"En 'Diners' se narra con los sentidos"

Pilar Calderón, directora de ‘Diners’, habla de los cambios que desde esta semana tendrá la publicación en su plataforma digital.

La periodista Pilar Calderón parece sumergida entre emblemáticas portadas de la revista en medio siglo de historia. / David Campuzano

¿Cómo es el lector tradicional de ‘Diners’?

La revista nació hace 50 años como un valor agregado para los tarjetahabientes Diners. Por lo tanto el lector ha estado muy atado a ese perfil. Lo identificamos como una persona a la que le gustan la gastronomía, la cultura, los conciertos, vivir experiencias, y esa es la información que buscamos que les llegue.

¿En qué se diferencia el lector de hace 50 años del de ahora?

La gran diferencia que existe es que el de hace 50 años tenía muy pocas opciones de escoger. Nosotros fuimos la segunda revista del país después de Cromos. Hoy día, en cambio, el consumidor de información tiene infinitas posibilidades. El mundo digital es una gran ganancia que hemos tenido, pero a su vez un reto por generar contenidos novedosos.

 ¿Y cómo marcan la diferencia en ese sentido?

Nosotros buscamos especializarnos. Es decir, que la gente pueda encontrar información muy buena, hecha por expertos en ese campo. Quienes escriben para la revista se caracterizan por haber vivido lo que narraron o tener una fuente que vivió lo que narró. O sea, acudimos a la vivencia como fuente primaria de la información.

 ¿Y en lo digital?

Somos conscientes de que esa información no se puede quedar sólo en el papel, porque el consumo de impresos cada día es menor. Entonces, como el tema de las multipantallas es el futuro, debemos acomodarnos a ese lenguaje. Por eso desde esta semana la revista, en su versión digital, estará totalmente renovada.

¿Qué cambios tendrá?

Tendrán relevancia la imagen, los personajes, las experiencias. Nuestra gran apuesta son las plataformas digitales. Ya no somos una revista impresa, sino un sistema de información, de generación de contenidos alrededor de temas como la cultura, viajes, gastronomía, deportes, shopping y tecnología.

¿A qué personaje no ha sacado en sus portadas y le gustaría tenerlo?

En este momento, al papa. Es fascinante porque es de los tipos que llaman por teléfono a la gente y dice: “Buenas, soy el papa”. Eso nunca se había visto, porque la Iglesia siempre ha generado una distancia enorme con sus feligreses. Es un papa de carne y hueso, tan natural, que me moriría de ganas por sentarme a conversar con él.

Viene de trabajar con noticias duras, dirigió el diario ‘La Estrella’ de Panamá, estuvo en ‘Semana’, El Espectador, ¿cómo se siente con este cambio de contenidos?

Fue una transición difícil, pero fascinante. Difícil, porque cuando uno hace temas duros, trabaja con la razón, mientras que aquí se trabaja es con los sentidos. Diners es una revista que vive y narra con los sentidos, que se hace con el otro lado del hemisferio cerebral. Una característica de nuestra generación periodística es que no tuvimos la oportunidad de escribir sobre lo bueno del país. Vivimos un momento de guerra y conflicto. Recuerdo haber hecho portadas de la revista Cambio con cosas que eran amables y a la gente no le gustaba. Por eso he sido muy afortunada.

A usted le ofrecieron la dirección de arte hace 25 años, ¿cómo hubiera sido la revista de ese momento?

Muy diferente y creo que no me la hubiera gozado. Por esa misma razón: hablar de cosas amables en el país de entonces era mal visto. Disfrutar en ese momento, era pecado. Quién podía pensar en salir de vacaciones, tomarse una buena copa de vino, cuando no sabíamos dónde iba a estallar la bomba, dónde una masacre. Me siento afortunada de estar aquí y vivir este momento.

En el especial de madres de este año hablaba de la generación sándwich de las mujeres, las que están a la vanguardia en su profesión y en el hogar, ¿cómo sobrelleva esos dos roles?

La clave es no volverse la vida un lío. Tenía un coche doble y ahí montaba a mis dos hijas y me las llevaba para todo lado. Mis hijas son siempre mi prioridad. En la oficina, en el trabajo, hay muchas personas que pueden hacer lo que hago. Pero en el rol de madre nadie puede reemplazarme, por eso nunca tuve que pensar para elegir si mi trabajo o mis hijas. Mi familia es la prioridad.