Del periodismo a la novela

La exdirectora de 'Semana Jr.' lanzó su primera novela de ficción, "El cuaderno de Isabel", en la que narra la vida de una periodista cultural a la que le diagnostican cáncer de seno.

Carolina Vegas se parece a su personaje Isabel en el periodismo cultural y en el amor por los animales. / Liz Durán


¿Qué la inspiró a tratar el tema del cáncer de seno?

En mi familia ha habido muchos casos de cáncer de seno, mi abuela murió de cáncer de seno, a mi tía menor la diagnosticaron y luego a mi mamá. Ha sido una enfermedad que ha rondado mi familia y de alguna manera ha estado allí, obviamente me generaba una gran inquietud y eso hizo que centrara la historia a partir de eso. Son casos que me ayudaron a conocer mejor la identidad.

Fue directora de ‘Semana Jr.’, ¿cómo influyó el periodismo en la construcción de su libro?

Siempre he sido periodista de medio escrito, no sé hacer más que escribir, la ficción siempre había sido algo que me había rondado. Tengo una gran fascinación por la literatura, y por las novelas más específicamente. Siempre tuve la curiosidad y el interés por escribir ficción y el periodismo fue una gran escuela.

¿Cómo fue el paso de la realidad a la ficción?

Fue muy difícil desligarse de las mañas que uno aprende en el periodismo, de ser corto, conciso, claro, pero también el oficio que da el periodismo me ayudó a poder contar mi historia. Mi exjefe decía que escribir y publicar una novela es equivalente a salir corriendo desnudo por la Séptima. Cuando estás escribiendo no ficción te basas en la historia de alguien más, en cambio en una novela, es lo que te nace y sacas de adentro.

¿Qué satisfacción le dan ambos mundos?

El periodismo es fascinante, porque uno conoce gente interesante tanto en las redacciones como ejerciendo, eso es muy lindo. Con la literatura es poder tener la posibilidad de contar las historias que se me ocurren y que alguien las quiera leer.

¿Qué tanto de Carolina tiene Isabel?

En toda la novela, varios personajes tienen cosas similares. Lo más parecido que tenemos es la profesión y el amor por los animales, pero al mismo tiempo Isabel también me es muy ajena y es un personaje que, cuando escribía, muchas cosas que hacía me generaban repulsión. Igual uno escribe a partir de lo que ha leído, ha sido, ha visto, etc.

¿Tuvo alguna etapa de crisis?

Sí, cuando a mi mamá la diagnosticaron, sentí que como estaba escribiendo sobre ese tema, yo había llamado la enfermedad, y segundo, me quejaba de no tener tiempo para escribir y a mi esposo lo trasladaron a México, un país que es ajeno. Con todo el tiempo del mundo no pude, porque entré en una etapa depresiva, de estar sola.

Después del ‘Cuaderno de Isabel’, ¿qué otras ideas de novela tiene?

Tengo ideas, pero estoy pasando por lo que llaman la crisis de la segunda novela, he empezado a trabajar cosas pero ya nada me gusta. Primero quiero que pase el lanzamiento y decir “esto ya quedó” y siguiente capítulo.

¿Cuáles fueron sus influencias en el periodismo?

Soy fanática empedernida de una periodista que me parece la mejor, que es Marta Ruiz, un ejemplo como reportera, persona y pluma.

¿Y en la literatura?

Sin duda, Margareth Atwood, Clarice Lispector, Virginia Woolf y Jane Austen.

Su libro favorito.

Cartas cruzadas, de Darío Jaramillo Agudelo, y La señora Dalloway, de Virginia Woolf.

¿Tiene algún vicio de escritor?

Soy adicta al té y a caminar. Cuando me siento bloqueada me gusta salir y dar una vuelta, respirar un poquito, o ver un capítulo de alguna serie para deconectarme.

Se declara amante del ballet, ¿cómo es esto?

Increíblemente este cuerpito todavía salta, bailé ballet toda mi infancia desde los cinco hasta los quince años y llegó un punto que era ir al siguiente nivel o asumir que no tenía el talento. Asumí la realidad y dejé de bailar. Empecé a hacer yoga y a correr, pero nada me llenaba como bailar y una vez corriendo en México vi un cartelito de una academia que decía clases para adultos y llamé. Empecé a bailar otra vez hace un año y soy muy feliz, porque me encanta.

¿Cuáles entrevistados recuerda más?

Ángélica Mallarino y Misi. Fue muy emocionante porque, como todo niño de los 80, crecí con un programa que se llama Imagínate. Las disfruté, porque fueron un encuentro con mi infancia.

¿Y el artículo del que más se siente orgullosa?

El cubrimiento para El Espectador de Gabriel García Márquez y un artículo para una revista de la facultad de estudios latinoamericanos en Corea sobre las elecciones de Mockus y Santos. Me siento orgullosa, porque es un artículo que veo y no entiendo nada (risas)
 

 

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