El “as bajo la manga” de Samper Ospina

Con su acostumbrado sarcasmo, el columnista y escritor bogotano hace un seguimiento a la historia contemporánea de la política nacional, a través de una antología de sus mejores columnas de opinión publicadas en la revista “Semana”.

Daniel Samper Ospina, exdirector de la revista Soho. /Gustavo Torrijos

¿De dónde nació la idea de “El as bajo la manga”?

La idea era tratar de hacer una versión humorística de la historia reciente de Colombia a través de las mejores columnas de los últimos tres años largos como columnista en revista Semana. Aparecen algunos personajes de la vida política nacional, cada uno en su respectivo palo, es decir, cada partido político o cada tendencia.

¿Y cómo realizó la selección de las columnas?

Carolina López, la editora del libro, ayudó a darle un seguimiento a la historia contemporánea de la política a través de todo el libro, es decir, ver cómo Santos se empieza a alejar de Uribe, cómo súbitamente aparece el as bajo la manga de Santos, que es el proceso de paz, y otros personajes como el vicepresidente Germán Vargas Lleras, que aparece en todos lados como vendedor de Homecenter, con un chaleco y un casco.

¿Es un humor bastante descarnado y descarado?

Creo que los que son descarados y descarnados son los políticos y no los que hacemos el esfuerzo de reflejar todo lo que hacen ellos en una especie de espejo, que tenga al menos un cierto sentido del humor.

¿Cuál es su mayor referente en el humor?

Uribe, que siempre es una musa fundamental para todos los que aspiramos a hacer humor. Santos ha ayudado, hay que reconocerle el aporte, ha sido muy generoso, porque también nos permite inspirarnos en el momento en el que Uribe no se sale con alguna de las suyas.

¿Y aún está en duelo por la eliminación del Santa Fe en la Liga Águila?

Valoro mucho que el Santa Fe sea todavía un equipo generoso, capaz de dejarles a otros equipos menores un juego en un torneo local, para poderse ocupar de un torneo continental, que es al que nosotros pertenecemos. Sufro viendo fútbol, pero no me quejo, porque el equipo, después de 38 años, ha tenido una secuencia de gloria inesperada, que me ha hecho muy feliz.