Doris Morera, a ritmo de tiple y guitarra

El 20 de febrero el Teatro Julio Mario Santo Domingo de Bogotá será el escenario en el que se inaugurará la fiesta que se celebra en Ibagué del 16 al 23 de marzo.

Doris Morera de Castro es una opita que creció en Ibagué y ha estado al frente del Festival durante 29 años. / Luis Ángel - El Espectador

¿Qué ha cambiado en el Festival de Música Colombiana en estos 29 años?
Su evolución ha estado enmarcada en que hoy un 85% de los concursantes a “Príncipes de la canción” son jóvenes, lo que le da un aire nuevo al Festival, y podemos ver cómo dejó de ser un tema que concentraba únicamente a los adultos.

¿Por qué no se han interesado por premiar otras modalidades?
Porque con el comité asesor musical que tenemos en la Fundación Musical de Colombia creemos que los duetos ganadores deben ser integrales, es decir, tocar tiple, guitarra y tener dos voces.

¿Y ya ha pensado cómo celebrará los 30 años?
Sí. Confieso que paralelamente al Festival, que es en marzo, ya estoy trabajando en eso. Por ejemplo, el concierto que hacemos cada año en el teatro Julio Mario Santo Domingo, me gustaría que fuera durante dos días y reunir a los ganadores del concurso “Príncipes de la canción”.

¿Qué ha sido lo más difícil de estar al frente del Festival?
La parte económica, pero hemos avanzado de manera satisfactoria gracias al respaldo del Ministerio de Cultura y a la ayuda departamental. Y lo que pasa con la empresa privada es que como la música no es comercial, estos eventos no tienen tantos patrocinadores, por eso sólo hemos contado con la colaboración de algunas multinacionales.

En su gestión se aprobó el 21 de marzo como el Día de la Música Colombiana. ¿Qué se puede hacer para darle acogida a esta fecha?
La Ley 851, que se aprobó en 2003, quedó ahí y la meta para la persona que me suceda es convertirla en realidad, porque realmente es muy sencilla, es conmemorar en cada región del país la música colombiana que puede ir desde el bambuco hasta el vallenato, entre otros géneros.

Trabajó en la Oficina Jurídica en Inravisión y en Recursos Humanos en Telecom. ¿Qué la llevó a dedicar su vida a la gestión cultural?
El único contacto que tuve con la música fue porque mi abuela y mis tíos tocaban el tiple y la guitarra en las tertulias, pero no sé cantar ni tocar un instrumento, así que mientras trabajaba en Telecom descubrí mi amor por la música. Estas son cosas del espíritu y tienen alguna fibra que lo tocan y mueven a uno por un ideal.

Creció en una generación muy dada a las serenatas, ¿con qué canción la enamoró su esposo?
Cuando tuve mi primer y único novio, Óscar Castro, con quien me casé, la primera canción de esa primera serenata fue Muchacha de risa loca, de José Macías, a quien curiosamente le rendiremos homenaje este año en el Festival, así que escucharemos muy seguido su obra.

¿Y ha pensado en quién la reemplazaría en su cargo como presidenta del Festival?
Este es un trabajo que requiere una entrega total y por el apoyo que he recibido de mi hija Sandra para difundir el Festival, creo que sería la indicada. Además, siento que tiene el mismo amor que yo por la música y eso es lo fundamental.

¿Qué significa para su vida el compositor Jorge Villamil?
Cuando era niña vivía en Neiva. En ese momento él era médico y cuando pasaba por mi casa me quedaba boba viéndolo. Cuando creé la Fundación él me acompañó en todo y para mí se convirtió en el más grande porque llenó los espacios en la composición de la música de la región andina. Jamás lo olvido y en el Festival siempre busco que esté presente.

Se ha entregado por completo al Festival. ¿Qué actividades acostumbra hacer en familia?
Mi vida es la música y mi hogar. Aunque no pude ver crecer a tres de mis nietos, gracias a Dios mi cuarto nieto, Juan José, sí me aterrizó. Ahora saco una tarde a la semana para estar con él o los domingos.