'Crecí en el Banco de la República'

El tradicional edificio de la carrera Séptima con avenida Jiménez no es extraño para ella. Pasó de ser viceministra de Hacienda al centro donde se define la política monetaria del país

Ana Fernanda Maiguashca asegura que la vida en el Banco de la República le permite dedicarse más a su familia, a ser mamá, a leer y a bailar. / David Campuzano

¿Llegar a la junta del Banco de la República es un sueño cumplido?

Los primeros 11 años de mi carrera los pasé en el Banco de la República. Lo más importante para mí, al volver, es que aquí hay mucha gente a la que quiero.

¿Recuerda cuándo ingresó por primera vez al Banco?

Arranqué como estudiante en práctica. Era la secretaria de José Darío Uribe, el gerente. En esa época él salía y gritaba: “¿Alguien ha visto a una niña de 10 años que andaba por ahí?”. Así me buscaba por el piso. Yo crecí en el Banco. Llegué muy chiquita, como de 20 años.

¿Pero volver como codirectora fue muy difícil?

El viceministro de Hacienda es la persona que viene a las sesiones preparatorias de la junta. Por eso tuve una buena relación con los miembros antes de llegar.

¿Cómo son sus colegas de la junta?

Es una junta particularmente cálida y amable, y hay gente amiga de hace muchos años. El cuerpo colegiado es de gente a la que quiero y con quienes tengo una relación de hace muchos años.

¿Cambió de ritmo?

El cambio más fuerte fue el de ritmo. La junta es el sitio donde puedo pensar a profundidad y con tiempo. El Ministerio de Hacienda es el cargo más sexy en el que he estado, el ritmo es más acelerado. En el Ministerio iba a 180 kilómetros por hora; en el Banco es una carrera más larga, pero voy a 60.

¿Cómo así sexy?

En el Banco uno está metido en muchos temas y necesita muchas competencias diferentes. Es distinto cuando se está en el Congreso a lo que se aprende cuando se está en el comité triple A.

¿Cómo se siente pasar de protagonista en la pasada reforma tributaria, corriendo por todo el salón Elíptico, a estar sentada al lado de grandes economistas?

Soy admiradora del Legislador. Me parece que esa es la democracia. Mi tarea era sentarme y explicarle las cosas. Ahora, más que convencer a los de la junta, expongo puntos de vista.


¿Es mejor una reunión de junta o un consejo de ministros?

Son distintas. En el consejo aprendía muchos temas, pero la junta es un ejercicio intelectual delicioso. En la junta me divierto, y no es competitiva. En ese sentido, es mejor una junta que un consejo de ministros.

¿Es mejor manejar la economía de la casa o del país?

La de la casa. Pero no sé si la manejo mejor, aunque pienso mejor en la economía del país que en la de la casa.

¿Le deja más tiempo el Banco para su vida privada?

El Banco me da tiempo para muchas cosas. En lo profesional, volví a tomar vida. Me da tiempo para ser mamá, salir a comer, leer y bailar.

¿Qué música escucha o baila?

Me encantan Ligia Helena, Buscando guayaba y La murga (de Rubén Blades). También Micaela y la música de La 33.

¿Un disco que no le falta?

Cali pachanguero, y todo Niche y el Gran Combo, si es Navidad.

¿Qué lectura es la que más le gusta, además de economía?

Siempre he leído ficción.

¿Qué lee ahora?

Ahora tengo en la mesa un libro que se llama La belleza, de Zadie Smith.

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