El “Buen camino”, de Lucas Arnau

El artista paisa cumplió una década en la música, y para celebrar con sus seguidores lanzó una recopilación de 12 éxitos, en compañía de artistas como Carlos Baute y Silvestre Dangond.

Lucas Arnau, en sus tres años como artista independiente, lanza su primer álbum, después de varios sencillos. / Archivo particular
En este disco, “Buen camino”, tiene algunas canciones de antaño y otras nuevas, y lo deja muy claro en el álbum, porque señala las fechas en que fueran compuestas…
 
Quería que la gente, al tomar el álbum, tuviese la facilidad de saber en qué año esa canción fue exitosa y en qué año salimos a la radio con ella. Tenemos canciones desde 2004 en adelante hasta hoy, entonces, pues era bacano recordarle a la gente en qué año salió Te doy mi vida o De rodillas, todos los éxitos que hemos tenido y que han sido gracias a ellos.
 
En las canciones de antaño, ¿encontró algo nuevo?
 
Claro, fue un reto muy grande, porque, a la hora que tomamos la decisión de hacer un disco con grandes éxitos, de volvernos a meter en el estudio a rehacer esas canciones e invitar a artistas nacionales e internacionales a formar parte de ellas, nos tocó desbaratarlas otra vez y volver a la esencia de la canción. Cambiamos melodías en algunas, por eso creo que hay un montón de sorpresas en este álbum.
 
Y una de las sorpresas en este trabajo discográfico es la presencia de amigos, músicos y gente del medio con los que había trabajado. Cuéntenos, ¿cómo los convocó y cómo llegaron a formar parte de este álbum?
 
Quería cantar con los amigos que he hecho en este buen camino y, además, cantar con personas que fueran importantes en la industria de la música. Es el caso de Gian Marco, a quien le he seguido su carrera y siempre me imaginé cantando Te doy mi vida junto a él. Con Carlos Baute nos encontramos en Bogotá, en el mismo escenario, y nos hicimos amigos y nos fuimos mostrando los proyectos hasta que terminamos cantando una canción juntos. Tuve la fortuna de cantar con los que soñaba.
 
En este disco usted tuvo la oportunidad de desplazarse al nicho de los artistas invitados, es el caso de Silvestre Dangond con el vallenato…
 
Sí, la escribí como una canción pop, aunque muchas de las baladas que escribo las imagino en vallenato, por el sabor que tenemos los colombianos. Entonces, cuando escribí esta canción en específico, que se llama Lo siento, pensé en Silvestre, porque él siempre me dijo que quería que le escribiera una. Cuando se la mostré no se imaginaba cómo podría sonar en vallenato, así que la mandé a hacer en ese género y le gustó.
 
¿Por qué escogió “Lo que dejaste al no volver” como primer sencillo en este trabajo discográfico?
 
La canción, solita, se ganó el puesto. A la hora que nos sentamos a escuchar el álbum completo nos dimos cuenta de que teníamos una canción poderosa, contundente, que nos hacía recordar la esencia de cuando inicié. Creo que tomamos la decisión correcta, aunque cada canción tiene un alma diferente.
 
En una industria comandada por los sencillos, ¿por qué insistir en hacer un álbum con 12 canciones?
 
Hace tres años me convertí en artista independiente y en esa época dije que volvería a hacer un álbum cuando lo ameritara, porque es un trabajo muy complicado grabar 13 canciones. Entonces, decidí enriquecer mi repertorio con canciones y, tiempo después, nos dimos cuenta de que teníamos 14 números uno en la radio nacional, entonces, mi equipo de trabajo pensó en que era hora de hacer un trabajo con grandes éxitos.
 
¿Hubo alguna canción que le dolió dejar por fuera?
 
Muchas. Hay una que se llama Tú, que quedó por fuera. Hay otra que no fue un éxito en la radio, pero sí en los escenarios, Déjame, y que algún día volverá a salir en álbum. Pero no pasa nada, porque no vamos a parar de hacer música, así que habrá otros espacios para presentarlas de nuevo.
 
¿Es distinto componer en Medellín que en Bogotá o en Cartagena?
 
Creo que hay lugares que son más inspiradores que otros, pero lastimosamente debemos escribir en el lugar y a la hora que sea, porque no siempre que queramos escribir podemos ir a una playa. Estoy seguro de que puedo escribir en Cartagena o en Medellín, y allá saldrá la inspiración.

 

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