La cruzada por el primer empleo

Trabajó en el Parlamento alemán como secretario técnico en la Asamblea Parlamentaria Alemania-Suramérica. Estuvo al frente del Servicio Público de Empleo. Hoy lidera el proyecto que pretende mejorar las condiciones laborales de los jóvenes.

El reto más grande, asegura Luis Ernesto Gómez, es que las empresas en Colombia apuesten por el empleo juvenil. /Andrés Torres - El Espectador
Lleva aproximadamente cuatro meses como viceministro de Empleo y Pensiones, ¿cuál ha sido el reto más grande?
 
Montar el programa 40 Mil Primeros Empleos y ponerlo a andar en un tiempo muy corto. Desde que el presidente Juan Manuel Santos lo anunció en su posesión, comenzamos con la inscripción de empresas y con el diseño operativo del programa. Ya arrancó la primera convocatoria en el municipio de Yumbo, Valle del Cauca, hace una semana.
 
¿Qué sector económico tiene más ofertas de trabajo?
 
El sector industrial y de construcción. Hay una oferta amplia para los técnicos y tecnólogos, porque tienen experiencia profesional. El reto es que las empresas logren comprender las funciones de un profesional y de un técnico, para que exista oportunidad para todos.
 
A propósito del programa 40 Mil Primeros Empleos, ¿cuál fue su primer empleo?
 
Fue en Berlín, Alemania, en un café lavando platos y haciendo aseo. Llegué a los 17 años allá y no dominaba el idioma, así que, además de estudiar mi carrera, debía estudiar alemán. Entonces trabajé en ese lugar, porque no me exigía hablar con otras personas.
 
¿Y aún lava los platos?
 
Tengo un cariño muy especial por las máquinas lavaplatos, que hacen el trabajo en mi casa.
 
¿Por qué tomó la decisión de estudiar en Berlín, Alemania?
 
Terminé el colegio y me quería ir para la Universidad de Oxford, en Inglaterra, pero en ese año, 1999, la economía tuvo un decrecimiento negativo que generó impacto en Colombia y por supuesto en la de mi casa, porque mi papá era constructor, así que lo perdimos todo. Finalmente me enteré de que la educación en Alemania era gratis y me fui para allá.
 
¿Cuál fue su labor en el Parlamento alemán?
 
Comencé como practicante por tres meses y luego continué cuatro años en el gobierno. Primero fui asesor de un congresista que trabajaba temas económicos marítimos, luego estuve como secretario técnico de la Asamblea Parlamentaria Alemania-Suramérica y en ese trabajo tuve la oportunidad de conocer al vicepresidente Germán Vargas Lleras y al exministro Rafael Pardo.
 
¿Cómo fue la entrevista para ingresar al Parlamento?
 
Fue difícil, porque me entrevistó el congresista y me hizo preguntas muy complicadas. En ese momento Hezbolá estaba bombardeando a Israel desde el sur del Líbano y me dijo: Luis Ernesto, tengo un debate sobre la situación de Palestina e Israel, ¿cuál debería ser mi postura? Lo que hice fue ser muy coherente con mi visión propalestina, le dije que no había justificación para vincular al Líbano en la conflagración.
 
¿Qué le queda de sus viajes a Italia?
 
Creo que el gusto por la cocina, me gusta cocinar mucho, pero el idioma ya lo he olvidado, porque no lo practico a diario.
 
¿Qué lo enoja?
 
No poder sacar cosas adelante. En el sector público pasa mucho, es como pedalear en una bicicleta estática en la que se trabaja mucho pero no hay movimiento.
 
¿Qué tiene por aprenderle al ministro Luis Eduardo Garzón?
 
Él es un gran comunicador y le gusta trabajar mucho en equipo. Tiene una frase: “Para llegar rápido vaya solo, pero para llegar lejos vaya acompañado”. Lo he aprendido durante el tiempo que llevo en el cargo, porque en Alemania se trabaja de manera individual.
 
¿Se postularía para algún cargo de elección popular?
 
Sí, pero sin deberle nada a nadie, solo a quienes me elijan. Pero si no se da de una manera en la cual se pueda llegar con propuestas, sino con apoyo económico, prefiero no hacerlo.
 
Si su actividad en el sector público se acaba, ¿en qué otro sector se ve trabajando?
 
Siempre he sido negociante, tuve un restaurante de comida colombiana y de manera paralela a mi cargo vendo motos de marca británica, somos distribuidores en el país. Siempre he sido comerciante, en el colegio vendía sándwiches, tenía una empresa con una amigo, teníamos una red de distribución en otros colegios, con eso pagué mi viaje a Alemania.

 

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