Camilo Salo estrena su segundo sencillo “Un día sin reloj”

Este es el nuevo sencillo del ex cantante de Wamba, con el que pretende robarse el corazón de los colombianos, después de haberlo lanzado en México, donde reside actualmente. Este año en el mes de enero fue escogido para representarnos en el festival de Viña del Mar en Chile.

El bogotano Camilo Salo asegura que sus nuevas canciones hacen parte de la honestidad que quiere en esta nueva etapa de reinvención como persona y como artista. / Cortesía
El bogotano Camilo Salo asegura que sus nuevas canciones hacen parte de la honestidad que quiere en esta nueva etapa de reinvención como persona y como artista. / Cortesía

¿Por qué se da la separación de Wamba?

Fue un caso muy bonito, porque todos queríamos hacer cosas diferentes y habíamos hecho un disco, pero llego un momento en el que nos preguntamos qué íbamos a hacer con eso, entonces decidimos que iba a ser un disco de despedida, al cual le hicimos una gira.

¿Cuánto tiempo estuvo con Wamba?

Estuve con ellos por aproximadamente diez años. En el 2013 empecé a sentir que necesitaba un espacio en mi vida. ¿Qué buscaba? Realmente no sé qué era, entonces decidí irme a México a estudiar tres meses.

¿Encontró en México lo que buscaba?

Qué te puedo decir. Cuando llegué allá se me voló el cerebro, me dije “esto acá es otro rollo, es distinto, es una industria a la cual quiero llegar”. Afortunadamente al llegar a Colombia, mi esposa me contó que le salió una oportunidad de trabajo allá, era como cosas del destino.

¿Se fue a vivir al Distrito Federal?

Sí, me fui con mi esposa y el 13 de agosto nos radicamos allá. Decidimos dejar todo lo que teníamos acá, por esa sana ambición de crecer un poco más. Los primeros seis meses pensamos que todo iba a ser fácil, pero nos estrellamos durísimo con todo.

¿Cómo sobrevivieron a eso?

Fue supercomplicado, se nos habían acabado los ahorros, vendí perfumes... de repente nos vimos empezando de cero en un país extraño, al que pensamos que por ser reconocidos acá, iba a ser igual. Empezaron a surgir muchos altibajos, frustraciones, llegábamos cansados en la noche después de horas en el metro, comiendo latas de atún. Fue una época de tener que reinventarse.

¿Cómo surgió la idea de lanzarse como solista?

Después de esa aterrizada en picada, el año pasado, en medio de esa situación, me llamó un amigo productor que vive en Los Ángeles y me preguntó: “Salo, ¿usted qué está haciendo?”. Le dije: “No, maestro, ni le cuento porque nos sentamos a llorar los dos”. Entonces me dijo. “Véngase, yo creo en su música, quiero apostarle y lo espero el sábado acá”.

Si tenía una situación económica pesada, ¿cómo hizo para irse?

Algo muy bonito que tenemos todos: el apoyo de los padres. Para mí fue muy duro, porque desde los 15 años con Wamba había tenido una solvencia económica muy buena y no era necesario que me mantuvieran. Me dijeron: “Camilo, tenga los pasajes y váyase para Los Ángeles a luchar por sus sueños”.

¿Qué sucedió al llegar a Los Ángeles?

Grabé mi primer sencillo como solista, que se llamó “Noche de bodas. Me devolví a México y empecé a armar mi equipo de trabajo. Andrea entró a laborar en TV Azteca. Fue una luz, porque todo empezó a cambiar. Después de dos años complicados, me di cuenta de que el ego jugó un papel importante, esta experiencia nos hizo madurar, aceptar y crecer.

¿Cómo llegó a Viña del Mar?

Después de lanzar Noche de bodas en agosto de 2015, empecé a desarrollar el proyecto entre Colombia y México. En ese ir y venir me postulé para el Festival, no sabía cómo funcionaba eso y en diciembre me llamaron para decirme que había sido seleccionado. Era un sueño cumplido, de la felicidad me le metí a la ducha a mi esposa y le conté. Fue muy bonito empezar con el pie derecho en este nuevo proyecto de mi carrera.

