El lenguaje del cuerpo

El coreógrafo colombiano le rendirá un homenaje al bailarín japonés, a través de su compañía de danza, El Colegio del Cuerpo.

Álvaro Restrepo nació en Medellín, pero se siente cartagenero. / Juan Diego Castillo

¿Qué lo animó a hacerle un homenaje al bailarín japonés Kazuo Ohno?

En el año 2008 fui con mi compañía a bailar en Tokio por los 100 años de las relaciones diplomáticas entre Japón y Colombia. Allí, el maestro Kazuo Ohno y su hijo Yoshito nos hicieron llegar unas flores. Para agradecer el gesto me comuniqué con él y fuimos a visitarlo en su 'lecho de partida', él tenía 102 años. Luego de ese día decidí que crearía una obra para devolver las flores que tanto nos honraron.

¿Cómo fue el proceso de creación de la obra?

Le propuse a Marie France Delieuvin, codirectora, y a Ricardo Bustamante, bailarín y subdirector artístico de El Colegio del Cuerpo (eCdC), que cocreáramos la pieza con la música del gran poeta y cantautor canadiense, Leonard Cohen. Cada uno se hizo cargo de una sección de la obra.
Precisamente la música de Leonard Cohen es uno de los hilos conductores de sus tres coreografías, ¿qué otros elementos usa para ligar la obra?
El 'travestismo' y la ambigüedad hombre/mujer, un elemento que siempre está presente en el trabajo de Ohno y en la tradición teatral japonesa. El espíritu y la obra de Federico García Lorca es el hilo conductor más sutil e invisible.

Presentó algunos apartes de la obra en Washington y en Nueva York, ¿qué les dijeron allí?

Allá el público nos aplaudió de pie. Creo que el tratamiento que le hemos dado al tema, y la sensualidad y profundidad de la música y poesía de Cohen, han encontrado una química perfecta.

¿Qué fue lo más complicado del montaje?

Enfrentarse a la hoja o al espacio en blanco es siempre un momento de incertidumbre y de gran riesgo, pero debo confesar que el proceso de creación de esta obra fue particularmente placentero.

¿Qué significa ser un bailarín en Colombia?

Es ser un cuerpo que habla un lenguaje ligado a la poesía y a una sensibilidad muy particular. Ser un cuerpo, pensar con el cuerpo, expresar con el cuerpo es una condición privilegiada y lograr esto acá en Colombia es un reto mayor por la enorme violencia con la que hemos tratado el cuerpo durante décadas.

¿Cuál es la obra con la que se siente identificado?

Rebis, mi homenaje a Federico García Lorca; La enfermedad del ángel, un homenaje a mi hermano Gonzalo, autista y sordomudo, y Pequeño réquiem, una obra pequeña y muy triste que creé luego de la trágica muerte de mi hermanita Mónica.

Su tía abuela, Maruja de León, le reveló su pasión por el arte, ¿qué es lo que más recuerda de ella?

Su dulzura, su fuerza, su amor por el arte y la profunda comprensión que ella tenía sobre la relación indisoluble entre arte y espiritualidad.

Nació en Medellín, se crio en Bogotá, sus padres son cartageneros y vive en la Heroica, ¿a qué ciudad cree que pertenece?

Como dijo José Antonio Roda: “uno es del lugar en donde descubrió la poesía”. Yo la descubrí en Cartagena, por eso me fui a vivir allá hace 20 años.

Un escenario en el que le gustaría presentarse.

La Brooklyn Academy of Music (BAM) en Nueva York, en donde inicié mi carrera.

 

 

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