El desafío de un pianista

Cédric Pescia cree que su mayor responsabilidad con la música clásica es mantener vivo el trabajo de maestros como Johann Sebastian Bach.

El suizo Cédric Pescia es uno de los invitados a la Serie Internacional de Grandes Pianistas que se realiza en Bogotá hasta el 28 de febrero. /Óscar Pérez - El Espectador

¿Qué podrá ver el público en su regreso a Colombia en el Teatro Colsubsidio?

El arte de la fuga de J.S. Bach. Una de las obras maestras más grandes y poderosas de la música occidental y también la última obra de Bach, que quedó inconclusa. Es un gran desafío intelectual y emocional para el intérprete y la audiencia.

Comenzó a tocar piano a los siete años. ¿Cómo fue su primer encuentro con el instrumento?

Viendo un programa por televisión sobre el piano que me dejó sobrecogido. Mi madre me llevó a lecciones y desde el comienzo fue mi pasión.

Se formó como músico en Suiza, Italia y Alemania. ¿Encontró diferencias en la formación pianística de esos países?

No entre los países, pero sí entre mis maestros, quienes tenían orígenes diferentes (alemán, suizo, francés, ruso, chino, israelí, etc.). La música es un lenguaje relacionado de alguna manera con la lengua que el compositor o intérprete habla. La música francesa “suena” diferente a la alemana y la posibilidad de hablar varios idiomas se acerca a la esencia de la música.

¿Qué ha significado para su carrera haber obtenido el primer premio en la Competición Internacional de Artistas de Piano Gina Bachauer?

Esa no es una meta que haya logrado, sólo es una puerta hacia la posibilidad de dar más conciertos y compartir mi pasión con más gente. A causa de esta competencia empecé a tocar mejor y la impresión que recibo de muchas personas es que me miran diferente, y me imagino que es parte del “sistema”. En todo caso, es importante estar consciente de eso y permanecer humilde.

La publicación ‘Gramophone’ dijo que usted es un “pianista excepcionalmente dotado”. ¿Siente alguna responsabilidad especial con afirmaciones así?

Mi responsabilidad es hacer que el trabajo maestro de los grandes compositores sea vivo y accesible.

Su debut discográfico fue con ‘Las variaciones Goldberg’. ¿Por qué?

Es la pieza sobre la que he trabajado más y es una de las que más me gustan.

¿Con qué propósito fundó el ciclo de música de cámara ‘Ensemble en Scéne’?

Para invitar músicos que admiro y presentarlos a la audiencia de mi ciudad, Lausana.

¿Se siente más cómodo tocando en el piano solo o acompañado por una orquesta sinfónica?

No hay diferencia para mí. Lo importante es la calidad de la música que toco; puede ser solo, música de cámara o con una orquesta.

¿Qué hace antes de salir a ofrecer un concierto?

Tratar de llegar a un estado mental feliz y “listo para compartir”.

¿Es muy perfeccionista con la técnica interpretativa?

La técnica no es una meta, sólo un camino de la expresión.

Usted es profesor. ¿Qué aprende de sus estudiantes?

Mucho, principalmente que la naturaleza humana, la inteligencia y las emociones son muy diversas, así que trato de dejar que cada uno desarrolle su propia manera.

Un concierto especial que recuerde.

Donde toqué las Variaciones Goldberg de Bach. Al final, la audiencia no aplaudió inmediatamente, hubo un minuto de silencio, se sintió como una comunión admirable.

Sus pasatiempos.

Leer novelas y filosofía. Además, me gusta caminar por horas en las ciudades.

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