue una coproducción con Italia, ahí descubrí que el cine era un mundo muy diferente al teatro y a la televisión. Después hice Es mejor ser rico que pobre, ahí mi personaje tenía más parlamento y era dirigida por Ricardo Coral, que es el mismo director de Te busco.

¿Cómo superó el cáncer?

Tuve esa enfermedad a los 22 años, a esa edad no alcanzas a dimensionar las cosas, uno piensa que por ser joven no le va sufrir de ese tipo de enfermedades, son cosas que te enseñan, golpes que te sacuden, pero que al mismo tiempo te hacen más fuerte y comienzas a ser consciente de que tienes que valorar cada momento de tu vida. El cáncer me enseñó a pensar en el presente.

 

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