“La competencia me pone muy nervioso”: Iván Lalinde

Esta es una de las razones por las que el presentador paisa no se le mediría a participar en “Asia Express”, a pesar de que en su carrera como presentador ha tenido que enfrentar retos personales, como el ego y la inseguridad.

¿Cómo define su rol en “Asia Express”?

Soy el director de carrera, el encargado de darles la partida a los aventureros, darles las indicaciones para las misiones que deben cumplir antes de llegar a la meta y, además, esperarlos en la meta. La carrera nuestra, la del equipo del host, es también todo un reality, por eso monté mi “bitácora de viaje” en la página de Caracol Televisión.

Si fuera participante de “Asia Express”, ¿qué pareja le gustaría formar?

De las cosas que tengo claras en mi vida es que no sería participante de Asia Express, como director de carrera estoy feliz (risas).

Pero, ¿a qué retos o misiones no se le mediría?

Me le mido a todo, pero no para participar. No soy amigo de la competencia. Ésta me pone muy nervioso y ansioso, me quita en vez de darme, entonces prefiero ni pensarlo.

¿Y cuál ha sido el reto más difícil de su vida?

Ser un personaje público.

¿Cómo ha sido su experiencia en Asia?

Maravillosa, fantástica, es algo que me cambió el chip de la vida.

¿De qué manera le ha cambiado el chip?

Cada viaje te cambia la perspectiva frente a la vida, cada viaje es crecimiento, siempre he dicho que ni lo comido ni lo viajado se lo quita a uno nadie. Asia me reitera la importancia de dar gracias a la vida, de valorarlo todo.

¿Qué miedos ha tenido que enfrentar en su recorrido por el continente asiático?

Cada mañana le pido a Dios que nos proteja de cualquier accidente en carretera, de cualquier problema con la comida, de cualquier tema de seguridad, somos un equipo gigantesco y estamos expuestos a muchos peligros en un territorio desconocido para todos. Este es, principalmente, el tema de la seguridad y que todos podamos regresar a casa completos. Lo otro son pendejadas, que un alacrán, una rata, una serpiente, en fin, pendejadas del día a día.

¿Cómo hizo para quitarse los prejuicios con los que llegó?

Como se quitan todos los prejuicios en la vida, enfrentando la realidad, viviéndolo, sintiéndolo, oliéndolo, es algo que hay que vivir en carne y hueso.

¿Qué parte de la cultura de este continente lo ha asombrado?

El budismo me tiene encantado. Qué maravilla tener esa perspectiva de la vida. Me encantó ver esa actitud bonita frente a todo lo que se viene (malo o bueno), esa actitud de dar, dar y dar sin esperar nada a cambio. Esa serenidad se siente en el aire durante todo este recorrido.

¿Qué podría aprender Latinoamérica de Asia?

Todo el tiempo he pensando en esta pregunta y claramente nos hace falta humildad, nobleza, saber agachar la cabeza y no estar pensando todo el tiempo en ganarle al otro. La tan famosa “malicia indígena” nos hace mucho daño, eso de ser “vivos” es tenaz. ¿Por qué es tan difícil disfrutar y gozar el éxito del otro? ¿Por qué hay tanta envidia?, y como dijo Martín Emilio Cochise hace muchos años: “Aquí se muere más gente de envidia que de cáncer”. Qué tristeza, pero es verdad, aquí vemos más pa fuera que pa dentro.

¿Podría vivir en alguno de los cuatro países que forman parte del recorrido: Vietnam, Laos, Camboya y Tailandia?

Hasta ahora Laos me tiene enamorado por su paz y tranquilidad. Pero no creo que para vivir, pues extrañaría mucho la comidita colombiana: los fríjoles, la carne en polvo, en fin, soy muy montañero y eso de ser extranjero lo veo muy complicado.

A propósito, ¿cómo le ha ido con la comida en Asia?

Difícil, porque nosotros todo el tiempo estamos en carrera y comer en caja de icopor les juro que es de lo que más detesto en la vida. No hemos tenido tiempo de disfrutar de las maravillas gastronómicas de estas tierras. Ya llegarán los días de descanso para poder ir a un buen sitio y comer rico.

¿Por qué dedicarle la vida a ser presentador de entretenimiento?

Porque me apasiona entretener a la gente, llegarle a la gente, poder mostrar algo que le abra el espectro de la vida a un niño, a un adulto, a una señora, a mínimo una persona. Me gusta mostrar el entorno, mostrar lo que muchos por su afán del día a día no pueden ver. Eso es el entretenimiento, eso es, para mí, ser comunicador.

Lo más difícil de su trabajo como presentador.

Manejar el ego, aprender a no ser reactivo y ser seguro de sí mismo.

¿Llegar al éxito tiene algún secreto?

El éxito es estar feliz con uno mismo.

¿Qué le falta por hacer en su carrera en televisión?

Tener un espacio (TV, redes, todo lo que hay ahora) donde haya cabida para gente de carne y hueso, gente real, gente que nos cuente historias de vida, historias que hagan crecer. Y cuando hablo de gente real, hablo de doña Rosita, de un famoso, de un político, de un colega presentador, de un deportista, de gente que nutra el contenido del programa.

¿Y en su vida personal?

No me hace falta nada, soy un afortunado que hasta pena me da por todo lo que recibido día a día. He hecho todo lo que se me ha metido en la cabeza, todo.

¿Cómo describiría la etapa que hoy vive en la televisión colombiana?

Una etapa de mucho aprendizaje, de mucho conocimiento, de madurez, de cosecha. Es una etapa para ser yo, el que soy en todas partes y que así me acepten a través de esa ventana que es la televisión.

 

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