Cristina Gallego, por las miradas femeninas en el cine

La bogotana puso a rodar películas como “Los viajes del viento” y “El abrazo de la serpiente”. Considera que la industria cinematográfica necesita más directoras y productoras para evitar el estancamiento creativo.

Cristina Gallego, esposa de Ciro Guerra, estudió cine y mercadeo. / Gustavo Torrijos

¿Qué tan difícil es abrirse paso en el mundo del cine para una mujer?

En general tener voz y opinar es un poco más difícil cuando se es mujer, no creo que sea una cuestión exclusiva del cine. Sin embargo, la industria se está abriendo lentamente y la pregunta por dónde están las voces femeninas es cada vez más importante.

¿Por qué es tan importe para el cine atender a esas voces femeninas?

La industria del cine está en medio de un agotamiento y tiende a irse por las opciones más obvias como las sagas y las películas de súper héroes. Las visiones femeninas traen cosas nuevas dentro de ese panorama, cosas que no hemos escuchado y que no hemos visto.

¿Cuál es el panorama de la industria para las mujeres?

Hay una gran ausencia de directoras aunque cada vez hay más mujeres trabajando en producción, sobre todo en Latinoamérica. Acabo de venir de un encuentro de productores en Brasil en el que casi todas eran mujeres. Al contrario, en mercados viejos como en Estados Unidos, apenas el 20% de las personas que hacen producción son mujeres. 

¿Qué es lo más importante cuando se busca financiar una película?

Conseguir inversión tiene que ver con encontrar socios que estén buscando algo que les puedas dar. En ese proceso lo más importante es tener claras las necesidades económicas de la película y los beneficios que puede ofrecer. Los socios ideales son aquellos cuyas expectativas, que no necesariamente son económicas, se pueden cumplir.

¿Es buen negocio dedicarse a hacer cine?

Tengo 15 años de carrera y cuando empecé lo único que tenía era una bicicleta. Desde entonces las películas se han hecho más grandes y han crecido los beneficios económicos. He ido forjando un patrimonio propio a partir de mis películas y creo que la clave está en el rigor en el trabajo y en ser meticulosa con el desarrollo que necesitan los proyectos.

¿Qué es lo más gratificante de poner a andar las películas?

No hago muchos proyectos pero todos están relacionado con preocupaciones íntimas que cambian todo el tiempo. Me pasa algo muy divertido porque después de una película como “El abrazo de la serpiente”, empiezan a llegar propuestas parecidas, cuando a mí ya no me interesa volver sobre los temas. En cada proyecto hago una exploración muy profunda y cuando termino mis intereses son otros.

¿Cuál es su principal inquietud en el presente?

En este momento hay dos preocupaciones grandes. Por un lado está el empoderamiento de la mujer, algo que estamos explorando muy a fondo en “Pájaros de verano” nuestra próxima película. El otro tema que me interesa mucho es el incesto.

¿Sobre qué va a hablar en su conferencia Ted?

Mi charla no está dirigida al público que sabe de cine. Se trata sobre la importancia la visión femenina a partir de nuestra experiencia haciendo cine. Cuento una serie de anécdotas para que la gente entienda por qué es importante escuchar la voz de las mujeres, qué es lo novedoso que podemos traer y por qué nuestros puntos de vista son importantes.

¿Cuál es su opinión sobre el presente del cine en el país?

Siento que ahora estamos  en una etapa de final de infancia, como en un despertar en el que queremos salir a descubrir y a comernos el mundo. Es un momento en el que no se trata de hacer muchas cosas sino de preguntarnos qué hacer y por qué vale la pena hacerlo.

¿Qué hace especial este momento para las producciones nacionales?

Hemos estado en silencio sobre muchas cosas y ahora nos estamos preguntando por nuestro público y nuestra historia. Se está abriendo la posibilidad de abordar temas que, por seguridad, no se podían tratar, temas en los que ni siquiera podíamos pensar.