Aporte colombiano en la lucha contra el cáncer

La científica caleña estudió medicina y patología en la Universidad del Valle. Su investigación en Europa permitió crear la vacuna contra el virus de papiloma humano, la principal causa de cáncer cervical.

Nubia Muñoz estuvo en el congreso de oncología organizado por la Liga Colombiana Contra el Cáncer. / Cristian Garavito
Nubia Muñoz estuvo en el congreso de oncología organizado por la Liga Colombiana Contra el Cáncer. / Cristian Garavito

¿Cómo era su vida en Cali?

Vengo de una familia de cinco hijos. Era la menor de cuatro hermanos y cursé primaria en una escuela pública, la secundaria en el Liceo Departamental y luego medicina en la Universidad del Valle.

¿Por qué se inclinó por la medicina?

No estaba muy segura de que eso era lo que quería estudiar. Sobre todo me interesaban la biología o la bacteriología, pero al final dije: “¿Por qué no estudiar medicina?”. No fue una vocación que haya sentido por mucho tiempo. Lo que me movía en ese momento era un interés muy general por la biología.

¿Cómo terminó estudiando fuera del país?

Me gustaba la investigación, y patología era uno de los departamentos que más se dedicaban a eso. Hice mi especialización con el profesor Pelayo Correa y empecé a investigar el cáncer de estómago y de cuello uterino. Como siempre fui muy buena estudiante, el profesor Correa me ayudó a conseguir una beca en EE. UU.

¿En qué consistía esa beca?

La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer, una organización de la OMS que tiene su sede en Francia, empezó un programa de becas para jóvenes que querían hacer su investigación sobre cáncer. Gracias a ella fui a Estados Unidos y estudié epidemiología en la Universidad Johns Hopkins y virología en el Instituto Nacional de Cáncer.

¿Cómo fue esa etapa fuera del país?

Era la primera vez que salía de Colombia y encontré un medio académico muy estimulante. En total, estuve allá tres años, en los que compartí con personas muy amables.

¿Por qué se fue a Francia después?

Mi intención en ese momento era regresar a Colombia, pero antes encontré al director de la agencia que me becó. Le pregunté si era posible aumentar un año mi beca y me dijo que no, pero que podía continuar mi investigación por un año en Francia. Ese año terminó volviéndose treinta (risas).

¿Cuál era su objetivo cuando llegó a Europa?

Mis primeros estudios fueron sobre cáncer de cuello uterino, cuando se creía que lo causaba el herpes genital. En 1974 llegué a la hipótesis de que un virus que causaba verrugas genitales podía estar asociado a ese cáncer. Allí nació una inquietud que no pude seguir porque en ese momento no se podía medir la exposición al virus y tampoco se podía cultivar.

¿Cómo logró retomar esa hipótesis?

El grupo de Harald zur Hausen, que obtuvo el Premio Nobel en 2008, identificó molecularmente los primeros tipos de este virus (el papiloma humano) y desarrolló tests de laboratorio que permitían detectar la exposición a él. Con base en ello, continué los estudios, que duraron cerca de diez años y concluyeron que el virus es la causa principal del cáncer cervical.

¿Qué permitió ese hallazgo?

Hay cerca de cien tipos de papiloma humano y poco más de veinte tienen relación con el cáncer. Determinar eso era fundamental para que las compañías farmacéuticas pudieran desarrollar una vacuna. Así fue como en 2006 se empezaron a comercializar las primeras.

¿Qué opina sobre lo que pasó con la vacuna en El Carmen de Bolívar?

Fue un evento desafortunado. Se presentaron algunos síntomas en niñas que fueron vacunadas, y aunque inicialmente se pensó en intoxicación alimentaria o por pesticidas, alguien se lo atribuyó a la vacuna. El tema fue mal manejado por los medios, que difundieron información basada en rumores y sin validez científica.

Entonces, ¿la vacuna es segura?

Ha sido evaluada por muchos entes internacionales, entre ellos el Comité de Vacunas de la OMS, que han certificado su seguridad y eficacia. Lo que pasa es muy triste, porque el Gobierno hizo un gran esfuerzo por incluir la vacuna en el Plan Nacional de Inmunización, que era uno de los mejores del mundo, con una cobertura superior a la que reporta Canadá o Reino Unido.

¿Qué ha pasado con eso?

El programa está caído. La tasa de cobertura ronda apenas el 20 % y los hechos repercutieron en otros países, como Brasil. Allá iniciaron un programa similar, pero a raíz de lo que sucedió aquí, en lugar de vacunar a las niñas en las escuelas, empezaron a hacerlo sólo en los centros de salud, lo que ha bajado la cobertura.

¿Cómo ve el panorama de la prevención del cáncer?

Sabemos que las causas más importantes de cáncer son el tabaco y los agentes infecciosos. Entre estos últimos están el papiloma, la Helicobacter pylori y las hepatitis B y C. Hace más de treinta años tenemos vacunas para la hepatitis y ahora pasa lo mismo con el papiloma. Sabemos prevenir un 40 % de los casos de cáncer y la tragedia es que no usamos ese conocimiento.

¿Qué ha sido lo más difícil de dedicar la vida a la ciencia?

No ha sido complicado, ha sido un placer porque estoy haciendo lo que me gusta hacer. Siempre me propuse investigar para ayudar a la gente.

Temas relacionados

 

últimas noticias

John Tello se toma Expocervezas

Lina Hinestroza ve la vida en Modo Rosa

Juan Pablo Llano y la cultura de la forja