Constructora de puentes culturales

Katja Kessing lleva 16 años trabajando para difundir la lengua y la cultura alemana. Tras ocupar cargos en Japón, India y Afganistán se radicó en el país donde formó familia con un colombiano.

Katja Kessing dirige el instituto que lleva el nombre uno de los más grandes científicos y escritores de Alemania durante el siglo XIX. / Cristian Garavito
Katja Kessing dirige el instituto que lleva el nombre uno de los más grandes científicos y escritores de Alemania durante el siglo XIX. / Cristian Garavito

¿Cuál fue el camino hacia la dirección del instituto?

Además de lenguas romance, estudié teatro, cine y televisión en la Universidad Libre de Berlín. Hice muchas prácticas y en algún momento tuve que elegir entre la dirección de teatro y la gestión cultural. Empecé a trabajar con el instituto en el año 2000, en la casa matriz en Múnich.

¿Qué le dejó trabajar para el instituto en Asia?

Es un continente fascinante que, como Latinoamérica, ha pasado por una transformación enorme. Me dio mucho gusto haber trabajado allá porque hay muchas tendencias artísticas, sociales y políticas interesantes. También hay un gran interés por el idioma alemán. En India, por ejemplo, sacamos adelante un proyecto para que mil colegios enseñaran el idioma.

¿Cuál es su mejor recuerdo de esa época?

En Afganistán, después de la guerra, vi una gran sed de cultura. Hicimos traducciones de libros infantiles, proyectamos películas y armamos un grupo de teatro en una época en la que no había acceso a nada de eso. Siempre voy a recordar cómo llegaban centenares de niños que se quitaban los zapatos y permanecían calladitos viendo lo que preparamos para ellos.

¿Qué significa para el Instituto Goethe cumplir 60 años en Colombia?

Es muy importante para mí y para todo el equipo del instituto. Durante estas seis décadas hemos trabajado en la enseñanza del alemán mientras demostramos nuestro interés por establecer un diálogo cultural y fomentar el intercambio entre artistas, expertos y académicos de ambos países.

¿Por qué la lengua y cultura alemanas atraen a tanta gente?

Hay intereses muy fuertes entre los jóvenes que quieren estudiar en Alemania porque la calidad de la educación es muy buena y las universidades son muy económicas. También existe una gran cantidad de profesionales, como médicos y artistas, que tienen oportunidades de trabajar allá en muy buenas condiciones.

¿Cómo se ha sentido trabajando en Colombia?

Me siento muy agradecida. El instituto está conectado con muchas entidades y jóvenes muy profesionales y con una gran curiosidad. Claro, hay problemas cotidianos como el tráfico y la contaminación pero eso no es grave si se lo compara con la cantidad de estudiantes que no se dejan vencer por la gramática alemana y trabajan duro para realizar sus objetivos.

Pero también tiene un vínculo más personal con el país…

(Risas) mi esposo y mis hijos son colombianos. Trabajar aquí me ha hecho muy feliz porque ha sido una oportunidad para conocer la cultura y ver con mis propios ojos todos los cambios que ha tenido el país en estos años.

¿Cuándo fue la primera vez que vino a Colombia?

En el 94. Vine con quien, en ese entonces, era mi novio y ahora es mi esposo. Era otro país; mucho más peligroso y con un conflicto más acentuado. Volví en el 97 con un grupo universitario para investigar la cultura ciudadana. Hice mi trabajo sobre el teatro comunitario en una época en la que la cultura se volvió una parte integral de la política distrital.

¿De dónde viene su interés por la construcción de memoria?

Es un tema muy alemán que le interesa tanto al instituto como a mí. En Alemania, tras las dos Guerras Mundiales, la separación y reunificación, existe un trabajo muy extenso para recuperar la memoria. Nuestros socios locales, como Colombia, se interesan mucho por conocer nuestra experiencia para poder avanzar con sus propios procesos de memoria histórica.

¿Qué implica para ustedes ser embajadores de una figura tan importante como Goethe?

Aunque no está presente en nuestro día a día, Goethe fue un personaje integral en el que se fundamenta la credibilidad del instituto. Alrededor del mundo, tratamos de difundir la cultura alemana contemporánea, que no necesariamente tiene que ver con Goethe pero, sin duda, él es una parte clave de nuestro pensamiento y la rigurosidad de nuestros estudios culturales.