El baile sensual de Katherine Porto

La actriz cartagenera vuelve al cine, ahora bajo la dirección de Juan Camilo Pinzón. Tomó clases para su papel, en el que encarna a una mujer que tiene extraña relación con el alcohol.

Katherine Porto personifica a Laura en la película producida por Dago García. / Cristian Garavito

- ¿Por qué hay que ir a ver la película ‘Uno al año no hace daño’?

Porque se van a divertir y a reflexionar sobre un tema que a todos los colombianos nos toca: el consumo del alcohol.

- ¿Qué vamos a ver en esa producción?

Creo que vamos a ver en cada personaje a un colombiano reflejado, porque nosotros todo lo volvemos celebración y al tiempo se nos salen nuestros demonios.

- ¿Qué fue lo más divertido del rodaje?

Ir todos los días a reírnos de nosotros mismos, porque es un elenco increíble, cada uno con una personalidad.

-Lo más difícil de interpretar a Laura.

Las escenas de baile en vestido de baño. La gente piensa que eso es muy sencillo, pero para mí resulta especialmente complicado; sin embargo, lo hice con todo el cariño y estoy segura de que salió bien.

- ¿Qué aprendió en esta producción?

Por ejemplo, a bailar en el tubo. Contrataron a una de las mejores profesoras de baile del país para que me ayudara con ese trabajo. Hice mi mejor esfuerzo y los colombianos podrán ver los resultados a partir de mañana en todas las salas de cine del país.

- Si es comunicadora social, ¿cómo llegó a ser actriz?

Era presentadora de También caerás y de El gallo de Radioactiva, pero llegó un momento en el que dije este no es el tipo de trabajo que quiero hacer, entonces me fui de los dos lugares y me dediqué a clases de baile e hice cursos de actuación con el actor Alfonso Ortiz. Pero fue después de presentar un reality en República Dominicana que acepté formar parte del elenco de la novela La viuda de la mafia.

- ¿Qué sintió la primera vez que actuó?

Fue algo muy fuerte, porque me gustó y me divertí un montón haciendo de otra persona. Aunque no era actriz profesional, el canal me apoyó y tuve de nuevo como profesor a Alfonso Ortiz.

- Uno de sus papeles más exitosos fue el de Susana Rengifo, la ‘Yuyubita’, ¿qué tanto tiene usted de ella?

Ella llegó a enseñarme un camino espiritual que no conocía, era un personaje que hacía yoga y meditaba. Fernando Gaitán, el guionista, me dio la libertad de experimentar con este personaje, así que investigué y tuve como maestro al bioenergético Santiago Rojas.

- ¿Y es desde la ‘Yuyubita’ es que tiene la Biblia de los birmanos?

Sí. incluso mi casa la decoré con las cosas que tenía el set de la ‘Yuyubita’.

- ¿Cómo fue su primer papel para cine?

Recibí un guión para hacer una película en México, adapté el personaje e hice el casting, fue así como me gané el personaje de Laura para la comedia romántica Siete años de matrimonio.

- Para usted, ¿quién es Dios?

Amor. Es lo que tienes dentro y está en todo.

- Con la fama que tiene, ¿es complicado manejar esa faceta espiritual?

Antes no me tomaba el trabajo de examinar qué era lo que estaba mal en mí y no me preguntaba quién es el culpable, pero después entendí que la verdadera misión —de todos— era irme distinta de lo que llegué y creo que el ego es nuestro gran enemigo.

- ¿Cuál ha sido la situación más difícil a la que se ha enfrentado?

Hace cuatro años, cuando mi hijo se fue a vivir con el papá. Pensaba que mi función era ser mamá y después de eso no sabía qué hacer, no sabía vivir sola. Además, luego de estar viviendo un momento increíble en mi carrera, me quedé sin trabajo. Después de todo esto, Dios me puso un angelito en mi vida, Adriana Lucía (la cantante), ella fue a mi casa y me enseñó a orar.

- Ahora que su hijo tiene 16 años, ¿cómo es su relación con él?

Increíble, porque Alejandro es un viejo, es un almita vieja, y me dice cosas que me sorprenden, le cuento todo —y cuando digo todo es todo— y le pido consejos.

- ¿Cómo resulto siendo budista?

Empecé a estudiar y a conectarme con Osho, así me convertí un poco en budista porque él te dice, primero tú, segundo tú, tercero tú, todo tú. Entonces me volví egoísta, pero después entendí que también tenía que retribuirle un poco las cosas a mi familia y a todo el mundo.

- ¿Qué cree que es lo más sensual de Katherine?

Creo que mi mirada, que es muy escorpión, es la sexualidad muy marcada y se traduce en sensualidad. Tengo ascendente escorpión, pero soy acuariana, por eso quiero cambiar al mundo.

-¿Y sus labios?

Desde pequeña juego con ellos, me muerdo los labios, hago pucheros, pero llegó un momento en que pensaba qué pereza que la gente siempre ve mi lado sexy y yo no soy eso. Es verdad, yo no soy la que creen que duerme en pijamas de seda —aunque sí tengo—, uso puras pijamas de campanita, creo en las hadas, distinto a lo que las personas se imaginan del cliché de la chica sensual.

 

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