Cazador de clones

El imitador dominicano Julio Sabala, reconocido como el hombre de las mil caras, será una ficha clave en la selección de talentos durante la primera etapa de las audiciones del concurso musical del Canal Caracol.

El éxito en la imitación, según Julio Sabala, consiste en la disciplina, el talento y una dosis de inteligencia. / Gustavo Torrijos

¿Por qué se interesó por la imitación?

Surgió en mi casa. Cuando haces las cosas bien en tu entorno, te reafirmas en ello. En mi caso pasó al colegio, siempre terminaba cantando, tocando guitarra, imitando y contando chistes.

¿Qué significó su paso por el Circo de los Muchachos?

Ellos tenían una escuela en España que se nutría del talento de este grupo itinerante. Hicieron una convocatoria a la que se presentaron 1.000 jóvenes y seleccionaron a 15; entre esos, yo. Duré 10 años, recorrí con ellos todo el planeta. Este era uno de los espectáculos más cotizados y revolucionarios. Inclusive, el Gran Circo del Sol tuvo su inspiración en el Circo de los Muchachos.

En el circo tenía diferentes funciones. ¿Qué lo llevó a la imitación?

Yo cantaba, presentaba, hacía magia y acrobacias. Todo tiene sus etapas y ahora eso ya no es de utilidad. Lo que me es útil ha sido mi capacidad histriónica.

Su primera presentación con este circo fue en Colombia. ¿Cómo fue esa experiencia?

Mi primera ciudad fue Bogotá. Nunca había salido de mi país y la altura me afectó bastante.

¿Por qué se salió del Circo de los Muchachos?

Salté a México y en un mes de televisión pude configurar giras. Me fui a Los Ángeles, Nueva York, Miami y Bogotá. De ahí han pasado 25 años y lo celebro con un show que se llama “Risoterapia total”.

Ha logrado imitar más de 50 personajes. ¿Cómo los personifica?

Tengo el privilegio de haber cultivado la única manifestación de humor que recorre grandes escenarios en el mundo hispano en los últimos 25 años. Por la cantidad de personajes puedo recrearme en la menor cantidad de tiempo.

¿Cómo elige a los personajes?

Tengo un compromiso con la actualidad. Hay una presión por traer personajes nuevos y por no quitar los clásicos.

¿Cuáles fueron los primeros personajes que interpretó?

Fue un parto múltiple. Raphael, Roberto Carlos, Marco Antonio Muñiz, Julio Iglesias, Joan Manuel Serrat.

¿Cuál será su papel en ‘Yo me llamo’?

Seré parte de la selección de los talentos. Como un invitado especial a modo de jurado.

¿Cómo es su relación con los tres jurados, Luz Amparo Álvarez, Amparo Grisales y Jairo Martínez?

Me convertí en balón de oxígeno de los otros tres jurados. Sabemos el rol de cada uno y yo he sido un elemento catalizador, provocador, irónico. No permito reverencias a las que está acostumbrada Grisales, por mi firmeza y conocimiento. Ser adversario no representa ser enemigo.

¿Cuál fue su aporte al programa?

El nivel de disputa, discusiones y discrepancias tomó más altura. Ya lo verán en pantalla. Verán lo exquisito que ha quedado (risas).

¿Hay buen nivel en esta tercera temporada de ‘Yo me llamo’?

Se cuenta con la masa crítica necesaria para que el formato se desarrolle, sea competitivo y marque su diferencia con las temporadas pasadas. Hay muchos “yo me llamos” exactos.

¿Qué tanta importancia tiene el trabajo de un imitador?

El humor, dentro de la industria, tiene la percepción de ser un género menor. A los artistas se les trata con más parafernalia. Un comediante, mientras más repita sus chistes y sus actuaciones, mata el morbo taquillero.

¿Qué es lo más difícil de ser imitador?

Que esto no se estudia.

¿Cuál es la clave del éxito en la imitación?

El que sale a flote es porque tiene talento, disciplina y una dosis de inteligencia; mientras más, mejor. Son los tres escudos.

¿Cómo evita encasillarse en un personaje? ¿Cómo se motiva la versatilidad?

En Yo me llamo es el clon de la estrella. El que gana tiene un compromiso y un vínculo con ese artista. Entonces ya está encasillado. La ventaja que tiene es que puede utilizar esto como plataforma.

¿Qué percibe de la imitación en Colombia?

Es el país emergente con más fuerza, talento e industria en Latinoamérica.

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