Del surf a la diplomacia

El reto del representante lusitano en Colombia es “poner de moda a Portugal en Colombia”. Para ello, la Feria del Libro ya ha sido un gran avance.

Desde su oficina, Joao Manuel Ribeiro ya no divisa el horizonte del mar en Portugal, sino los imponentes cerros orientales de la capital colombiana. / Luis Ángel
Desde su oficina, Joao Manuel Ribeiro ya no divisa el horizonte del mar en Portugal, sino los imponentes cerros orientales de la capital colombiana. / Luis Ángel

¿Por qué el mar de Portugal es tema trascendental en la Feria Internacional del Libro de Bogotá (Filbo) 2013?
Porque la vida de un portugués está íntimamente conectada al mar. Para mí es un privilegio estar aquí en Bogotá, pero hay una cosa que extraño mucho, la cercanía del mar. Yo soy surfista profesional, olímpico; y estoy muy acostumbrado a todo lo que sea mar. Pero cuando estoy en una feria donde el lema es “Desde mi idioma se ve el mar”, me siento muy emocionado.

¿Y desde cuándo practica el surf?
Yo era surfista desde muy joven, también fui olímpico. Vengo de una familia de cinco hermanos —tenemos los nombres de los apóstoles (risas), a mí me tocó el de Joao, que significa Juan—. Vivimos enfrente del mar, viendo el horizonte.

A propósito de la Filbo, habrá 23 autores portugueses, ¿qué caras o plumas nuevas veremos?
Estos 23 autores son de todos los estilos, generaciones, ideologías y formas de pensar y escribir. A mí particularmente me gusta mucho José Luis Peixoto, es un escritor maravilloso, gran observador de la realidad social portuguesa, pero a la vez es un escritor del mundo, pues no sólo habla de los problemas de su generación, de los 30, que coincidieron en un momento muy complicado de la sociedad europea, con una crisis profunda de valores. También escritores de lengua portuguesa que viven allí, pero son de origen africano, como Mia Couto.

También está uno más joven y polifacético, Alfonso Cruz…
Es una caja de sorpresas, hace de todo, es ilustrador, escritor, hace su propia cerveza, es el responsable de las caricaturas de los escritores que están en el pabellón de Corferias. Les pido a los colombianos que estén muy atentos a sus conferencias, tertulias, porque es una caja de sorpresas. El típico hombre del renacimiento, hace todo y todo lo que hace, lo hace muy bien.

El presidente Santos manifestó que Portugal está interesado en ser observador de la Alianza del Pacífico, ¿qué tan viable es?
Estamos muy contentos, porque ese era uno de nuestros grandes objetivos de la política exterior. Lo que pasa en esta región del mundo, el Pacífico, que tiene un gran potencial, es de gran interés para Portugal. El presidente Santos nos manifestó su apoyo y esto tiene un gran valor para nosotros.

Precisamente decía el presidente Aníbal Cavaco Silva en su visita: “En Portugal decidimos que Colombia está de moda”…
Así es, y lo que yo quiero hacer ahora aquí, es que también Portugal esté de moda en Colombia, ese es mi principal reto. Porque ahora Colombia está completamente de moda en nuestro país, la gente tiene más entusiasmo por venir a visitar, y siempre he dicho que los colombianos tienen una enorme facilidad para sonreír, no tienen que esforzarse mucho, y los portugueses somos un poco así. Nosotros decimos en Portugal que un colombiano es un portugués que habla español, exactamente por eso. Nos damos muy bien a muchas afinidades.

Indudablemente es un gran reto, ¿qué hará para lograr “poner de moda a Portugal en Colombia”?
Claro, no sólo un reto, sino una gran responsabilidad. En la parte política, mantener este nivel que es excelente; en lo económico, quiero también que los empresarios colombianos sepan que es bueno invertir en Portugal, pues es una puerta hacia Europa, y a pesar de que hay una crisis en la zona euro, Portugal es muy viable para la inversión. Hay seguridad, sabemos acoger muy bien la inversión extranjera. Entonces uno de los mayores retos será que los colombianos sepan que vale la pena invertir en Portugal. Creo que el que Portugal sea país invitado en la Feria es muy positivo para empezar a cumplir esas metas.

¿En qué momento decidió dedicar su vida a la diplomacia?
Terminé mis estudios en derecho y, al contrario de la tradición familiar —notarios, abogados, jueces—, intenté la escuela diplomática, porque pensaba que era un poco una aventura conocer diferentes lugares del mundo. Estuve en Australia, en Grecia, Croacia —durante la guerra—, Angola —durante la guerra civil—, Ciudad del Cabo —que es fantástica para vivir—, Barcelona y ahora Bogotá.

¿Cómo recibió el consulado colombiano?
Lo recibí excelente, en un principio con un poco de sorpresa, pero después como un privilegio y asumiendo una gran responsabilidad. Además, llego en un momento en el que los dos países se encuentran en el mejor estado de sus relaciones bilaterales. Tanto en materia política como cultural —ahora con la Feria y Portugal como invitado de honor— y económica, hay un desarrollo impresionante, bastante inversión portuguesa en Colombia. Entonces empieza a ser muy necesaria la creatividad y la imaginación para potenciar las relaciones entre los dos países.

 

 

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