"Colombia y Francia: los mejores socios"

Después de casi tres décadas al servicio del fortalecimiento de las relaciones entre Colombia y Francia, la periodista se despidió para iniciar una nueva etapa de su vida.

Para Pilar Agudelo su casa, en el barrio La Macarena de Bogotá, es su nueva oficina, “pero con la diferencia de que no usa tacones”. / Luis Ángel - El Espectador

Después de 27 años trabajando para una entidad, ¿irse no es casi como separarse de la familia cuando se cumple la mayoría de edad?
Realmente empecé muy joven mi vida laboral, acababa de terminar mi especialización y ya era catedrática universitaria. Dos años después ya estaba vinculada con la Embajada de Francia. Mi vida universitaria y la personal siempre estuvieron ligadas a Francia. La Embajada es como mi segunda casa.

¿Por qué decidió cerrar ese ciclo?
Fue una decisión voluntaria de mi parte. Quería tener más tiempo para compartir con mi familia y abrir nuevas puertas en mi vida personal y laboral. Sin embargo, seguiré trabajando, donde quiera que esté, por las relaciones bilaterales entre Colombia y Francia, que siempre han sido de amistad y gran cooperación.

¿Cómo transcurren sus días ahora?
Mis ocupaciones no han cambiado mucho, sólo que ya no cumplo horarios. Me despierto muy temprano y sigo la actualidad del país por la radio, luego leo periódicos, correos, algunas llamadas, bueno, es como tener la oficina en la casa. También aprovecho para escaparme para Boyacá, mi departamento, que siempre resulta un placer visitar.

¿Especialmente qué le hace falta de la Embajada, entre tantas cosas?
El contacto diario con mis colegas y compañeros. También el reto cotidiano de lo que implica manejar un servicio de prensa como el de la Embajada de Francia. Lo más importante es sentirse satisfecha del deber cumplido. Me educaron desde niña con gran sentido de responsabilidad, ética y compromiso; y eso fue lo que imprimí en mi trabajo diario.

¿Qué no le hace falta?
Las agendas, reuniones, los tacones, el tráfico...

¿Cómo estaban las relaciones entre Francia y Colombia cuando llegó hace 27 años y cómo están ahora?
Han sido históricamente muy buenas. Comparten los mismos ideales y la historia de nuestro país (Colombia) tiene mucha influencia francesa. Miremos por ejemplo las ideas independentistas inspiradas por la Revolución Francesa, la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, el Código Civil, el Arte, las Letras, etc. Siempre han estado enmarcadas por una sólida amistad, respeto y buen entendimiento. ¡Son los mejores socios!

¿Cómo se ve a Colombia desde Francia?
Creo que la imagen de Colombia ha cambiado positivamente en estos últimos años y ya era hora. Cada vez nos conocen mejor y cuando vienen a Colombia delegaciones y misiones, se van siempre con una muy buena impresión del país, particularmente por el nivel profesional que encuentran en los distintos sectores de la vida nacional y también por el calor humano de los colombianos.

¿Qué noticia quisiera haber dado antes de irse?
Que Colombia y Francia sean los dos finalistas del Campeonato Mundial de Fútbol y que nuestro Nairo Quintana sea el vencedor del Tour de Francia (risas).

Defina su paso por la Embajada.
Fue un lindo viaje personal y profesional. Un “matrimonio”, con buena dosis de pasión, compromiso y fidelidad.

 

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