"En Colombia hay gran nivel de fútbol femenino"

En su visita al país esta semana, Mónica implementó con niñas de San Andrés, Chocó y el sur de Bogotá las ‘clínicas de fútbol’, una herramienta para elevar el potencial en los jóvenes.

Mónica González tuvo una “corta, equivocada y frustrante etapa como modelo”.  / Gustavo Torrijos
Mónica González tuvo una “corta, equivocada y frustrante etapa como modelo”. / Gustavo Torrijos

Nació en un lugar que pertenece a EE.UU., pero que conserva “identidad mexicana”. ¿Tiene alguna influencia del país vecino?

Sí, mucha. Mi abuela me enseñó a cocinar tortillas de harina hechas a mano. Siempre me he identificado como mexicana y por eso acepté jugar por México. Recuerdo que mi mamá me dijo: “Vas a conocer tus raíces, y por fin vas a aprender bien español y a conocer su cultura”.

¿Cómo nació el gusto por el fútbol?

Desde el momento en el que empecé a caminar tuve un balón en los pies.

Su padre fue portero de la selección de Estados Unidos. ¿Él la inspiró?

Sí. Le decía a mi mamá que quería competir algún día en los Olímpicos, como papá. Ella me respondía que no iba a poder porque no había fútbol femenino en las olimpiadas. Pero en 1996 el fútbol femenino entró a formar parte de los Olímpicos y pude lograrlo. Siempre fue una meta seguir los pasos de mi padre.

¿Cuál es la posición en la que mejor juega?

Creí que era muy buena como número 9 (delantera central), pero no era muy rápida. En mi tercer año en la universidad entró una chica que era muy rápida e iba a tomar mi lugar, y veía que el entrenador la estaba probando, entonces dije: “Bueno, voy a jugar de defensa, y la voy a marcar, y la voy a cerrar”. Y lo hice tan bien que me quedé en la defensa.

Fundó Gonzo Soccer, una academia de fútbol y liderazgo para niñas en Chicago y Tijuana. ¿Cómo ha sido la experiencia?

Pues ha sido algo que he dejado crecer orgánicamente. Nunca tuve la intención de ir y poner mi nombre o mi logotipo por todas partes. Pero vi en Chicago una necesidad y tuve los recursos para ayudar a esas niñas. Es lo mejor que puedo hacer en la vida.

¿De qué se tratan las clínicas de formación que promueve?

Son una forma de usar el fútbol como vehículo para desarrollar las potencialidades de los jóvenes. Ellos están en la cancha porque les gusta jugar, pero no nos damos cuenta a veces como entrenadoras, o como jugadoras, de que el fútbol te ofrece cada día una lección de vida. Los entrenadores debemos tenerlo muy en cuenta.

¿Cómo ha sido la experiencia en ESPN?

Trato de no ser muy controversial. Prefiero inspirar o demostrar buenas actitudes.

¿Y en su etapa de modelo?

En realidad nunca fui modelo. Fue una lección muy dura para mí. Hubo un error con un representante y se publicó en muchos medios esa faceta que duró sólo unos días.

¿El fútbol puede ser una herramienta de empoderamiento para las mujeres?

Sí, creo que ya lo es. Cualquier persona que juega en cualquier nivel está aprendiendo a ser más fuerte. El fútbol enseña a trabajar en equipo, a lidiar con las derrotas, a asumir la responsabilidad en vez de echarles la culpa a otros, a buscar siempre la forma de mejorar, a ser competitivos, a tener disciplina, etc.

Ha estado en Bogotá, en Cazucá y la localidad de Kennedy, y en Chocó y San Andrés, realizando clínicas. ¿Cómo ve el fútbol femenino en el país?

Esperaba un buen nivel y lo he encontrado. Ya he jugado contra la selección de Colombia (ellas llegaron a los Olímpicos de 2012 y México no). Sé que el equipo femenino de Colombia podría llegar a estar entre las cinco mejores del mundo, no me cabe duda de eso. Sabía que acá había mucho nivel, pero lo que me sorprendió fue la cantidad de niñas. Colombia es un país más pequeño que México, pero me gustó ver que hay fundaciones, asociaciones civiles y entrenadores con mucho entusiasmo por sus niñas. Fue algo muy bonito de ver.

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