Consejos del mejor lingüista

El español Ignacio Bosque, filólogo reconocido a nivel mundial, disertó en la Academia Colombiana de la Lengua.

Ignacio Bosque dictó cátedra en la nueva Maestría en Lingüística Panhispánica de la Universidad de la Sabana. / Luis Ángel

“The New York Times” publicó hace poco una investigación diciendo que el chateo está reconfigurando el uso de ciertas palabras y de los signos de puntuación. ¿Qué opina?

Es esperable que los soportes condicionen en alguna medida la forma de los mensajes. Yo no veo problema en que se usen abreviaturas y otros signos especiales cuando se redacta un mensaje de teléfono celular.

¿Cuál sería el problema?

Si los jóvenes que usan en ese medio estas formas abreviadas y recortadas continuaran usándolas cuando escriban un trabajo. Recuerde que el signo ondulado que aparece sobre la letra ñ representa originalmente una n pequeñita que primero se colocó al lado de ella y acabó encima.

¿Cuál es el futuro para el español frente al inglés o el mandarín?

Nuestro reto es que pase a ser un idioma internacional en el mundo de la investigación, los negocios, la diplomacia.

Usted fue el coordinador de la “Nueva gramática de la lengua española” de 2009. ¿Qué significó liderarla y cuál es su utilidad?

Constituyó la mayor responsabilidad profesional de mi vida, sin duda alguna, por la complejidad de la tarea. Creo que logramos un resultado aceptable, sobre todo porque el español americano, que es el mayoritario, apenas había estado representado en las gramáticas académicas. El objetivo de la Nueva gramática era mostrar con cierto detalle lo que nos une y lo que nos diferencia en ese dominio del lenguaje.

Por primera vez trabajaron las 22 academias en igualdad, sin que la RAE deba ser la que mande.

Eso es fundamental. La verdad es que la española debería haberlo impulsado mucho antes, pero existían problemas técnicos, tecnológicos y económicos.

¿Primera vez en Colombia?

Es mi primer viaje a Bogotá. Conozco Cartagena y Medellín.

Hace un año murió García Márquez, quien propuso una revisión de la ortografía. ¿Qué legado nos dejó?

Su contribución literaria es de una enorme envergadura. En cuanto a su propuesta de “jubilar la ortografía”, como él decía, se difundió por todo el mundo.

Después de Gabo, ¿qué colombiano le interesa por su manejo del idioma?

Tal vez Álvaro Mutis, pero debería conocer la literatura colombiana mucho mejor de lo que la conozco.

¿Cuál es la historia de la silla t que ocupa en la RAE?

Ocupo el sillón “t minúscula”, que no tuvo ocupantes previos. Estos sillones se llaman “de nueva creación” en la Academia.

¿Es cierto que su amor al idioma surge del humor y los juegos de palabras?

No tanto el estudio como la afición. Tengo la impresión de que los chistes basados en humor lingüístico son más frecuentes en América que en España.

¿Un chiste que use en exposiciones

?En mis clases de sintaxis uso a veces la réplica que un marido da a su mujer cuando le dice: “Te prometí que no fumaría más y lo he cumplido. Sigo fumando lo mismo que antes”. Tirando de esa frase se puede dar una clase entera de gramática.

Exalta a lingüistas como Chomsky. ¿Cómo resume su aporte?

Dos aportaciones fundamentales. Una es analizar la lengua como propiedad del individuo, no sólo de la sociedad; la otra es introducir en el estudio del idioma técnicas, estrategias y formas de teorizar propias de las ciencias, no sólo de las humanidades.

¿Qué representan hoy en esta materia Jakobson y Jespersen?

Jakobson es uno de los representantes más cualificados de la lingüística estructural europea. Jespersen es el mejor gramático que ha tenido la lengua inglesa, a pesar de que era danés; el Andrés Bello de ese idioma.

¿Qué nos dejó Bello en gramática?

Su gramática es de una calidad extraordinaria, muy superior a la de cualquiera de las escritas en su tiempo. Es mejor incluso que muchas de las que se escribieron posteriormente. Algunos análisis gramaticales que se explican hoy en las aulas de todo el mundo se basan en la obra de Bello.

¿Y el filólogo Rufino José Cuervo?

Es también extraordinario, en especial por sus Apuntaciones y por su espléndido Diccionario de construcción y régimen, una obra que debería consultarse y aprovecharse mucho más en todo el mundo. El estudio de la relación entre el diccionario y la gramática es uno de los grandes retos que tenemos los hispanistas.

¿Su palabra del español preferida?

Me gustan las distinciones lingüísticas sutiles y los matices que las hacen posibles, por ejemplo la diferencia que existe entre “fuego” y “lumbre”.

“Sexismo lingüístico y visibilidad de la mujer” se titula un estudio suyo.

Intentaba explicar por qué en gran número de casos el masculino es un género inclusivo. Cuando decimos “todos los que estamos en esta sala” hablamos de hombres y de mujeres. Creía que no era una novedad, pero fue una cuestión muy controvertida. Recibí ataques muy virulentos.

¿Para qué sirve una maestría en lingüística panhispánica?

Es una excelente idea. Cuando la Universidad de la Sabana me invitó a esta maestría acepté encantado porque refleja muy bien el espíritu que inspiró la Nueva gramática: la idea de estudiar a fondo tanto el español común, el compartido por todos los hispanohablantes del mundo, como el español diferencial, el que caracteriza cada área geográfica.

Disertó en la Academia Colombiana de la Lengua sobre la era digital.

Se acaba de publicar la 23ª edición del diccionario académico, de modo que se abre un amplio abanico de opciones sobre cómo plantear la nueva edición, que tendrá soporte digital. Un debate que será largo.

 

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