Cecilia Orozco Tascón: Soy como un zumbidito que estorba

La caleña fue catalogada como la periodista del año en el Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar, dice que la autocensura va en aumento.

Cecilia Orozco señala que para ser un buen periodista se debe tener principios, inteligencia, fuentes y desconfianza.  / Óscar Pérez- El Espectador
Cecilia Orozco señala que para ser un buen periodista se debe tener principios, inteligencia, fuentes y desconfianza. / Óscar Pérez- El Espectador

¿La tomó por sorpresa ser nombrada periodista del año?

Francamente, me sorprendió mucho. No lo esperaba porque soy como un zumbidito que estorba. Por eso les agradezco a los jurados del Premio de Periodismo Simón Bolívar la pela que se dieron conmigo.


Entre los galardonados de las distintas categorías, ¿quién fue el que más la sorprendió?

Santiago Forero, de Fotocopias Colombianas, al mejor trabajo periodístico en internet. No sólo fue original y muy creativo, sino que salió con mucha presencia de ánimo a recibir su premio con una cámara GoPro, de las que usan quienes practican deportes extremos, en la frente.

¿Dónde guardó el reconocimiento como periodista del año?

En la vanidoteca.

Si usted hubiese sido jurado, ¿a quién le hubiera dado el premio de periodista del año?

A Héctor Osuna, el mejor caricaturista-editorialista que ha producido Colombia en muchos años. Pero él no recibe premios porque otra de sus cualidades es la discreción.

Un momento inolvidable en su carrera periodística.

La entrevista que le hice a don Guillermo Cano 24 horas antes de que lo asesinaran. Jamás olvidaré su mirada serena mientras pronunciaba unas frases premonitorias sobre su destino.

¿Cuántas veces ha sido demandada?

Unas cuantas. Siempre he salido bien librada porque he podido demostrar lo que afirmo.

Una columna suya que recuerde gratamente.

Una de defensa a Piedad Córdoba. Me insultaron tanto como suelen hacerlo con ella, pero al final había un mensaje en que el nieto de una señora de 80 años me transmitía su sentimiento: me bendecía y rogaba que no me pasara nada.

¿Qué tal anda la libertad de prensa en Colombia estos días?

Regular: la autocensura crece y los intereses que se oponen a la independencia también.

Su primer trabajo.

Un castigo a la primiparada. Me enviaron a cubrir un asesinato en pleno centro de Bogotá a las 4 de la mañana. Mi jefe nunca lo publicó. Ni siquiera leyó lo que escribí.

La noticia que siempre ha querido publicar.

La concreción de la paz en Colombia, pero con el anuncio de profundas reformas sociales que no sean torpedeadas por la ultraderecha.

¿Qué tan fuerte está la relación entre mujer y periodismo?

Si la pregunta es por quienes ejercemos la profesión, muy fuerte. Si es por la temática, muy débil aún.

¿Cuántos son en su casa?

Antes, muchos y felices. Ahora, pocas y felices.

¿Tiene mascotas?

Como si fueran mías: Greta y Gardel, gata y gatito, ambos de Daniella, mi hija menor.

El secreto para hacer buen periodismo.

Tener principios, inteligencia, fuentes y desconfianza.

Un recuerdo de su niñez.

Mi casa de Cali con una enorme piscina que, vista con los ojos de adulta, resultó ser del tamaño de una alberca.

Una anécdota de reportería.

Llegar en el primer avión al sitio de una tragedia provocada por un maremoto, con cámara y grabadora, pero sin una aspirina ni una botella de agua para darles a los heridos. ¡Qué vergüenza!

El consejo para el periodista de mañana.

1. Que no se crea el cuento de que es famoso o importante. 2. Que no ponga el ansia de dinero por encima de sus principios.

¿Recuerda su primer acercamiento al periodismo?

Sí. Cuando era adolescente, una novelita rosa en que la periodista salvaba al mundo. Resultó ser una gran falsificación de la realidad.

El mejor periodista del mundo.

Uno insuperable, del siglo pasado: Truman Capote.

Una columna por hacer.

Una imposible: la del ejercicio limpio del poder público en el país.

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