¿Por qué dice que fue un sueño realizado?

Para nadie es un secreto que Viña es una las más grandes plataformas de la música. Cuando era un niño, pertenecí al coro Escala en el año 98, con el que tuve la oportunidad de hacer una gira por Sur América y una de esas fue Chile, justo en el marco del Festival. La directora nos llevó a ver el espectáculo y estando allí me dije: “Algún día voy a estar en ese escenario”, y se me cumplió después de 17 años.

¿Viña del Mar lo catapultó?

Sí. Al regresar a México, comenzaron a abrirse muchas puertas. Recuerdo que me llamó una productora que se llama Cosmos Producciones, de Armando Ávila; su trayectoria es bastante amplia. Me dijeron: “Camilo, muéstrenos su música, lo vimos en el Festival”. Les mostré todo y su respuesta fue “nos enamoramos, queremos apostarle”, y empecé a grabar el disco.

¿Cómo va ese nuevo proyecto?

Tenemos grabado como un 60 por ciento del disco, ya llevamos grabando un mes y medio. En este nuevo trabajo quise hacer algo como más honesto con mi música, algo bonito y qué mejor que sincerarme con lo que está pasando en mi vida en estos momentos. Así sale mi segundo sencillo como solista: Un día sin reloj.

¿Por qué detener el tiempo con esta canción?

Porque esta canción la escribí en un día muy especial que pasé con mi esposa y el cual no quería que acabara jamás, entonces quise hacer una invitación a vivir esos momentos sin preocupaciones. Creo que no he tenido otro momento así, en mi apartamento, con mi esposa, mis tres gatos y cocinando.

¿Existe alguna diferencia musical entre “Noche de bodas” y “Un día sin reloj”?

Digamos que “Noche de bodas” por haber sido producido en Los Ángeles, grandes ligas, ambiciosa, funcionó, nos dio para estar en un festival de esa categoría y ahorita “Un día sin reloj” quise algo más íntimo, bastante acústica, con la esencia de mi voz, siento que estoy experimentado cosas nuevas y me gusta la autonomía que tengo con el proyecto.

Háblenos un poco del video de “Un día sin reloj”.

Quisimos hacer una pareja medio bohemia, en su apartamento, un poco desocupados, hago como el papel de cupido de la relación con mi guitarra. Al principio era hacer el video con mi esposa pero surgieron algunos inconvenientes y decidimos hacerlo con dos excelentes actores mexicanos, pienso que quedó muy bien elaborado.

¿Cómo surge “Wambitos”?

Bueno, fue una campaña que hicimos con Profamilia y Save The Children. Este disco lo titulamos “Wambitos”, eran clásicos infantiles, pero en una versión moderna.

De dónde nacen “Pido”, “Decir adiós” y “Mañana no me recuerdes”.

“Pido” nace de una pelea con mi esposa cuando estábamos en México, mucho antes de casarnos, la escribí en un sofá y solo pensé pedir un minuto, para dialogar, no mandemos todo al carajo. “Decir adiós” la compuse con Efraín Ardila y es una invitación a terminar una relación sin maltratarse y “Mañana no me olvides” tiene que ver por los momentos que está pasando mi abuela en estos momentos con el alzhéimer, entonces es como si mi abuelo se la cantara y le dijera mañana no me recuerdes.

¿Por qué se le salen las lágrimas en este momento?

La verdad, me da un poco de sensibilidad, porque veo que El Espectador me trata con mucho respeto y no siempre es así a donde voy. Lo que he vivido para estar donde estoy, ha sido bastante duro, la gente no sabe los esfuerzos y la cantidad de cosas que hay detrás de los sueños, de tener un norte y sentirse así de respetado, qué pena contigo (lágrimas), me siento bastante tocado.