'Congreso debe demostrar que tiene dignidad'

Marcela Prieto, directora ejecutiva del Instituto de Ciencia Política (ICP), habla, a propósito de los 25 años de la entidad, de los aciertos y fisuras en la economía y la política colombianas durante este período.

¿Cómo han cambiado la política y la economía en los últimos 25 años?
Colombia ha caminado por una senda de fortalecimiento de sus instituciones. No somos el mismo país que hace 15 años; no obstante, la evolución es muy lenta y los desafíos enormes. Los problemas imperativos por resolver para un progreso, que al menos nuestros hijos puedan empezar a ver, son las desigualdades y la corrupción. Hay que invertir en capital social. Se necesita un cambio de valores y comportamiento. La agendas de nuestros líderes son aún personalistas y de corto plazo.

¿Qué tan fracturada está la relación entre Congreso y Gobierno?
La crisis no está dada por fenómenos puntuales como la reforma a la justicia. El problema verdadero está en lo que podríamos llamar exceso de gobernabilidad legislativa. Una coalición del 85% afín al Gobierno, sumada a una débil oposición, puede ser igual o peor que tener un gobierno de minorías en términos de la calidad de las leyes o de las políticas públicas. El gobierno Santos todavía tiene oxígeno, pero deberá reorientar su relación con la Unidad Nacional. Ojalá sea con base en ideas y no en concesiones.

Se vienen muchos proyectos económicos para la próxima legislatura. ¿Qué futuro les ve, esta vez en manos del Congreso?
Hay al menos dos temas económicos de importancia que son la reforma tributaria y el código minero. El Gobierno deberá manejarlos con guantes de seda. Procurando que prevalezca el bien general sobre el particular. El Congreso también tiene que demostrar que tiene algo de dignidad y que es capaz de sacar adelante leyes de carácter estructural que apunten a un efecto general positivo en el largo plazo. El problema es que estos temas pisan muchos callos y tocan muchos intereses.

¿Cuáles son los grandes aciertos de la economía colombiana para que sigan diciendo que está tan bien?
Están concentrados en la confianza inversionista, que no es otra cosa que políticas que facilitan e incentivan la inversión bajo un modelo de libre mercado. Eso en sí mismo está muy bien, pero es inminente que los sectores productivos se diversifiquen. Es cierto que Hacienda ha puesto atención en el buen uso de los recursos adicionales provenientes de esos altos precios, pero las necesidades en el país son enormes, así que priorizar el gasto, la inversión o el ahorro no es fácil.

¿Y los desaciertos?
Falta de coordinación y articulación entre los ministerios que tienen la responsabilidad de poner en marcha las locomotoras para el desarrollo. Eso por no mencionar la lentitud para palpar resultados. Ejemplo son Medio Ambiente, Minas y Energía, y Agricultura. Cada una parece caminar independiente de la otra. Lo grave está en si se estrellan. En ese caso se puede venir estrepitosamente abajo toda la política económica de este gobierno.

En una o dos palabras describa a Juan Carlos Echeverry.
Un técnico-político talentoso.

Mauricio Santamaría.
Mejor analista que ejecutor.

José Darío Uribe.
La voz de la conciencia.

Juan Manuel Santos.
Indescifrable por el momento (¡y ya llevamos dos años!).

Álvaro Uribe.
Caudillo eficaz para un momento de la historia colombiana.

Germán Vargas Lleras.
Arrogante por naturaleza.

Alejandro Ordóñez.
Cree tener la verdad revelada.

Hernán Echavarría dio su nombre al ICP, ¿con qué personaje podríamos hacerle un símil en la actualidad?
Imposible. Ese tipo de individuos con visión multidimensional y multidisciplinaria no son comunes en la historia de un país. Lo mejor que se puede hacer es aprender de su legado.

 

 

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